Así lo afirma Bárbara Bradford, Gerente Corporativo de Sustentabilidad de Grupo Arcor. Cómo están avanzando en la construcción de escenarios de transición energética alineados con los objetivos del Acuerdo de París, la puesta en marcha de la Política de Compromiso con los DD.HH. y la implementación de una matriz de debida diligencia para identificar y gestionar riesgos e impactos en sus operaciones y cadena de valor, y el trabajo que realizan en la coalición regional de la que forman parte para impulsar la transformación de la educación en Latinoamérica, entre los destacados de la entrevista.

Foto: Bárbara Bradford, Gerente Corporativo de Sustentabilidad de Grupo Arcor.
En el último reporte mencionan que como parte de su estrategia de descarbonización están avanzando en la construcción de escenarios de transición energética alineados con los objetivos del Acuerdo de París ¿Qué nos puede decir al respecto?
En Arcor lanzamos nuestra primera estrategia de cambio climático en 2020, con el objetivo de reducir un 30% nuestras emisiones específicas de gases de efecto invernadero para 2030. Cuando hablamos de emisiones específicas, nos referimos a las emisiones generadas por cada tonelada de producto que elaboramos.
Comenzamos a trabajar fundamentalmente sobre dos grandes palancas de descarbonización.
Una de ellas, muy significativa para nosotros, es la energía, que representa aproximadamente el 60% de nuestras emisiones considerando los tres alcances. En este ámbito comenzamos a trabajar, en el marco del Programa de Desempeño Energético, con metas vinculadas al ahorro y la eficiencia energética.
Hablamos de desempeño energético porque no se trata solamente de cuánta energía consumimos, sino de cuánta energía necesitamos para producir cada tonelada de producto y de cómo podemos minimizar las pérdidas a lo largo de los procesos. A nivel global existen indicadores que muestran que una cantidad significativa de energía se pierde en distintos procesos industriales. Por eso, comenzamos a trabajar fuertemente en nuestras operaciones industriales. Arcor cuenta con 49 fábricas, y en todas ellas buscamos hacer un uso cada vez más eficiente de la energía.
En este sentido, establecimos para 2030 una meta de mejorar un 15% nuestro desempeño energético, es decir, reducir la cantidad de energía necesaria para producir cada tonelada de producto.
El otro gran componente de nuestra estrategia de descarbonización vinculada con la energía tiene que ver con las fuentes que utilizamos. En este caso, establecimos para 2030 la meta de que el 80% de la energía que nos abastecemos provenga de fuentes renovables. Hablamos de todos los tipos de energía, no solamente de la eléctrica, sino también de la térmica. Tenemos numerosos procesos industriales que utilizan vapor, por lo que también estamos trabajando sobre esta fuente.
En los últimos años obtuvimos resultados muy positivos en ambas palancas. De hecho, en 2025 alcanzamos antes de tiempo la meta de reducción del 30%: logramos una disminución del 33% en las emisiones específicas de gases de efecto invernadero, acompañada por avances significativos en estas palancas de descarbonización.
La energía es, entonces, una palanca muy significativa, pero también comenzamos a trabajar —ya desde 2017 y con una aceleración a partir de 2020— sobre otra área relevante: la logística. Esto incluye tanto el transporte upstream, es decir, el traslado de materias primas desde sus puntos de origen hasta nuestras fábricas, como el transporte downstream, desde nuestras fábricas hacia los centros de distribución y los clientes.
Desde hace varios años trabajamos junto con el área de Logística en lo que denominamos un Plan de Logística Sustentable, que contempla distintas iniciativas. En nuestro caso, el mayor impacto está asociado al transporte de larga distancia en camiones. Por eso implementamos una serie de estrategias orientadas a reducir las emisiones y hacer más eficiente este transporte.
Uno de los proyectos más importantes está relacionado con la optimización de la ocupación de la bodega. Monitoreamos los niveles de ocupación de los camiones que operan a través de nuestros proveedores de transporte para hacer un uso cada vez más eficiente de su capacidad. También trabajamos sobre aspectos como el diseño de las cajas de producto, el paletizado y otras variables que determinan cómo se carga la mercadería y cuánto espacio ocupa dentro de un camión.
A esto se suma el trabajo sobre el ruteo, con el objetivo de hacerlo cada vez más eficiente, y una estrategia que denominamos entrega directa, que busca optimizar la logística evitando paradas intermedias. El año pasado logramos que cerca del 40% de nuestras entregas fueran directas, es decir, que la mercadería se trasladara desde la fábrica hasta el cliente sin pasar por un centro de distribución.
También estamos innovando junto con nuestros transportistas en el uso de unidades a GNC y de unidades escalables, como los bitrenes. Comenzamos a trabajar específicamente con bitrenes en 2024, priorizando las rutas de mayor recorrido y aquellas en las que su utilización requería autorización. Posteriormente, las nuevas regulaciones que habilitaron el uso de bitrenes en todo el territorio nos permitieron acelerar esta iniciativa. Esto también contribuyó a obtener resultados significativos en materia de descarbonización de nuestra logística.
En logística, nuestra meta para 2030 era reducir un 20% las emisiones asociadas al transporte y en 2025 alcanzamos una reducción del 26%.
En materia energética, habíamos establecido para 2030 la meta de reducir un 10% el consumo específico de energía, considerando tanto la energía eléctrica como el gas natural, y en 2025 alcanzamos una reducción acumulada del 10%.
También nos habíamos propuesto que, para 2030, el 80% de la energía eléctrica comprada proviniera de fuentes renovables y ya alcanzamos el 76%. Si consideramos el mix energético total, incluyendo tanto la energía eléctrica como la térmica, casi el 60% de nuestra energía proviene actualmente de fuentes renovables.
Todas estas acciones nos permitieron alcanzar antes de tiempo la meta que nos habíamos fijado para 2030 de reducir un 30% las emisiones específicas respecto de los niveles de 2017.
En el marco de estos avances, hace dos años comenzamos a trabajar en la revisión de nuestras metas climáticas para alinearlas con los objetivos del Acuerdo de París. Si el Acuerdo de París establece una trayectoria de descarbonización para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, nosotros evaluamos nuestra propia trayectoria frente a ese escenario: la que habíamos definido en 2020 y los resultados que alcanzamos en 2025.
A partir de ese análisis identificamos que existía margen para mejorar el grado de alineación entre ambas trayectorias. Por eso, comenzamos a trabajar en 2024 en el desafío de revisar nuestras metas y analizar cómo podemos ajustar nuestra trayectoria de mitigación a lo que establece el Acuerdo de París.
¿Cómo están avanzando con la puesta en marcha de la Política de Compromiso con los Derechos Humanos y de la implementación de una matriz de debida diligencia para identificar y gestionar riesgos e impactos en sus operaciones y cadena de valor?
Nuestro trabajo en materia de debida diligencia en derechos humanos comenzó hace muchos años. Podemos situar uno de los primeros hitos en nuestra adhesión al Pacto Global de Naciones Unidas y en el compromiso de respetar los derechos humanos e incorporar el Marco Ruggie como perspectiva dentro de nuestras operaciones.
A lo largo de los años comenzamos por los aspectos más prácticos, vinculados con identificar aquellas operaciones o actividades en las que pudieran existir riesgos de vulneración de este tipo de derechos. En 2006, por ejemplo, impulsamos un programa de prevención y erradicación del trabajo infantil en nuestra cadena de abastecimiento frutihortícola. Ese fue también el disparador de una serie de evaluaciones y análisis que realizamos posteriormente en otras cadenas de abastecimiento, así como de una revisión integral de nuestras actividades.
En 2024 comenzamos a trabajar con la Guía de Conducta Responsable de la OCDE como marco orientador. Paralelamente, el enfoque sobre empresas y derechos humanos fue evolucionando y madurando desde el punto de vista técnico, y nuestra estrategia en esta materia también acompañó ese proceso.
Ese año identificamos que, si bien contábamos con iniciativas, acciones de mitigación y distintos trabajos realizados en diferentes eslabones de la cadena de valor, necesitábamos integrar estos esfuerzos de manera más orgánica en todos los procesos de la organización, desde el gobierno corporativo hasta las actividades que se desarrollan sistemáticamente.
En ese contexto, en 2024 adoptamos nuestra Política de Compromiso con los Derechos Humanos. A partir de un análisis previo, establecimos cómo es nuestro modelo de generación de valor y cuáles son los derechos prioritarios en los que identificamos riesgos reales o potenciales de vulneración. Sobre esa base, identificamos procesos clave dentro de la organización en los que esos riesgos podrían surgir y comenzamos a sistematizar este trabajo. Ese proceso es el que estamos impulsando y profundizando durante este año para integrarlo en un procedimiento formal de debida diligencia.
Antes de contar con el procedimiento de debida diligencia completamente conformado e internalizado, desarrollamos una matriz basada en los criterios establecidos por la OCDE. Lo hicimos porque determinados eventos, acciones o situaciones que ocurren en los distintos ámbitos del negocio requieren una mirada específica desde la perspectiva de los derechos humanos. La matriz nos permite evaluar de manera más precisa si existió un riesgo de vulneración y caracterizarlo de acuerdo con criterios como la remediabilidad, la respuesta brindada, el impacto y el alcance, entre otros aspectos.
De esta manera, incorporamos la matriz como un elemento sistemático de análisis. Cuando ocurre un evento en alguna de nuestras operaciones, lo sometemos a este análisis para verificar si existe algún riesgo de vulneración de los derechos humanos y determinar, en caso de que corresponda, las medidas necesarias.
El objetivo ahora, a través del procedimiento de debida diligencia, es integrar los compromisos establecidos en nuestra política con los distintos procedimientos de evaluación que tenemos a lo largo de la cadena de valor y, finalmente, con esta matriz, que está focalizada en eventos puntuales. Buscamos así construir una mirada integral que nos permita anticiparnos, prevenir y gestionar los posibles impactos adversos sobre los derechos humanos.
Recientemente la compañía inauguró su primer Parque Solar ¿Cuál es la estrategia y qué se proponen con dicha inversión en materia energética?
La inauguración del parque solar se encuadra en nuestra estrategia de cambio climático y, particularmente, en nuestro plan de descarbonización. Como mencionaba, el 50% de nuestras emisiones correspondientes a los tres alcances está vinculado con el uso de la energía. Somos una compañía intensiva en el consumo energético porque contamos con una base industrial significativa y, además, tenemos capacidad propia de generación.
Arcor cuenta actualmente con tres centrales de generación de energía: una central termoeléctrica en Arroyito y dos centrales que operan con biomasa, una en Misiones y otra en el ingenio La Providencia, donde generamos energía térmica y eléctrica. A estas instalaciones se suma ahora el parque solar de Recreo, en Catamarca.
De esta manera, participamos del mercado energético y generamos una porción significativa de la energía que consumimos. Esta generación propia responde, por un lado, a la necesidad de asegurar el abastecimiento energético y, por otro, a la posibilidad de avanzar hacia una matriz basada cada vez más en fuentes limpias.
En ese marco se inscribe el parque solar que inauguramos en Recreo. Tenemos varios proyectos en carpeta, pero este fue el primero con el que decidimos avanzar. Para nosotros, Recreo es una operación muy significativa: estamos presentes en esa ciudad desde hace casi 40 años y Arcor es un actor industrial relevante en la provincia. Después de evaluar distintas plantas de la compañía, determinamos que Recreo reunía las condiciones necesarias para dar este primer paso.
El parque ocupa 11 hectáreas y tiene una capacidad de generación de aproximadamente 11.000 MWh anuales. Está operativo desde julio y actualmente abastece más del 90% de las necesidades energéticas de nuestra operación en la localidad.
Lo significativo es que la compañía decidió vincular la celebración de sus 75 años con la inauguración del parque solar, como una señal del modelo industrial que propone Arcor. Ese modelo no se limita a producir o elaborar productos, sino que también contempla la inversión y el desarrollo sostenible de las comunidades en las que estamos presentes.
Por eso también nuestro lema “Elegimos estar” está vinculado con inversiones que contribuyen al desarrollo sostenible y generan oportunidades en localidades como Recreo, en el interior de Catamarca. Para nosotros, todo esto tiene un fuerte componente simbólico y refleja el tipo de compañía que somos y el modelo de desarrollo que queremos promover.
La inauguración del parque solar también estuvo acompañada por distintas acciones en la comunidad. Por ejemplo, junto con Fundación Arcor, ese mismo día inauguramos dos laboratorios en la Escuela Técnica N.º 1 de Recreo: el Laboratorio de Electrónica y Automatismos y el Laboratorio de Ciencias Naturales.
Esta escuela es la más grande de Catamarca y recibe alrededor de 600 alumnos por año. Además, el 100% de sus estudiantes realiza pasantías en la planta de Arcor. La incorporación de laboratorios con tecnología y equipamiento de última generación al sistema público de educación permite fortalecer la formación de los estudiantes. Incluso instalamos paneles solares en la escuela y equipamos los laboratorios con herramientas que permiten capacitar a los alumnos en energía solar y desarrollar nuevas capacidades, generando un puente entre la educación y el desarrollo productivo.
Como complemento, también inauguramos una reserva natural urbana junto al parque solar. Se trata de un área delimitada dentro de un predio propiedad de la compañía, próximo a nuestra planta de tratamiento de efluentes. El espacio es regado con efluentes previamente tratados provenientes de nuestro proceso productivo.
Allí desarrollamos una suerte de bosque con especies nativas de algunas de las ecorregiones más amenazadas del planeta. Además, junto con Fundación ProYungas, implementamos un programa destinado a las escuelas de Recreo para poner en valor el Chaco Seco, sus especies y los servicios ecosistémicos que brinda.
El objetivo es también involucrar a la comunidad en la forestación y en el cuidado de este espacio, que quedó abierto para su uso y disfrute por parte de la comunidad.
Junto con otras tres organizaciones formalizaron coalición regional para impulsar la transformación de la educación en latinoamérica ¿Por qué decidieron hacerlo y qué objetivos se proponen?
Hace algunos meses lanzamos esta coalición junto con el Instituto Natura, Fundación SURA y el Instituto de Evidencia Educativa. Se trata de una coalición subnacional cuyo objetivo es abordar la crisis de alfabetización que atraviesa nuestra región y que se profundizó luego de la pandemia.
Es una crisis con características diferentes a las de otras etapas. Ya no se trata de un problema de cobertura, como ocurría a principios de siglo, cuando el desafío era garantizar que todas las personas pudieran acceder a la escuela. Hoy, el problema está en los aprendizajes: los niños llegan a tercer grado y, en muchos casos, no comprenden lo que leen. Es decir, aprenden a leer, pero no alcanzan los niveles mínimos de aprendizaje necesarios para considerar que se han alfabetizado en tiempo y forma, que es lo que debería ocurrir al finalizar el tercer grado.
Esto tiene consecuencias sobre toda su trayectoria escolar y sobre las posibilidades de que puedan completar sus estudios y desarrollar una trayectoria educativa exitosa. A su vez, esa trayectoria incide directamente en sus oportunidades de desarrollo humano.
Por eso, el objetivo de esta alianza subnacional es trabajar junto con otras organizaciones y empresas de la región para instalar el tema en la agenda, generar experiencias y producir información que contribuya a encontrar soluciones concretas frente a esta crisis.
Desde Fundación Arcor, nuestro aporte a la coalición está fundamentalmente vinculado con la manera en que esta problemática puede abordarse desde la primera infancia. Trabajamos para generar oportunidades educativas para niños de entre 0 y 6 años en América Latina. Esta etapa constituye una ventana de oportunidad especialmente significativa, porque las decisiones y acciones que se toman —o que se dejan de tomar— pueden tener consecuencias relevantes a lo largo de la vida de las personas.
En ese sentido, los aportes de Fundación Arcor, Instituto Natura, Fundación SURA y el Instituto de Evidencia Educativa son complementarios. La articulación entre las cuatro organizaciones busca generar un abordaje integral de la problemática, que permita intervenir en las distintas etapas que explican y condicionan los resultados educativos.


