China aprueba una legislación histórica para impulsar la modernización verde

La Asamblea Popular Nacional de China dio un nuevo paso en la agenda ambiental del país al aprobar el nuevo Código Ecológico y Ambiental, una norma de alcance integral que busca consolidar un modelo de desarrollo basado en la convivencia armónica entre el ser humano y la naturaleza.

Foto: Hao Liang / Pexels.

Se trata del segundo código legal formal adoptado por China, después del Código Civil de China, y fue sancionado durante la cuarta sesión del 14º Congreso Nacional del Pueblo. La legislación entrará en vigor el 15 de agosto de 2026 y se presenta como un pilar jurídico para avanzar en la denominada “modernización china” con eje en la sostenibilidad.

El nuevo código reúne y sistematiza más de una década de avances en materia ambiental. Desde 2012, el país ha desarrollado más de 30 leyes específicas, más de 100 regulaciones administrativas y múltiples instrumentos normativos que ahora quedan integrados en un único marco legal. Con un total de 1.242 artículos distribuidos en cinco capítulos, la norma aborda desde el control de la contaminación hasta la protección ecológica y el desarrollo verde y bajo en carbono.

Uno de los aspectos más destacados es la incorporación, por primera vez, de un capítulo completo dedicado al desarrollo verde y bajo en carbono, lo que marca un giro hacia una estrategia que no solo apunta a mitigar daños ambientales, sino también a transformar estructuralmente el modelo económico y social. Según autoridades vinculadas al proceso legislativo, este enfoque busca articular crecimiento económico, calidad de vida y protección ambiental bajo estándares más exigentes.

La aprobación del código se produce en un contexto internacional atravesado por el agravamiento del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación ambiental, factores que han intensificado la presión sobre los países para adoptar marcos regulatorios más robustos. En ese escenario, China busca posicionarse como un actor relevante en la gobernanza climática global.

En los últimos años, el país ha mostrado avances significativos en materia ambiental. Lidera el crecimiento global de recursos forestales, se ubica a la vanguardia en el desarrollo de energías renovables y ha logrado reducir de forma acelerada la intensidad energética de su economía. Solo entre 2020 y 2024, el consumo de energía por unidad de PIB se redujo un 11,6%.

El nuevo marco legal también se alinea con los compromisos climáticos asumidos por el país, que incluyen alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Además, China ha extendido su acción climática más allá de sus fronteras: desde 2016, movilizó más de 177.000 millones de yuanes para apoyar a países en desarrollo, mientras que sus exportaciones de tecnologías eólicas y fotovoltaicas contribuyeron a evitar alrededor de 4.100 millones de toneladas de emisiones en otros países.

Especialistas señalan que el Código Ecológico y Ambiental no solo refuerza el andamiaje legal interno, sino que también envía una señal política hacia la comunidad internacional sobre el compromiso del país con la transición ecológica. En ese sentido, la nueva legislación podría convertirse en una herramienta clave para orientar tanto la política pública como la actividad empresarial hacia un paradigma de desarrollo más sostenible.

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