El gobierno del Reino Unido dio un importante paso en la evolución de su marco de transparencia corporativa al publicar los estándares finales de los UK Sustainability Reporting Standards (UK SRS), consolidando así su alineamiento con las normas internacionales impulsadas por la Fundación IFRS.

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La publicación, realizada el 25 de febrero de 2026 por el Departamento de Negocios y Comercio, marca el cierre del proceso de endoso local de los estándares desarrollados por el International Sustainability Standards Board (ISSB), órgano técnico de la Fundación IFRS. En concreto, los nuevos “UK SRS S1” y “UK SRS S2” se corresponden con las normas IFRS S1 —sobre información relacionada con sostenibilidad— e IFRS S2 —centrada en clima—, estableciendo una línea de base global para la divulgación de riesgos y oportunidades financieros vinculados a la sostenibilidad.
Alineamiento global con matices locales
Si bien los UK SRS mantienen una estrecha convergencia con los estándares del ISSB, el proceso británico incluyó consultas públicas y recomendaciones del Comité Técnico Asesor en Divulgación de Sostenibilidad del Reino Unido. El resultado es un marco que conserva la comparabilidad internacional, pero introduce ajustes relevantes para el contexto regulatorio local.
Uno de los cambios más significativos respecto de los borradores publicados en junio de 2025 es la eliminación de referencias temporales explícitas a ciertos alivios transitorios. En el caso de la divulgación de emisiones de Alcance 3 (Scope 3) —aquellas generadas en la cadena de valor—, la norma IFRS S2 contempla un alivio de un año durante el cual las empresas no están obligadas a reportarlas. El estándar británico definitivo elimina la mención a ese plazo, dejando en manos de la futura legislación o de los reguladores la definición de su duración.
En la práctica, esto implica que las compañías que adopten voluntariamente el UK SRS S2 podrían declarar conformidad sin reportar emisiones de Scope 3 por tiempo indefinido, siempre que revelen explícitamente que están utilizando ese alivio. Una decisión similar se adoptó respecto del denominado enfoque “climate-first”, que otorgaba tiempo adicional para reportar otros riesgos de sostenibilidad más allá del clima.
El rol de la FCA y la posible obligatoriedad
Aunque el gobierno avaló los estándares para uso voluntario, dejó abierta la puerta a su eventual obligatoriedad. La Financial Conduct Authority (FCA), regulador de los mercados financieros, ya se encuentra consultando sobre su incorporación a las reglas de cotización para empresas listadas. Esa consulta cierra el 20 de marzo de 2026 e incluye propuestas de alivios transitorios: un año para Scope 3 —luego bajo un esquema de “cumplir o explicar”— y dos años para la aplicación de UK SRS S1 antes de pasar al mismo enfoque.
En paralelo, el gobierno anunció que lanzará próximamente una consulta más amplia para modernizar los requerimientos de reporte corporativo, donde evaluará si las empresas privadas deberán también reportar bajo los UK SRS. Asimismo, sigue en análisis la eventual exigencia de planes de transición climática para las compañías.
De la TCFD al ISSB: continuidad y profundización
Los nuevos estándares británicos se construyen sobre la experiencia previa de la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), cuyo trabajo fue formalmente concluido en 2023 tras la consolidación de las normas del ISSB. Si bien el ISSB heredó los pilares centrales de la TCFD —gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, métricas y objetivos—, amplió y detalló los requerimientos de divulgación, extendiéndolos más allá del clima hacia otros asuntos de sostenibilidad.
Para las empresas que ya reportaban bajo TCFD, la transición al UK SRS implicará profundizar prácticas ya iniciadas: fortalecer la supervisión del directorio, integrar riesgos climáticos en la planificación estratégica y financiera, y robustecer sistemas de datos y análisis de escenarios.
Implicancias para empresas y aseguradores
La publicación de los UK SRS no solo impacta a las áreas de sustentabilidad, sino también a los equipos financieros, de riesgos y de auditoría. Se prevé un aumento en la demanda de servicios de aseguramiento de la información reportada, en línea con la norma ISSA (UK) 5000, aplicable a ejercicios iniciados a partir del 15 de diciembre de 2026.
Desde el ámbito profesional, el Instituto de Contadores Públicos de Inglaterra y Gales destacó que el verdadero valor de los estándares no radica únicamente en el cumplimiento regulatorio, sino en su integración estratégica. La adopción temprana y voluntaria puede fortalecer la confianza de los inversores, mejorar la calidad de la información para la toma de decisiones y posicionar a las organizaciones frente a un entorno regulatorio que, previsiblemente, continuará endureciéndose.
Con la publicación de los UK SRS, el Reino Unido reafirma su apuesta por un marco de divulgación alineado con estándares globales, pero con flexibilidad regulatoria interna. El próximo capítulo dependerá de cómo y cuándo esas normas pasen de ser voluntarias a convertirse en exigencia formal para el tejido empresarial británico.


