Para mitigar costos ante la volatilidad económica, el sector privado de América del Sur apuesta a la sostenibilidad como estrategia clave. Según el informe “Intención global, realidad local” de Grant Thornton Argentina, el 94% de las compañías de la región mantendrá o elevará su presupuesto verde, posicionándose a la vanguardia mundial.

A nivel local, el motor principal es la eficiencia: el 48,7% busca la reducción de costos y un 54,1% prioriza las energías renovables para blindar su operación.
A nivel global, el 85,9% de las empresas del mercado medio mantendrá sus planes en sostenibilidad, acelerados por el debate sobre la dependencia del carbono y la volatilidad energética.
En un escenario internacional complejo, donde las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la interrupción de flujos petroleros en el Estrecho de Ormuz aceleran el debate sobre la dependencia del carbono y la volatilidad de precios, las empresas del mercado medio global no dan marcha atrás. Según el último reporte internacional de Grant Thornton Argentina, titulado “Intención global, realidad local”, el 85,9% de los líderes corporativos globales afirma que continuará invirtiendo fuertemente en sostenibilidad.
Sin embargo, el estudio demuestra que la sostenibilidad no es un lenguaje universal. Aunque la ambición de escalar las políticas son compartidas, los caminos, las metas y los retornos esperados están profundamente condicionados por las realidades macroeconómicas de cada región.
En este mapa global, América del Sur se posiciona a la vanguardia de las intenciones de inversión con un contundente 94,0%, superando a mercados maduros como América del Norte 90,1% y Europa 82,8%.
El enfoque en Argentina y la región: resiliencia y eficiencia
A diferencia de otras economías, el motor de la sostenibilidad en las empresas locales está firmemente anclado a la optimización de recursos y la competitividad comercial. Para los líderes sudamericanos, el principal objetivo de estas iniciativas es la reducción de costos 48,7%, seguido por la rentabilidad a largo plazo 42,2% y la mejora en los niveles de exportación 37,2%.
Dada la abundancia de recursos naturales y la necesidad de blindarse ante fluctuaciones de tarifas, la agenda estratégica local se concentra en:
- Energía renovable 54,1%: como vía para lograr el autoabastecimiento y previsibilidad de costos.
- Gestión y reducción de residuos 39,3%: impulsada por la presión por frenar la degradación ambiental.
- Contenido reciclado 33,9%: impulsando la transición real hacia modelos de economía circular.
“En un contexto comercial volátil e incierto, vemos a las empresas actuar con cautela de corto plazo, pero con convicción de largo plazo, construyendo resiliencia y preparándose para responder a las exigencias futuras”, comentó Alejandro Chiappe, Socio de Advisory Services de Grant Thornton Argentina, quien agregó: “Las reglas para las empresas de Argentina y la región se están redefiniendo y estar preparado para responder las exigencias futuras es vital para mantenerse en el mercado, proteger ingresos y obtener una licencia social para operar. Ya estamos viendo a las organizaciones prepararse en materia de sostenibilidad para no perder su lugar en el mercado internacional”.
El contraste global: ¿Qué prioriza el resto del mundo?
El informe de Grant Thornton permite trazar una radiografía de cómo varía la agenda corporativa verde según la geografía:
- América del Norte (90,1% de intención de inversión): Considera la sostenibilidad como una palanca directa de crecimiento y creación de valor a corto y largo plazo. Equilibra la energía renovable (45,7%) con un fuerte compromiso en diversidad e inclusión (42,1%) y el desarrollo de nuevos productos sustentables (40,8%) para ganar poder de fijación de precios y atraer inversores.
- Europa (82,8% de intención de inversión): Con un entorno regulatorio altamente maduro, el foco de las empresas se está desplazando del aumento de la inversión hacia la optimización e integración de iniciativas existentes (en línea con el paquete Ómnibus 2025 de la Comisión Europea). Buscan, principalmente, convertir el cumplimiento normativo en ahorro de costos (39,5%) y acceso a financiamiento más barato.
- Asia-Pacífico (83,4% de intención de inversión): Vincula los criterios ESG directamente con la innovación tecnológica, la digitalización para la eficiencia (37,0%) y la preparación de sus cadenas de suministro para potenciar sus niveles de exportación (43,6%).
- África (75,4% de intención de inversión): Adopta un enfoque marcadamente pragmático enfocado en la infraestructura básica. Sus inversiones se centran en los cimientos para el desarrollo de largo plazo: energía renovable (48,5%), gestión de residuos (33,0%) y acceso a agua limpia (28,4%).
El análisis concluye que el valor de la sostenibilidad está disponible para todas las geografías, pero se desbloquea de formas distintas. Para las empresas con vocación exportadora o que buscan integrarse en cadenas transfronterizas, el gran desafío y oportunidad radica en adaptar sus estrategias a la realidad local sin descuidar los estándares globales de reporte y trazabilidad de datos. Aquellas organizaciones que demuestren avances mediante datos auditables mitigarán riesgos operativos y se asegurarán un lugar en mercados internacionales cada vez más restrictivos y selectivos.



