Un estudio de Columbia Business School muestra que las compañías que apuestan por prácticas más ecológicas perciben ahora un menor costo financiero para hacerlo, gracias al auge de la inversión sostenible.

Foto: Profesor Simon Oh, uno de los autores del estudio “Climate Capitalists”.
Por años, muchas empresas han considerado que adoptar prácticas más sostenibles es costoso y arriesgado. Pero una nueva investigación académica ofrece una señal alentadora: desde el auge de la inversión sostenible tras el Acuerdo de París en 2016, las compañías que trabajan activamente para reducir su huella ambiental perciben que el costo de capital para financiar esas iniciativas ha bajado de forma significativa. Esta percepción puede ser clave para acelerar la transición hacia modelos de negocio más responsables con el clima.
El estudio, elaborado por investigadores de Columbia Business School y la Universidad de Chicago, analizó más de 20 años de llamados de resultados de empresas en EEUU y Europa. Usando puntuaciones ESG del índice MSCI, los autores clasificaron a las compañías como “verdes” o “marrones” y concluyeron que, desde 2016, las empresas verdes acceden a capital a un costo hasta un punto porcentual más bajo que sus pares con menor compromiso ambiental.
¿Por qué importa esta diferencia? Porque una de las principales barreras para avanzar en la descarbonización del sector privado es justamente el financiamiento. Cuando el dinero para proyectos sostenibles se percibe como más accesible, las empresas tienden a priorizar ese tipo de inversiones. El estudio también detectó que, dentro de las propias compañías, las divisiones más ecológicas —como las de energías renovables en grandes firmas energéticas— ya están beneficiándose de estructuras de capital más favorables.
Además, los sectores donde la brecha entre el costo de capital verde y marrón es más pronunciada están mostrando mayores compromisos de reducción de emisiones. Es una señal de que este diferencial no solo existe, sino que está motivando acciones concretas.
Este hallazgo ofrece una vía práctica para impulsar cambios corporativos: si los mercados financieros continúan premiando a las empresas que apuestan por la sostenibilidad, las decisiones ecológicas dejarán de ser un lujo para convertirse en una ventaja competitiva. En otras palabras, el dinero ya está empezando a fluir hacia donde más se necesita para enfrentar la crisis climática.
Lejos de quedarse en una teoría, el estudio sugiere un enfoque de solución real: fomentar mecanismos que reduzcan el costo del capital para iniciativas verdes puede ser una de las estrategias más efectivas para lograr que más empresas se sumen, con convicción y velocidad, a la transición ecológica.