El Instituto Ethos, en alianza con la consultora GlobeScan, presentó un estudio que analiza cómo el sector privado puede contribuir al fortalecimiento de la cultura democrática y, al mismo tiempo, favorecer condiciones de mayor previsibilidad para el desarrollo de los negocios.

La publicación, titulada “As Empresas e a Democracia: O papel dos negócios no fomento da cultura democrática”, fue presentada en el marco del Día Internacional de la Democracia. El trabajo busca identificar la percepción de líderes empresariales sobre la relación entre el fortalecimiento del Estado Democrático de Derecho y el desarrollo económico.
Para elaborar el estudio se realizaron 23 entrevistas en profundidad a personas fundadoras, integrantes de directorios y ejecutivas de empresas pertenecientes a 14 sectores de la economía. Las entrevistas fueron realizadas entre el 25 de junio y el 31 de agosto de 2026.
Democracia y previsibilidad para los negocios
Uno de los principales argumentos planteados por el estudio es que la calidad institucional tiene una relación directa con las condiciones en las que operan las empresas. Desde la perspectiva de las personas entrevistadas, reglas claras, igualdad ante la ley, estabilidad regulatoria y seguridad jurídica contribuyen a generar la confianza necesaria para planificar inversiones y tomar decisiones de largo plazo.
En este sentido, el informe vincula el funcionamiento de las instituciones democráticas con una cuestión central para las compañías: la previsibilidad del entorno en el que desarrollan sus actividades.
El estudio también plantea una distinción respecto del involucramiento empresarial en la esfera política. Las empresas deberían preservar la neutralidad partidaria y electoral y evitar cualquier tipo de interferencia en las preferencias políticas de sus colaboradores o en los procesos electorales.
Sin embargo, esa neutralidad no es presentada como sinónimo de ausencia frente a eventuales amenazas institucionales. De acuerdo con las entrevistas, las empresas pueden asumir posiciones públicas en defensa de principios considerados universales, entre ellos los derechos fundamentales, la integridad de los procesos electorales y la transparencia de las instituciones públicas.
La polarización como desafío para las empresas
Otro de los aspectos abordados es el impacto de la polarización política y de la desinformación sobre las organizaciones. Según el estudio, estos fenómenos pueden incrementar los riesgos reputacionales para las marcas y reducir los espacios disponibles para el intercambio de ideas dentro de la sociedad.
Frente a este escenario, el informe sitúa parte de la responsabilidad en el funcionamiento interno de las propias compañías. La construcción de una cultura democrática, sostiene, no depende únicamente de las posiciones públicas que adopten las empresas, sino también de las prácticas que desarrollan cotidianamente.
La capacidad de escuchar diferentes perspectivas, la promoción de la diversidad, el cumplimiento de normas, la gobernanza ética y la prevención de abusos de poder aparecen como elementos vinculados con la legitimidad institucional de las organizaciones.
De esta manera, el estudio extiende la discusión sobre democracia más allá de la relación entre empresas y actores políticos y la incorpora a cuestiones de gestión, gobierno corporativo y cultura organizacional.
Una agenda colectiva
El informe también pone el foco en la forma en que las empresas pueden abordar estos desafíos. Según las conclusiones de las entrevistas, la participación en foros, coaliciones y asociaciones empresariales puede ofrecer un marco de actuación más efectivo que las iniciativas individuales.
El trabajo señala que la acción colectiva permite distribuir los riesgos asociados a la intervención pública de las compañías y, al mismo tiempo, ampliar el alcance de las iniciativas orientadas a fortalecer las instituciones.
En ese esquema, el Instituto Ethos se presenta como un articulador entre empresas y otros actores, con el objetivo de facilitar la construcción de una agenda común alrededor de la democracia y el Estado de Derecho.
El estudio plantea así una cuestión que trasciende la participación empresarial en debates políticos coyunturales: cómo las compañías pueden contribuir a preservar las condiciones institucionales que permiten desarrollar estrategias de negocio de largo plazo, manteniendo al mismo tiempo la neutralidad frente a partidos y elecciones.


