La Organización Internacional de Normalización (ISO) adoptó la Declaración de París, un documento que reafirma el papel de las normas internacionales como herramientas para fortalecer la resiliencia, avanzar en la adaptación al cambio climático y proteger la naturaleza. La iniciativa fue propuesta por AFNOR, el organismo francés de normalización que este año es anfitrión de la Reunión Anual de ISO.

La declaración amplía el enfoque de la organización sobre la acción climática. Si bien el compromiso climático de ISO adoptado en 2021 puso el foco en la respuesta al cambio climático, el nuevo documento plantea la necesidad de complementar los esfuerzos de mitigación con mayores avances en adaptación, resiliencia de los ecosistemas y conservación de la naturaleza.
La decisión se produce ante un escenario en el que los impactos climáticos se combinan con otros desafíos ambientales, económicos y sociales. Pérdida de biodiversidad, presión sobre los recursos hídricos, seguridad alimentaria, salud global y cadenas de suministro más vulnerables forman parte de un conjunto de riesgos interconectados que afectan tanto a gobiernos y comunidades como a las empresas.
En este contexto, ISO considera que las normas internacionales pueden funcionar como instrumentos para trasladar los compromisos globales a prácticas concretas. Se trata de herramientas voluntarias destinadas a anticipar, medir y gestionar riesgos, así como a transformar procesos y prácticas a partir de conocimiento científico, experiencia técnica y consensos entre múltiples actores.
“Hoy fue una oportunidad para reiterar el compromiso de ISO con los esfuerzos globales de resiliencia y adaptación climática a través de la Declaración de París. Es un símbolo de nuestra determinación colectiva de convertir los compromisos climáticos en acciones concretas”, señaló Khaled Soufi, presidente de ISO, durante la Asamblea General de la organización.
Adaptación y resiliencia como prioridades
La Declaración de París refuerza además el lugar de la sostenibilidad ambiental dentro de la Estrategia ISO 2030 y ratifica el compromiso de la organización con el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y los esfuerzos internacionales en materia de adaptación y resiliencia.
El documento sostiene que, en el marco de las transiciones ecológica, energética y digital, las normas internacionales constituyen una herramienta estratégica para promover un desarrollo sostenible y resiliente. Su alcance abarca desde la innovación y las infraestructuras resilientes hasta el desarrollo industrial sostenible.
Entre los desafíos que pueden abordarse mediante estos estándares, ISO incluye la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de recursos, la gestión del agua y los suelos, la seguridad alimentaria, la salud global y las disrupciones en las cadenas de suministro.
Una de las características destacadas por la organización es la posibilidad de adaptar las normas a las particularidades de distintos sectores y territorios. De esta manera, ISO plantea que los estándares pueden ayudar a organizaciones y comunidades a responder a necesidades sociales y ambientales cambiantes, manteniendo al mismo tiempo un marco común basado en conocimiento técnico y consenso internacional.
Para Franck Lebeugle, subdirector ejecutivo de AFNOR, la declaración busca que las normas voluntarias acompañen las transformaciones digitales, ambientales y sociales en curso. “Más que nunca, la confianza debe estar en el centro de nuestras relaciones, nuestras interacciones y nuestra capacidad colectiva de avanzar”, afirmó.
Un puente entre compromisos y aplicación
La declaración también plantea que ISO continuará trabajando para proporcionar marcos de referencia que conecten las iniciativas internacionales y nacionales con su implementación práctica. El objetivo es ofrecer herramientas a responsables de políticas públicas, empresas y otros actores para avanzar hacia un futuro más seguro, resiliente y sostenible.
La adopción de la Declaración de París tuvo lugar durante la Reunión Anual de ISO 2026, que se desarrolla en París entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre bajo el lema “Building trust in a changing world”. El encuentro reúne a líderes internacionales, responsables de políticas públicas y especialistas en normalización para analizar el papel de los estándares frente a algunos de los principales desafíos globales.
Con la nueva declaración, ISO amplía así el alcance de su agenda climática: junto con la reducción de emisiones, incorpora con mayor énfasis la capacidad de los sistemas económicos, sociales y ambientales para anticiparse, adaptarse y responder a los impactos del cambio climático y a otras presiones ambientales.


