Benchmark corporativo: Qué hacen las empresas más influyentes del mundo en sostenibilidad

El “2026 Benchmark Hub” elaborado por World Benchmarking Alliance evaluó a 2.000 de las empresas más influyentes del mundo y expuso avances puntuales, pero también brechas profundas en clima, derechos humanos, salarios dignos y rendición de cuentas tecnológica. Advierten que la mayoría de este tipo de compañías sigue avanzando demasiado lento frente a la magnitud de los desafíos.

World Benchmarking Alliance (WBA) publicó el “2026 Benchmark Hub”, el estudio más amplio realizado hasta ahora sobre el desempeño de las grandes corporaciones en materia de sostenibilidad. El informe analiza simultáneamente a 2.000 empresas, que en conjunto generan 53 billones de dólares en ingresos, representan el 46% del PIB mundial, concentran el 54% de las emisiones globales y emplean de forma directa a más de 100 millones de personas, además de sostener otros 550 millones de medios de vida a lo largo de sus cadenas de valor.

El diagnóstico advierte que la transición hacia un futuro sostenible depende, en gran medida, de las decisiones de estas compañías. Si bien existen soluciones probadas y señales de liderazgo en algunos sectores, la mayoría de las empresas sigue avanzando demasiado lento frente a la magnitud de los desafíos.

Clima: capital disponible, acción insuficiente

Uno de los principales hallazgos del informe es que las empresas más influyentes del mundo podrían movilizar hasta 1,3 billones de dólares para la transición climática sin necesidad de avances tecnológicos disruptivos. De hecho, el WBA estima que hasta el 30% de la brecha anual de inversión en energías limpias necesaria hacia 2030 podría cerrarse si las compañías escalaran inversiones que ya han demostrado ser viables en el mercado, acercando al mundo a una trayectoria alineada con el objetivo de 1,5°C.

Sin embargo, aunque alrededor del 20% de las empresas identifica riesgos climáticos, menos del 1% integra la adaptación al cambio climático en su estrategia de negocio, una debilidad especialmente visible en sectores vinculados al desarrollo urbano, la construcción y los bienes raíces.

Salarios y costo de vida: una deuda estructural

El estudio alerta que la inacción corporativa en materia salarial está agravando la crisis global del costo de vida. Menos del 5 % de las grandes empresas paga un salario digno a lo largo de toda su cadena de valor, lo que mantiene a millones de hogares bajo una presión financiera creciente. En sectores que dependen de millones de pequeños productores, como el alimentario y agrícola, son muy pocas las compañías que abordan de forma concreta las brechas de ingresos, pese a su dependencia directa de esos trabajadores.

En el Social Benchmark, los mejores desempeños corresponden a empresas europeas —las 20 primeras pertenecen a esa región y abarcan casi 15 sectores—, pero incluso entre los líderes persisten debilidades. La consulta a las comunidades y personas afectadas por vulneraciones de derechos humanos sigue siendo excepcional, y muchas compañías continúan sin identificar adecuadamente los riesgos en sus cadenas de suministro.

Derechos humanos y cadenas de suministro frágiles

La resiliencia de las cadenas de suministro emerge como otro punto crítico. Menos del 10% de las empresas evalúa los riesgos en derechos humanos en su cadena de suministro, y solo una de cada cinco rastrea sus productos para comprender su impacto sobre la naturaleza. Esta falta de gestión integral expone a las compañías a riesgos operativos, legales y reputacionales, al tiempo que debilita la protección de las personas y los ecosistemas en sectores clave.

Naturaleza: primeros pasos, liderazgo incipiente

En materia ambiental, el informe señala que solo el 9% de las empresas cuantifica riesgos relacionados con la naturaleza, lo que abre una ventana de oportunidad para los actores que se adelanten. Aunque el desempeño promedio sigue siendo bajo, el Nature Benchmark identifica ejemplos emergentes de buenas prácticas, con evaluaciones de materialidad cada vez más extendidas. No obstante, estas evaluaciones suelen carecer de respaldo financiero claro para su implementación efectiva.

Las empresas europeas vuelven a marcar el ritmo, pero el WBA advierte que ese liderazgo no está garantizado en el tiempo. Además, la débil integración de los factores ambientales continúa socavando la protección de los derechos humanos en sectores intensivos en recursos naturales.

Tecnología e inteligencia artificial: transparencia sin rendición de cuentas

El sector tecnológico muestra avances desiguales. Si bien el 38 % de las principales empresas tecnológicas publica principios éticos sobre inteligencia artificial, ninguna divulga los resultados de sus evaluaciones de impacto en derechos humanos, lo que revela una rendición de cuentas aún incipiente. El Digital Inclusion Benchmark señala que, pese a la retórica sobre transparencia e inclusión, la gobernanza de la IA sigue siendo poco clara y las inversiones no acompañan las promesas, con fallas graves en la protección de niños y niñas en entornos digitales.

Alimentación, agricultura y ciudades: avances parciales

En los sistemas de alimentación y agricultura, el informe detecta señales alentadoras, como el avance de la agricultura regenerativa a lo largo de distintas etapas de la cadena de valor. Sin embargo, persisten desafíos en la implementación y en el acceso a productos saludables, incluidos los alimentos de origen vegetal.

En el ámbito urbano, el sector de utilities lidera el desempeño, mientras que las empresas de Asia Oriental y el Pacífico duplicaron su presencia entre las mejor evaluadas, alcanzando a Europa. Aun así, la gestión del agua sigue siendo un punto ciego, y más de cuatro de cada cinco empresas inmobiliarias y constructoras obtienen cero puntos en accesibilidad y asequibilidad.

Un llamado a acelerar

El 2026 Benchmark Hub marca un hito al evaluar por primera vez a 2.000 empresas de manera simultánea a través de siete grandes transformaciones sistémicas: Clima, Digital, Sistemas Financieros, Alimentación y Agricultura, Naturaleza, Social y Urbanismo. Tras siete años de investigación acumulada, el mensaje es que el capital, el conocimiento y las soluciones existen, pero la brecha entre el potencial corporativo y la acción real sigue siendo profunda.

Para el WBA, el momento exige decisiones firmes y una aceleración de inversiones a gran escala. El rol de las empresas ya no es accesorio: su liderazgo —o su inacción— será determinante para definir si la economía global avanza hacia una prosperidad compartida o profundiza las crisis sociales y ambientales existentes.

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