Más de 120 líderes empresariales, autoridades y representantes de Naciones Unidas participaron del Encuentro Anual de Gerentes Generales de Pacto Global Chile, una instancia que puso el foco en uno de los principales desafíos para las compañías: dejar de considerar la sostenibilidad como un conjunto de iniciativas aisladas e integrarla a las decisiones centrales del negocio.

Realizado en el Salón Colonial del Campus Casona de la Universidad Andrés Bello, el encuentro formó parte del Ciclo de Eventos 2026 de Pacto Global Chile, denominado “El Caso de Negocio de la Sostenibilidad”. La jornada reunió a más de 40 gerentes generales, además de representantes de gerencias y otros cargos ejecutivos, autoridades, organismos de Naciones Unidas, gremios, academia y organizaciones empresariales.
La pregunta que atravesó las distintas intervenciones fue si las empresas pueden sostener su competitividad en el largo plazo sin incorporar las variables ambientales, sociales y de gobernanza a sus decisiones estratégicas. La discusión se produjo en un escenario caracterizado por incertidumbre internacional, presión sobre los márgenes, mayores exigencias regulatorias y una creciente necesidad de priorizar las inversiones.
De las iniciativas al valor para el negocio
Durante la apertura, la directora ejecutiva de Pacto Global Chile, Margarita Ducci, planteó que el escenario actual no implica abandonar la agenda de sostenibilidad, sino elevar las exigencias sobre su contribución al negocio.
“Este no es el momento de abandonar la sostenibilidad. Pero sí es el momento de exigirle más: que esté mejor conectada con la estrategia, que mida mejor sus resultados, que priorice y que contribuya a gestionar riesgos y detectar oportunidades”, señaló.
El planteo supone un cambio en la forma en que las compañías evalúan sus políticas de sostenibilidad. En lugar de concentrarse únicamente en la cantidad de iniciativas implementadas o en los compromisos asumidos, la discusión comienza a trasladarse hacia los resultados que esas acciones generan para la organización.
En ese sentido, Ducci llamó a analizar si las decisiones vinculadas con sostenibilidad permiten reducir riesgos, generar eficiencias, anticipar cambios regulatorios, acceder a nuevos mercados, atraer talento, fortalecer los vínculos con clientes y comunidades o incrementar la resiliencia empresarial.
La cuestión, por lo tanto, no pasa solamente por reportar avances, sino por determinar qué impacto tienen las decisiones de sostenibilidad sobre la capacidad de las empresas para proteger y crear valor.
El rol del liderazgo empresarial
El encuentro también buscó poner en discusión el papel de los máximos responsables de las compañías en esa transformación. La incorporación de la sostenibilidad a la estrategia implica que deje de estar circunscripta a áreas específicas y pase a formar parte de las conversaciones donde se definen inversiones, riesgos, operaciones y prioridades de crecimiento.
La jornada incluyó una keynote internacional a cargo del colombiano José Echeverri, autor del libro Liderazgo imperfecto, y un diálogo entre autoridades, gerentes generales y representantes del Sistema de las Naciones Unidas en Chile, moderado por la periodista Elena Dressel.
Para Hermann von Mühlenbrock, presidente de Pacto Global Chile y gerente general de Aceros AZA, el desafío consiste precisamente en traducir los compromisos en decisiones.
“El desafío para las empresas es pasar de los compromisos a decisiones concretas que tengan impacto en el negocio, pero también en las personas y los territorios. La sostenibilidad requiere liderazgo, colaboración y capacidad de implementar”, afirmó.
La definición pone el acento en una de las dificultades que enfrenta actualmente el sector privado: lograr que los compromisos públicos se traduzcan en cambios concretos en la gestión y que esos cambios puedan ser medidos en términos de impacto.
Una agenda que requiere alianzas
La discusión también incorporó la perspectiva del Sistema de las Naciones Unidas en Chile. Christian Salazar Volkmann, coordinador residente a.i. del organismo, destacó que los desafíos asociados al desarrollo sostenible exceden la capacidad de acción de cualquier sector individual.
“Las transformaciones que se necesitan no pueden ser abordadas por un solo sector. Las empresas tienen un rol fundamental en acelerar soluciones, movilizar innovación y convertir los compromisos de sostenibilidad en resultados concretos”, sostuvo.
En esa línea, el encuentro incorporó representantes de distintas agencias de Naciones Unidas, entre ellas la OIT, PNUD, CEPAL, UNESCO y FAO, además de representantes de gremios, universidades y organizaciones empresariales.
La participación multisectorial buscó ampliar la discusión más allá de las empresas y poner en evidencia que la transformación hacia modelos de negocio más sostenibles requiere coordinación entre el sector privado, el Estado, los organismos internacionales y otros actores de la sociedad.
El desafío de demostrar el caso de negocio
El encuentro de Pacto Global Chile refleja una discusión que atraviesa actualmente a las áreas de sostenibilidad corporativa: cómo demostrar que la agenda no constituye únicamente una respuesta a demandas regulatorias o reputacionales, sino que puede contribuir directamente a la competitividad.
En este enfoque, la sostenibilidad adquiere una dimensión vinculada con la gestión empresarial. La reducción de riesgos, la eficiencia operativa, la innovación, el acceso a mercados, la gestión del talento y la resiliencia aparecen como posibles vías para conectar las políticas ESG con resultados concretos.
El desafío para los equipos ejecutivos es, en consecuencia, integrar esas variables a la toma de decisiones y establecer mecanismos que permitan evaluar su impacto. Para Pacto Global Chile, esa transición requiere pasar de una lógica centrada en los compromisos y el reporte hacia otra enfocada en la implementación, los resultados y la creación de valor.
La discusión planteada en el encuentro deja así una pregunta abierta para los máximos responsables empresariales: en un escenario de mayor incertidumbre y presión sobre los recursos, la cuestión ya no sería solamente cuánto invierten las compañías en sostenibilidad, sino qué valor genera esa inversión y qué riesgos puede ayudar a evitar.


