Global Gender Gap Report: América Latina lidera el avance, pero la paridad aún enfrenta una brecha de poder

El Foro Económico Mundial advierte que, tras dos décadas de avances, el progreso hacia la igualdad de género se encuentra en una etapa de mayor fragilidad. América Latina y el Caribe aparece como la región que más redujo su brecha desde 2006, aunque el ritmo actual todavía proyecta décadas hasta alcanzar la paridad.

Veinte años después de que el Foro Económico Mundial comenzara a medir las diferencias entre hombres y mujeres, la brecha global de género se encuentra en su nivel más reducido desde que existe el índice. Sin embargo, el avance no es homogéneo y algunos de los progresos registrados durante los últimos años comenzaron a revertirse.

La conclusión surge de la vigésima edición del Global Gender Gap Report, que en 2026 analiza 145 economías a partir de cuatro dimensiones: participación y oportunidades económicas, nivel educativo, salud y supervivencia, y empoderamiento político. El indicador mide qué proporción de la brecha de género ha sido cerrada, donde el 100% representa la paridad completa.

A nivel global, el 69,2% de la brecha de género ya fue cerrado, 0,4 puntos porcentuales más que un año atrás. En las 97 economías que fueron monitoreadas de manera constante desde 2006, el avance acumulado alcanza 5,2 puntos porcentuales y llega al 69,4%, el registro más elevado de la serie histórica.

Pero el ritmo sigue siendo insuficiente. Si se mantiene la velocidad actual, el Foro Económico Mundial estima que todavía faltarían 120 años para alcanzar la paridad global en el conjunto de los indicadores. Las dos dimensiones más alejadas de la igualdad son la participación y oportunidad económica, con un 61,7% de la brecha cerrada, y el empoderamiento político, con apenas 22,1%.

América Latina, la región que más avanzó

Dentro de este escenario, América Latina y el Caribe ocupa una posición relevante. La región cerró el 74,5% de su brecha de género y se ubicó en el tercer lugar global, detrás de Europa, con 75,7%, y América del Norte, con 75,2%.

El dato más significativo es la trayectoria de largo plazo. Desde 2006, América Latina y el Caribe redujo su brecha en 8,6 puntos porcentuales, el mayor avance acumulado entre todas las regiones analizadas por el Foro Económico Mundial. Además, presenta la evolución de largo plazo más rápida del mundo.

El desempeño regional también se destaca en materia de salud y supervivencia, dimensión en la que América Latina y el Caribe alcanza un 97,7% de paridad, el nivel más alto entre las regiones.

Sin embargo, el avance regional no implica que la igualdad esté próxima. Al ritmo actual, el informe proyecta que América Latina y el Caribe necesitaría aproximadamente 60 años para cerrar completamente su brecha de género. La diferencia entre el progreso acumulado y el tiempo restante pone de manifiesto uno de los principales desafíos señalados por el estudio: sostener y acelerar los avances en lugar de depender de mejoras graduales.

El informe identifica además a varios países latinoamericanos entre las economías que más avanzaron desde 2006. Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala y México figuran entre las nueve economías del mundo que lograron reducir su brecha en al menos 12 puntos porcentuales durante ese período.

Guatemala, además, aparece entre los países que más posiciones escalaron en la clasificación de 2026. Se ubicó en el puesto 50, 31 lugares por encima de su posición anterior, convirtiéndose en uno de los mayores movimientos ascendentes registrados este año.

El problema de la representación en los espacios de poder

Más allá del cierre general de la brecha, uno de los principales hallazgos del informe está relacionado con la distribución del poder.

El Foro Económico Mundial señala que las mujeres han logrado una mayor presencia en posiciones de liderazgo empresarial y gubernamental respecto de 2006, pero continúan subrepresentadas en aquellos cargos que concentran mayor influencia económica y política.

En el sector privado, la participación femenina en los puestos de alta dirección se encuentra estancada desde 2024 en menos del 30% en promedio entre 62 economías. Al mismo tiempo, la proporción de mujeres entre las nuevas incorporaciones a esos puestos cayó de 34,8% en 2022 a 32,3% durante los primeros dos trimestres de 2026, en las 16 economías para las que existen datos de contratación.

La brecha se vuelve todavía más visible en la máxima posición ejecutiva: las mujeres ocupan el 19,1% de los puestos de CEO. También representan aproximadamente una cuarta parte de los CFO y COO, mientras que tienen una presencia mucho mayor en las posiciones vinculadas con recursos humanos y gestión de personas.

En contraste, su participación es inferior al 20% entre los Chief Information Officers y menor al 10% entre los Chief Technology Officers. La distribución muestra que la incorporación de mujeres a posiciones de liderazgo no necesariamente se traduce en una representación equivalente en las funciones con mayor influencia sobre tecnología, operaciones y estrategia empresarial.

El patrón también aparece en el ámbito político. Aunque la cantidad de carteras ministeriales encabezadas por mujeres aumentó un 26% desde 2008, solamente una de cada diez es considerada de alta influencia, una proporción que prácticamente no cambió durante ese período.

El retroceso en la dimensión política

El empoderamiento político es, al mismo tiempo, la dimensión que más progresó en los últimos 20 años y aquella que presenta las señales más claras de retroceso reciente.

En las 97 economías que forman parte de la muestra constante, el indicador avanzó ocho puntos porcentuales desde 2006. La representación ministerial pasó de una mujer por cada 8,1 hombres a una por cada 4,3, mientras que en los parlamentos la relación pasó de una mujer por cada 5,6 hombres a aproximadamente una por cada tres.

Sin embargo, el indicador de empoderamiento político se encuentra actualmente por debajo del nivel registrado en 2016 y cayó otros 0,4 puntos porcentuales durante el último año.

Un dato particularmente relevante es el referido a las jefaturas de Estado. La proporción de economías de la muestra constante lideradas por una mujer alcanzó un máximo del 27% en 2022, el nivel más elevado en medio siglo. Desde entonces, esa proporción retrocedió hasta niveles de 2016, eliminando parte de los avances obtenidos durante la primera mitad de la década.

Educación y legislación: avances que no se traducen automáticamente en poder

El estudio también muestra que la expansión de los derechos legales de las mujeres ha sido significativa. Según datos del proyecto Women, Business and the Law del Banco Mundial, el 96% de las reformas registradas a nivel global ampliaron los derechos legales de las mujeres.

Europa, América del Norte y América Latina y el Caribe concentraron buena parte de sus reformas durante las décadas de 1990 y 2000. Otras regiones siguieron trayectorias diferentes, con Medio Oriente y África del Norte, por ejemplo, intensificando sus reformas durante la década actual.

Los resultados del informe sugieren, sin embargo, que la existencia de marcos legales más amplios no elimina por sí misma las diferencias en el acceso a posiciones de influencia. La brecha entre representación y capacidad efectiva de decisión aparece como uno de los problemas centrales de esta nueva etapa.

La inteligencia artificial abre una nueva brecha

El avance de la inteligencia artificial agrega otra dimensión al debate sobre género. Los datos de LinkedIn utilizados por el Foro Económico Mundial muestran que las mujeres tienen una menor representación en las empresas de IA que en compañías comparables que no pertenecen a ese sector.

Entre los colaboradores individuales, las mujeres representan el 36,6% del empleo en empresas de IA, frente al 44,8% en empresas comparables. En la alta dirección, la participación femenina alcanza el 25,3%, frente al 27,7% en las compañías no vinculadas directamente con IA.

La diferencia es todavía más pronunciada en determinadas especialidades. Las mujeres están concentradas en tareas de anotación de datos, que suelen encontrarse entre las posiciones de menor remuneración dentro del ecosistema de IA, mientras que representan apenas el 19,3% de los ingenieros de inteligencia artificial.

Al mismo tiempo, se observa una evolución en el emprendimiento: la proporción de mujeres fundadoras con capacidades de ingeniería de IA pasó del 2,3% en 2019 al 8,7% durante los dos primeros trimestres de 2026. El informe señala, no obstante, que el crecimiento de la participación masculina continúa siendo más rápido.

Un avance que no está garantizado

La vigésima edición del Global Gender Gap Report plantea así una paradoja: el mundo nunca estuvo tan cerca de la paridad de género, pero el progreso acumulado durante las últimas dos décadas no garantiza nuevos avances.

La evidencia muestra mejoras en prácticamente todas las economías analizadas desde 2006 y una expansión de la presencia femenina en la educación, los gobiernos y las empresas. Al mismo tiempo, persisten diferencias particularmente marcadas en el acceso a posiciones de mayor influencia económica y política.

Para América Latina y el Caribe, los datos presentan un escenario específico. La región registra el mayor avance acumulado desde 2006 y lidera el mundo en salud y supervivencia, pero todavía enfrenta un horizonte de seis décadas para alcanzar la paridad si mantiene su ritmo actual.

El desafío, en consecuencia, no se limita a aumentar la cantidad de mujeres que participan de la economía, la política o las organizaciones. Los datos del Foro Económico Mundial ponen el foco en una cuestión más específica: qué posiciones ocupan las mujeres y cuánto poder de decisión concentran dentro de ellas.

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