Organizaciones internacionales de derechos humanos, sindicatos y grupos de aficionados intensificaron sus reclamos hacia los patrocinadores y socios corporativos de la FIFA para que intervengan ante las autoridades estadounidenses y promuevan una “tregua del ICE” durante la Copa Mundial de Fútbol 2026. La iniciativa busca evitar operativos migratorios en los eventos y sedes del torneo, en un contexto marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos. Las empresas que respondieron y las que no lo hicieron.

Foto: Créditos FIFA.
La solicitud fue impulsada por Human Rights Watch y Sport & Rights Alliance, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, que consideran que las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) representan un riesgo para aficionados, trabajadores y comunidades migrantes en las ciudades anfitrionas del campeonato que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México.
Según las organizaciones, en mayo y junio enviaron cartas a 19 empresas vinculadas comercialmente con la FIFA para que instaran tanto al organismo rector del fútbol mundial como al gobierno estadounidense a garantizar que no se realicen operativos migratorios en torno a los partidos y actividades relacionadas con la Copa del Mundo.
Seis empresas respondieron
De las 19 compañías contactadas, seis respondieron formalmente: Adidas, Coca-Cola, Lenovo, McDonald’s, Unilever y Visa.
De acuerdo con Human Rights Watch, estas empresas señalaron que mantienen un diálogo permanente con la FIFA sobre cuestiones vinculadas a los derechos humanos, aunque ninguna expresó de manera explícita su apoyo a la propuesta de una tregua del ICE.
Coca-Cola indicó que participa en reuniones de trabajo con la FIFA para debatir evaluaciones de impacto, procesos de diligencia debida y la implementación del Marco de Derechos Humanos de la Copa Mundial 2026. McDonald’s, por su parte, afirmó que colabora regularmente con la FIFA y otros actores relevantes para abordar riesgos vinculados a los derechos humanos y manifestó su expectativa de que el torneo sea una experiencia “segura, inclusiva y respetuosa” para todas las personas involucradas.
Algunas compañías también destacaron los límites de su capacidad de influencia. Lenovo sostuvo que las cuestiones relacionadas con la gobernanza del torneo, las políticas gubernamentales y los controles migratorios corresponden a la FIFA y a las autoridades de los países anfitriones. En una línea similar, Adidas señaló que no participa en la selección de las sedes ni en los acuerdos entre la FIFA y los gobiernos.
Trece compañías no contestaron
Según las organizaciones impulsoras de la campaña, otros trece patrocinadores y socios comerciales de la FIFA no respondieron a los pedidos de información ni a los reclamos formulados. Entre ellos figuran AB InBev, Aramco, Betano, Bank of America, DoorDash, Globant, Hisense, Lay’s, Hyundai, Mengniu, Qatar Airways, Valvoline y Verizon.
Críticas a la FIFA
Las organizaciones denunciaron que la FIFA ha hecho poco para abordar los riesgos asociados a las políticas migratorias impulsadas por la administración del presidente estadounidense Donald Trump. También cuestionaron que ninguno de los planes de acción elaborados por las ciudades anfitrionas en Estados Unidos contemple de manera específica el impacto que podrían tener los operativos migratorios sobre las comunidades afectadas.
Human Rights Watch sostiene que los operativos del ICE en distintas ciudades sede han incluido detenciones arbitrarias, acciones violentas y prácticas discriminatorias contra comunidades migrantes y personas de color. Sobre esa base, reclama que la FIFA y sus patrocinadores adopten medidas preventivas para proteger a trabajadores y aficionados durante el desarrollo del torneo.
Por su parte, Sport & Rights Alliance argumentó que las empresas vinculadas al Mundial tienen capacidad de influencia suficiente para exigir garantías adicionales. La organización considera que una postura pública de los patrocinadores en favor de una tregua migratoria podría contribuir a reducir riesgos y evitar que la competencia quede asociada a controversias vinculadas con los derechos humanos.
La campaña cuenta además con el respaldo de organizaciones como Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras y Transparencia Internacional, entre otras entidades que promueven la protección de derechos durante los grandes eventos deportivos internacionales.


