Cómo construir reputación social en una era de baja confianza

La respuesta se puede encontrar en el estudio de GlobeScan titulado “From Fragility to Thick Trust Report”, en el cual se analiza el estado actual de la confianza pública en las empresas y se propone un cambio de enfoque para fortalecer la legitimidad corporativa en un contexto de creciente escrutinio social.

Para los autores, la “licencia social para operar” —definida como el permiso informal que otorga la sociedad para hacer negocios— ya no puede darse por sentada. En un escenario marcado por demandas más exigentes en materia ambiental, social y de gobernanza, esa licencia debe construirse activamente a través de la confianza.

Empresas globales, entre las menos confiables

Uno de los hallazgos centrales del informe es la persistente brecha de confianza entre las compañías globales y otras instituciones. Según el relevamiento de opinión pública 2025 de GlobeScan —realizado en 16 mercados y con seguimiento desde 2001— la confianza neta en las grandes empresas globales se ubica en 0, lo que implica que la proporción de personas que confían en ellas es equivalente a la que desconfía.

El contraste es significativo frente a otras instituciones: la ciencia y la academia registran un nivel de confianza neta de +58, mientras que las ONG alcanzan +35. El resultado confirma que, pese a los avances en sostenibilidad y reportes ESG, el escepticismo hacia el rol social de las corporaciones sigue siendo elevado.

Desempeño sectorial: líderes y rezagados

El segundo gran eje del estudio muestra que la reputación social no es homogénea entre industrias. GlobeScan analizó 21 sectores y detectó diferencias marcadas en la percepción pública respecto de cómo cumplen sus responsabilidades sociales.

Los niveles de confianza varían según tres factores clave: la contribución percibida al bienestar social, el grado de transparencia y el historial en desempeño ambiental y social. Algunas industrias logran posicionarse como referentes en estos aspectos, mientras que otras continúan rezagadas, lo que evidencia que la confianza no es estructural sino que responde a comportamientos concretos.

De la “confianza frágil” a la “confianza robusta”

Frente a este escenario, el informe introduce el concepto de “Thick Trust” (confianza robusta o profunda), una forma de credibilidad más resiliente que va más allá de la buena voluntad superficial o transaccional.

A diferencia de la “thin trust” —una confianza frágil que puede erosionarse rápidamente ante una crisis o un titular negativo— la “thick trust” se construye a partir de experiencias consistentes, relaciones sólidas con los grupos de interés y un impacto tangible valorado por la sociedad. Implica coherencia entre propósito, desempeño, valores de marca y vínculos con gobiernos, comunidades y sociedad civil.

Según GlobeScan, esta forma de confianza es la base de una licencia social duradera.

Por qué importa construir “Thick Trust”

El informe sostiene que la confianza profunda no es solo un intangible reputacional, sino un activo estratégico con efectos concretos:

  • Facilita la expansión y la innovación, al reducir resistencias sociales y regulatorias.
  • Fortalece la marca y la lealtad de clientes, empleados y proveedores.
  • Amplía oportunidades de colaboración, posicionando a la empresa como socio preferente en iniciativas sectoriales o regulatorias.
  • Actúa como amortiguador en crisis, generando un “capital social” que mitiga daños reputacionales.

Desde esta perspectiva, la confianza deja de ser una herramienta defensiva para convertirse en un habilitador de crecimiento y resiliencia.

Los pilares para construirla

El reporte identifica cuatro impulsores principales para desarrollar “Thick Trust”:

  • Transparencia: adoptar la apertura como principio por defecto.
  • Desempeño económico, ambiental y social consistente, alineado con las expectativas sociales.
  • Compromiso activo con los stakeholders, a través de escucha y diálogo continuo.
  • Coherencia entre propósito, valores y comportamiento cotidiano.

El mensaje de los autores es que la confianza es un activo que puede construirse de manera incremental y que genera retornos acumulativos en el tiempo. En ese sentido, el estudio de GlobeScan sugiere que la legitimidad corporativa dependerá menos de campañas de comunicación y más de una integración genuina entre estrategia, impacto y diálogo social. Porque en una era de desconfianza estructural, la reputación ya no es solo una cuestión de imagen, sino de desempeño sostenido y relaciones auténticas.

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