La brecha salarial de género continúa siendo una de las desigualdades más persistentes en el mercado laboral global. Según una nueva guía publicada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres que trabajan en empleos asalariados perciben en promedio un 20 % menos que los hombres, una diferencia que se amplía en determinados grupos, como mujeres con hijos, trabajadoras informales, migrantes o con discapacidad.

Foto: Sora Shimazaki.
El diagnóstico forma parte del informe titulado “Hacia la equidad salarial: una respuesta integral a la brecha salarial de género”, un documento que propone un enfoque coordinado entre gobiernos, empresas, sindicatos y otros actores sociales para abordar de manera estructural la desigualdad salarial. El estudio advierte que, pese a décadas de compromisos internacionales en favor de la igualdad, el avance ha sido lento y requiere políticas deliberadas y acciones coordinadas para generar cambios sostenidos.
La publicación introduce una nueva teoría del cambio y un modelo de intervención que combinan herramientas regulatorias, políticas públicas y prácticas laborales. Entre los factores identificados como clave para reducir la brecha salarial se encuentran el fortalecimiento de las leyes e instituciones laborales, la implementación de políticas salariales equitativas, la transparencia en las remuneraciones, la evaluación objetiva de los puestos de trabajo y el impulso del diálogo social entre empleadores y trabajadores.
La guía también subraya la importancia de mecanismos de inspección laboral efectivos, sistemas de protección social robustos y políticas de cuidado que permitan reducir las desigualdades derivadas de la distribución del trabajo no remunerado. Según la OIT, estos elementos son esenciales para desmantelar estereotipos de género que aún influyen en la asignación de tareas y en la valoración económica de distintos tipos de trabajo.
El documento actualiza la guía sobre igualdad salarial publicada por la organización en 2013 e incorpora transformaciones recientes en el mercado laboral. Entre ellas se destacan la expansión de las leyes de transparencia salarial en varios países, el desarrollo de nuevas herramientas para evaluar el valor de los puestos de trabajo y el creciente vínculo entre la equidad salarial y las políticas de salario mínimo o salario digno.
Además, adopta una perspectiva de ciclo de vida para explicar cómo distintos factores —como el trabajo de cuidado no remunerado, las interrupciones en la carrera profesional o el empleo a tiempo parcial— se acumulan a lo largo de los años y terminan reflejándose en menores ingresos y en una brecha de pensiones entre hombres y mujeres.
La guía también pone el foco en dos dimensiones que han ganado relevancia en los últimos años: la informalidad laboral y la discriminación interseccional. En este sentido, advierte que la desigualdad salarial puede intensificarse cuando el género se combina con otras variables como la condición migratoria, la discapacidad o el nivel socioeconómico.
El análisis se desarrolla en un contexto de profundas transformaciones en el mundo del trabajo. Procesos como la digitalización, la expansión de la inteligencia artificial, el envejecimiento demográfico y el aumento de las necesidades de cuidado están reconfigurando los mercados laborales. Para la OIT, estas tendencias pueden ampliar las desigualdades existentes si no se implementan políticas adecuadas, pero también ofrecen una oportunidad para avanzar hacia modelos más inclusivos.
La elaboración de la guía se apoyó en el trabajo de la Coalición Internacional por la Igualdad Salarial (EPIC), una iniciativa global coordinada por la OIT junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y ONU Mujeres. A partir de experiencias aportadas por los miembros de esta coalición, el informe incluye ejemplos de legislación, herramientas de transparencia salarial y políticas públicas que ya están siendo aplicadas en distintos países.
Dirigida principalmente a gobiernos, organizaciones empresariales y sindicatos, la publicación combina datos, análisis jurídico y orientaciones de política pública, junto con casos prácticos que ilustran cómo distintas medidas pueden contribuir a reducir las brechas salariales.
Más allá de su carácter técnico, el documento plantea un llamado a reforzar los compromisos globales para alcanzar la igualdad salarial. La OIT recuerda que el principio de igual remuneración por trabajo de igual valor no solo constituye un derecho fundamental en el ámbito laboral, sino también una condición necesaria para promover un desarrollo económico y social más equitativo.


