Nueva advertencia sobre los riesgos en la simplificación de los Estándares Europeos de Reporte

En un momento clave para la arquitectura regulatoria de las finanzas sostenibles en Europa, la Plataforma de Finanzas Sostenibles presentó su respuesta a la consulta de la Comisión Europea sobre la revisión de las normas europeas de información sobre sostenibilidad (ESRS), con un mensaje dual: respaldo general a la simplificación propuesta, pero alertas sobre posibles retrocesos en la ambición del sistema.

Foto: Marco / Pexels.

El organismo asesor —que colabora con Bruselas en el desarrollo de políticas de finanzas sostenibles— evaluó los cambios técnicos elaborados por el European Financial Reporting Advisory Group y centró su análisis en la usabilidad de los estándares y su integración dentro del marco regulatorio más amplio de la Unión Europea.

Si bien la Plataforma reconoció avances en términos de claridad, proporcionalidad y facilidad de uso de los ESRS revisados, advirtió que algunas modificaciones podrían ubicar a Europa por debajo de los estándares internacionales. Entre los puntos más sensibles figura el paso de un análisis de escenarios climático obligatorio a uno opcional, una decisión que, según el organismo, podría debilitar significativamente la evaluación de la resiliencia climática de las empresas.

La revisión de los ESRS forma parte del paquete regulatorio conocido como Omnibus I, impulsado por la Comisión para reducir la carga administrativa de las empresas bajo la Corporate Sustainability Reporting Directive. Entre los cambios más relevantes se destaca una reducción del 61% en los datos obligatorios a reportar y la eliminación de divulgaciones voluntarias, además de mayores flexibilidades en el uso de estimaciones y en la recopilación de datos de la cadena de suministro.

Integración y coherencia: el eje de las recomendaciones

Más allá de las críticas puntuales, la Plataforma puso el foco en la necesidad de mejorar la coherencia del sistema. Uno de los principales desafíos identificados es la fragmentación entre los ESRS y la EU Taxonomy Regulation, que actualmente genera superposiciones y duplicaciones en los requerimientos de reporte.

Para abordar este problema, recomendó desarrollar un ejercicio conjunto de mapeo entre los estándares y la taxonomía, que permita utilizar un mismo conjunto de datos para ambos marcos regulatorios. El objetivo es avanzar hacia un proceso integrado de reporte y verificación, reduciendo costos administrativos y aumentando la claridad para las empresas.

En la misma línea, propuso reforzar la incorporación de métricas vinculadas a la taxonomía —como ingresos alineados, inversiones de capital (CapEx) y gastos operativos (OpEx)— dentro de los planes de transición climática exigidos por los ESRS, con el fin de conectar de manera más directa las estrategias corporativas con los objetivos ambientales de la Unión Europea.

Otra recomendación relevante es la creación de un modelo estandarizado y voluntario para la elaboración de planes de transición por parte de empresas no financieras, así como una mayor armonización entre los ESRS y otras regulaciones clave como el Sustainable Finance Disclosure Regulation y el Benchmark Regulation.

Alcance, voluntariedad y riesgos de greenwashing

El documento también aborda el impacto de los cambios en el alcance de la normativa. Como resultado del proceso Omnibus, entre el 85% y el 93% de las empresas quedarían fuera del ámbito de aplicación de la CSRD, al elevarse los umbrales a compañías con más de 1.000 empleados y 450 millones de euros en ingresos.

En este contexto, la Plataforma recomendó permitir que empresas —incluidas algunas grandes cotizantes— puedan continuar reportando de manera voluntaria bajo los ESRS, incluso de forma parcial. Sin embargo, advirtió que esta flexibilidad debe ir acompañada de salvaguardas para evitar divulgaciones selectivas que se aparten de las definiciones y metodologías oficiales, lo que podría aumentar el riesgo de greenwashing.

Un punto de inflexión para el reporte corporativo en Europa

La Comisión Europea prevé adoptar un acto delegado con la versión revisada de los ESRS antes del verano de 2026, tomando en cuenta tanto el asesoramiento técnico de EFRAG como las recomendaciones de la Plataforma y otros organismos.

El resultado de este proceso será determinante para el futuro del reporte corporativo en Europa. En juego está la capacidad del bloque para simplificar sus exigencias sin erosionar la calidad y credibilidad de la información ESG, en un contexto de creciente competencia con marcos internacionales y de demanda por datos comparables y útiles para la toma de decisiones de inversión.

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