GRI inicia el desarrollo de un nuevo estándar sectorial para alimentos y bebidas

La iniciativa busca mejorar la información sobre los impactos más relevantes de la industria y sus cadenas de valor. Al mismo tiempo, pondrá a prueba un nuevo modelo para desarrollar estándares sectoriales en un plazo más reducido, aunque manteniendo el proceso de revisión multilateral de GRI.

Foto: Los Muertos Crew / Pexels.

Global Reporting Initiative (GRI) anunció el inicio del desarrollo de un nuevo estándar sectorial para empresas de alimentos y bebidas, con el objetivo de fortalecer la información sobre los impactos de sostenibilidad más relevantes de una industria cuya actividad se extiende desde la producción primaria hasta el procesamiento y la fabricación de productos.

La iniciativa tendrá además una característica particular: será el primer proyecto en el que GRI pondrá a prueba un modelo simplificado para desarrollar sus estándares sectoriales. La propuesta responde, según la organización, a la creciente demanda de orientaciones específicas para distintas industrias y busca reducir significativamente el tiempo necesario para elaborar este tipo de normas.

El nuevo enfoque no supone abandonar el proceso de participación de múltiples actores utilizado por GRI. La organización prevé conformar un grupo de hasta 20 especialistas de distintos lugares del mundo para revisar y aportar al desarrollo del estándar de alimentos y bebidas.

Un sector con impactos a lo largo de toda la cadena

La elección de alimentos y bebidas como primer sector para probar esta metodología está vinculada con la amplitud de sus impactos ambientales y sociales. El proceso contemplará tanto las operaciones propias de las empresas como sus cadenas de valor, incluyendo sus vínculos con la agricultura, la acuicultura y la pesca.

Entre los asuntos que podrían quedar comprendidos se encuentran cuestiones relacionadas con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las condiciones laborales y la salud pública.

Peter Dawkins, Senior Manager de GRI Standards, señaló que el sector de alimentos y bebidas está conectado con una amplia variedad de desafíos de sostenibilidad y que las empresas necesitan comprender y comunicar de manera transparente sus impactos.

Según Dawkins, el nuevo estándar buscará ofrecer una orientación más focalizada sobre los asuntos de mayor relevancia para la industria y contribuir a una mayor consistencia en los reportes, al tiempo que facilite información para la toma de decisiones vinculadas con el desempeño en sostenibilidad y la resiliencia empresarial.

Qué cambia con el nuevo modelo

El aspecto más relevante del anuncio no está únicamente en la creación de un estándar para alimentos y bebidas, sino también en la metodología que GRI utilizará para desarrollarlo.

El modelo tradicional de estándares sectoriales será reemplazado en este piloto por un formato más concentrado. La propuesta consiste en identificar los temas que probablemente sean materiales para las organizaciones de una determinada industria, resumir sus impactos más significativos y derivar a las empresas hacia los estándares temáticos de GRI que ya existen.

De esta manera, el estándar sectorial funcionaría principalmente como una guía para identificar qué cuestiones deberían considerar las empresas de un sector, mientras que los estándares temáticos existentes aportarían las pautas específicas para reportar esos impactos.

GRI busca así acortar los tiempos de desarrollo sin eliminar el proceso de revisión por múltiples grupos de interés que forma parte de su sistema de elaboración de estándares.

Un estándar para una industria ampliamente vinculada con GRI

La iniciativa se apoyará además en una base de uso considerable. Una investigación de GRI publicada en junio de 2026, basada en casi 15.000 compañías cotizadas de todo el mundo, mostró que el 43% de las empresas de alimentos y bebidas reporta utilizando los estándares GRI. Estas compañías representan, a su vez, el 70% de la capitalización bursátil mundial del sector.

El dato permite dimensionar el alcance potencial de la nueva orientación sectorial: una parte significativa de las empresas de la industria ya utiliza el sistema GRI, por lo que el nuevo estándar podría incidir directamente en la manera en que identifican y comunican sus principales impactos.

Actualmente, GRI cuenta con estándares sectoriales para petróleo y gas, carbón, minería, agricultura, acuicultura y pesca. El nuevo estándar de alimentos y bebidas será el primero desarrollado mediante el modelo simplificado anunciado por la organización.

Su alcance comprenderá a las organizaciones involucradas en el procesamiento y la fabricación de alimentos y bebidas, incluidos los productos de tabaco.

Cómo se integra al sistema GRI

El desarrollo del nuevo estándar se inscribe en la estructura modular de GRI. Las organizaciones comienzan utilizando los Universal Standards y, posteriormente, recurren al estándar sectorial que corresponda para determinar cuáles son los temas materiales relevantes para su actividad.

Una vez identificados esos temas, las empresas utilizan los Topic Standards correspondientes para reportar sus impactos.

En este esquema, el futuro estándar de alimentos y bebidas no reemplazaría a los estándares temáticos existentes. Su función sería orientar a las organizaciones del sector en la identificación de los impactos y asuntos que requieren mayor atención, conectándolos con las normas temáticas que ya forman parte del sistema GRI.

La participación del sector

GRI abrió hasta el 23 de octubre de 2026 el período para postularse al Peer Review Group que participará en el desarrollo del estándar.

La instancia será particularmente relevante porque el proyecto no solo definirá los contenidos de una nueva guía para una industria de alcance global. También permitirá evaluar en la práctica si un proceso más acotado puede acelerar la producción de estándares sectoriales sin perder el nivel de participación y revisión que GRI considera necesario para otorgar legitimidad y credibilidad a sus normas.

El resultado del proceso de alimentos y bebidas, por lo tanto, tendrá una doble dimensión: establecer una referencia sectorial para una industria con impactos que atraviesan buena parte de las cadenas globales de valor y, al mismo tiempo, poner a prueba una nueva forma de desarrollar las orientaciones sectoriales de GRI.

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