El Gobierno de Río Negro renovó su convenio de trabajo con el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE) para fortalecer la articulación entre la escuela secundaria, el mundo del trabajo y los estudios superiores. La iniciativa busca ampliar las oportunidades de futuro de más de 11.000 estudiantes y consolidar una política educativa que conecte las experiencias escolares con los entornos productivos, académicos, científicos, tecnológicos, sociales y comunitarios de cada territorio. Además, se reconoció a las organizaciones que acompañan la iniciativa.

La renovación del acuerdo se concretó el viernes 21 de agosto durante un acto realizado en el Salón Gris de la Casa de Gobierno, en Viedma, encabezado por la ministra de Educación y Derechos Humanos de la provincia, Patricia Campos. La jornada también permitió reconocer a las organizaciones que acompañan la iniciativa y poner en valor el trabajo conjunto desarrollado entre el sector público, empresas, fundaciones y organismos internacionales.
“No podemos pensar la educación como algo aislado del proyecto productivo y energético de la provincia”, señaló Campos durante el encuentro. La ministra destacó que la propuesta no se limita a mejorar las posibilidades de inserción laboral de los jóvenes, sino que apunta a “ampliar horizontes, ayudar a construir un futuro y brindar oportunidades”.
El acuerdo renovado con GDFE se inscribe en una estrategia provincial que busca que la vinculación entre las escuelas y sus entornos forme parte de la experiencia educativa y no dependa de iniciativas aisladas. En ese sentido, la propuesta apunta a fortalecer las trayectorias educativas y acompañar a los estudiantes en la construcción de sus proyectos de vida.
Una política con alcance provincial
La iniciativa está dirigida a las escuelas secundarias orientadas, con especial foco en los estudiantes del último año. Para 2026, el objetivo es alcanzar al 100% de las escuelas secundarias orientadas de gestión estatal de Río Negro: 98 instituciones, además de la Escuela Secundaria Rural Virtual y las 22 zonas supervisivas.
En total, la política alcanza a más de 11.000 estudiantes y alrededor de 800 docentes, con un despliegue territorial organizado en seis nodos: Viedma, Bariloche, Cipolletti, Roca, Valle Medio y Sur.
El programa se estructura en cuatro ejes. El primero contempla la formación y el acompañamiento de docentes, directivos y supervisores. El segundo promueve experiencias educativo-laborales y proyectos situados. El tercero busca fortalecer la articulación territorial mediante Mesas Interinstitucionales Regionales. El cuarto está orientado al monitoreo, la evaluación y la sistematización de los aprendizajes obtenidos durante la implementación.
Como parte de este proceso, durante la jornada en Viedma también se desarrolló un encuentro con docentes, directivos y supervisores que participaron de las instancias de capacitación previstas por la iniciativa.
El aporte de empresas y fundaciones
La renovación del convenio con GDFE estuvo acompañada por un reconocimiento a las empresas y fundaciones que participan de esta política educativa. Actualmente forman parte de la iniciativa Bounty EdTech, Fundación Acindar, Fundaciones Grupo Petersen, Fundación IRSA, Fundación Pampa Energía, Fundación Grupo Volkswagen, Fundación Siemens, Fundación YPF, TGS y Universidad Siglo 21, junto con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). El proyecto cuenta además con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para Javier García Moritán, director ejecutivo de GDFE, la experiencia demuestra la importancia de construir respuestas colectivas frente a desafíos que exceden las capacidades de un solo actor. “Esta experiencia muestra el valor de construir de manera colectiva alrededor de desafíos que ningún actor puede resolver por sí solo”, afirmó. Y agregó que desde GDFE trabajan para “generar y fortalecer alianzas que articulen esfuerzos, recursos y capacidades al servicio del bien común”, en este caso, con el objetivo de ampliar las oportunidades de futuro de miles de jóvenes.
El encuentro continuó con una instancia de trabajo entre representantes del sector público y privado, centrada en el vínculo entre educación y trabajo como un factor relevante para el desarrollo personal, social y productivo de la provincia.
La experiencia de Río Negro plantea así un modelo de articulación que busca trascender las acciones puntuales y construir capacidades institucionales y redes territoriales capaces de sostenerse en el tiempo. En ese sentido, los firmantes señalaron que el desafío hacia adelante será consolidar esa escala y garantizar que la conexión entre las escuelas, el mundo del trabajo y los estudios superiores pueda mantenerse como parte estructural de la política educativa provincial.


