El costo empresarial del clima crece mientras se profundiza la brecha de datos de sostenibilidad

El 94% de los líderes empresariales consultados por Sweep y Capgemini afirma que los eventos vinculados al clima generaron pérdidas financieras para sus compañías durante los últimos dos años. Sin embargo, el 79% considera que los datos de sostenibilidad disponibles todavía no son suficientes para incorporarlos de manera efectiva a la estrategia de negocio.

La relación entre cambio climático y desempeño financiero dejó de ser una cuestión asociada exclusivamente a la gestión de riesgos de largo plazo. Para la mayoría de las empresas, sus efectos ya se traducen en costos concretos. Al mismo tiempo, las organizaciones enfrentan una dificultad adicional: los datos necesarios para medir esos impactos y tomar decisiones continúan dispersos, incompletos o sin suficiente estandarización.

Esta es una de las principales conclusiones de Sustainability in Action 2026, un estudio elaborado por Sweep y Capgemini a partir de una encuesta realizada por la firma independiente Censuswide a 1.000 altos ejecutivos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, la región DACH y los países nórdicos.

La investigación, realizada entre el 22 de mayo y el 1 de junio de 2026, incluyó a perfiles como Chief Sustainability Officers (CSO), CEOs, CFOs, CTOs, Chief Data Officers, Chief AI Officers y Chief Procurement Officers. Los participantes pertenecen a los sectores de energía, ciencias de la vida, manufactura, retail y transporte.

El costo financiero de la disrupción climática

El dato más contundente del informe es que el 94% de los líderes consultados señala que las disrupciones relacionadas con el clima provocaron pérdidas financieras en sus compañías durante los últimos dos años.

La magnitud de esos impactos tampoco parece marginal. Un 30% de los encuestados reportó pérdidas superiores a US$1 millón, mientras que apenas uno de cada cinco afirmó haber experimentado un impacto financiero inferior a US$100.000.

Los resultados muestran así una conexión cada vez más directa entre los fenómenos climáticos y variables centrales de la gestión empresarial, en un escenario que además está atravesado por tensiones geopolíticas, alteraciones en las cadenas de suministro, mayores costos e incertidumbre económica.

Para Rachel Delacour, cofundadora y CEO de Sweep, la sostenibilidad mantiene su relevancia dentro de la agenda corporativa, pero las empresas enfrentan una creciente exposición a riesgos climáticos y geopolíticos que avanzan más rápido que los sistemas de información destinados a gestionarlos.

El problema, según surge del estudio, no es solamente la disponibilidad de información. También está relacionado con la capacidad de las organizaciones para conectar los datos de sostenibilidad con el resto de sus sistemas de gestión.

Una brecha creciente en la calidad de los datos

El informe identifica una evolución negativa en la percepción que tienen los propios ejecutivos sobre la calidad de los datos de sostenibilidad.

En 2024, el 53% de los participantes había señalado que sus datos no tenían el nivel de confiabilidad necesario para orientar la estrategia empresarial. En 2026, esa proporción ascendió al 79%.

El resultado adquiere especial relevancia porque la información de sostenibilidad está siendo utilizada cada vez más para tomar decisiones relacionadas con costos, mitigación de riesgos, cadenas de suministro, compras e inversiones.

El desafío, por lo tanto, consiste en pasar de disponer de datos para cumplir con requerimientos de reporte a contar con información suficientemente integrada y confiable como para utilizarla en la gestión cotidiana del negocio.

El estudio señala que buena parte de la información permanece aislada en distintos sistemas corporativos, mientras que otra parte se encuentra incompleta o carece de estándares comunes. Esta fragmentación limita la capacidad de las compañías para determinar dónde se concentran sus principales exposiciones y cuánto impacto económico generan.

La transición baja en carbono conserva relevancia comercial

A pesar del deterioro en la confianza sobre la calidad de los datos, los ejecutivos consultados no muestran una pérdida de interés por la transición hacia una economía baja en carbono.

El 85% considera que su empresa debe transformarse para adaptarse a esa economía, mientras que el 86% interpreta la transición como una oportunidad de crecimiento, en lugar de considerarla únicamente como una restricción para el negocio.

Los resultados sugieren una tensión entre dos dimensiones de la agenda corporativa: por un lado, las compañías reconocen la importancia estratégica de la transición; por otro, enfrentan dificultades para contar con información suficientemente robusta que les permita traducir esa visión en decisiones.

En este escenario, la sostenibilidad comienza a vincularse de manera más explícita con cuestiones tradicionalmente asociadas a las áreas financieras, de operaciones, compras, tecnología y estrategia.

La inteligencia artificial gana espacio

El informe identifica a la inteligencia artificial (IA) como una de las herramientas que pueden contribuir a cerrar esa brecha.

El 79% de los líderes consultados afirma que la adopción de IA incrementó las inversiones en sostenibilidad. Entre los beneficios señalados aparecen un mayor acceso al financiamiento, mejoras en la precisión de los datos y en la preparación para auditorías, además de una reducción del tiempo dedicado a recopilar y procesar información.

La relación entre IA y sostenibilidad, sin embargo, depende de la calidad de los datos disponibles. Cyril Garcia, Global Head of Sustainability Services y Corporate Responsibility de Capgemini, plantea que la resiliencia empresarial requiere anticipar las disrupciones y tomar decisiones con mayor grado de confianza, para lo cual considera fundamental contar con datos conectados a lo largo de la cadena de valor.

Desde esta perspectiva, la IA no aparece como un sustituto de una infraestructura de datos deficiente, sino como una tecnología cuyo potencial depende de la existencia de información confiable, integrada y accesible.

De la obligación de reportar a la gestión del riesgo

Uno de los principales planteos de Sustainability in Action 2026 es que la información de sostenibilidad está adquiriendo una función que excede el cumplimiento de obligaciones de divulgación.

La creciente exposición financiera a eventos climáticos lleva a las empresas a utilizar esos datos para identificar riesgos, evaluar proveedores, analizar cadenas de suministro, tomar decisiones de inversión y determinar dónde asignar recursos.

En ese marco, el informe plantea que las compañías que logren integrar su infraestructura de datos estarán mejor posicionadas para responder a las disrupciones climáticas, cumplir con los requerimientos de divulgación y utilizar la sostenibilidad como una herramienta de resiliencia empresarial.

El estudio de Sweep y Capgemini deja así planteado un desafío que involucra tanto a las áreas de sostenibilidad como a las funciones financieras, tecnológicas y operativas: convertir información ambiental y climática fragmentada en datos que puedan ser utilizados para entender costos, anticipar riesgos y orientar decisiones de negocio.

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