Las largas jornadas laborales y sobrecarga de cuidados profundizan desigualdades en América Latina

El nuevo informe técnico de la OIT Cono Sur analiza evidencia de siete países de América Latina y muestra cómo las encuestas de uso del tiempo permiten comprender mejor la relación entre jornada laboral, cuidados, traslados y bienestar, aportando insumos clave para el diseño de políticas laborales y de igualdad de género.

La Oficina de la OIT para el Cono Sur presentó el informe técnico “Tiempo de trabajo y bienestar: aportes de las encuestas de uso del tiempo al análisis del mercado laboral en América Latina”, que analiza evidencia de siete países de la región y entrega nuevos insumos para el debate sobre jornada laboral, cuidados y bienestar.

El estudio recalca la importancia de incorporar información de las Encuestas de Uso del Tiempo (EUT) en el debate del tiempo de trabajo. A partir de los datos más recientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay y Uruguay, muestra cómo estas encuestas permiten comprender no solo cuánto se trabaja, sino también cómo se distribuye el tiempo entre empleo, tareas domésticas, cuidados, traslados y ocio según distintas características demográficas y socioeconómicas.

El tiempo es un recurso limitado y su distribución tiene efectos directos en la calidad de vida. Cuando aumentan las horas de trabajo remunerado, disminuye el tiempo disponible para el descanso, el cuidado y la vida personal”, afirmó Sonia Gontero, Especialista en Salarios y Tiempo de Trabajo de la OIT Cono Sur.

Largas jornadas y extensos traslados

El informe muestra que en América Latina el tiempo destinado al trabajo remunerado sigue siendo elevado, especialmente entre los hombres. A esto se suman largos tiempos de traslado en las grandes ciudades, que reducen aún más el tiempo disponible para otras actividades y afectan el bienestar físico y emocional de las personas trabajadoras.

En la región no solo trabajamos muchas horas, sino que además dedicamos largos períodos a trasladarnos. Esto tiene impactos en salud, productividad y conciliación. La organización del tiempo de trabajo, la mejora de los servicios públicos de transporte y de infraestructura vial, son elementos clave del debate sobre trabajo decente”, señaló Gontero.

Distribución desigual del trabajo no remunerado

Uno de los principales hallazgos del estudio es la persistencia de brechas de género en el uso del tiempo. Las mujeres continúan asumiendo una proporción significativamente mayor del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

La evidencia es clara: incluso las mujeres que trabajan a jornada completa dedican muchas más horas al trabajo no remunerado, lo que a su vez limita sus oportunidades laborales, la disponibilidad de tiempo para formación y desarrollo profesional y profundiza desigualdades”, explicó la especialista.

Pobreza de tiempo y bienestar

El documento también aborda el concepto de “pobreza de tiempo”, es decir, la falta de horas suficientes para el descanso, el ocio o el autocuidado debido a cargas excesivas de trabajo. Las estimaciones para la región muestran que esta situación afecta con mayor intensidad a mujeres y a hogares de menores ingresos, lo que resalta la necesidad de coordinar políticas de organización del tiempo de trabajo y de cuidados para redistribuir el tiempo y reducir desigualdades.

Además, el análisis incorpora información sobre satisfacción con el uso del tiempo y conciliación entre vida laboral y personal, evidenciando que extensas jornadas laborales reducen la percepción de bienestar. Esto demuestra que “el equilibrio entre el tiempo dedicado a distintas actividades es un determinante esencial del bienestar integral de los trabajadores y, por ende, de su rendimiento en el ámbito laboral, un aspecto de suma importancia para la competitividad de las empresas”.

Evidencia para políticas públicas

Para la OIT, las encuestas de uso del tiempo constituyen un complemento clave de las estadísticas laborales tradicionales, ya que permiten integrar en una misma medición el trabajo remunerado y el no remunerado, así como el tiempo destinado a traslados y actividades personales.

Medir el tiempo destinado a distintas actividades permite diseñar políticas que integren diversas áreas. Si queremos avanzar en igualdad de género, productividad y bienestar, necesitamos entender cómo se organiza la jornada en la vida real de las personas”, concluyó Gontero.

En un contexto regional marcado por debates sobre el tiempo de trabajo, sistemas de cuidados y conciliación, el informe aporta evidencia técnica para fortalecer políticas orientadas a una distribución más equilibrada del tiempo y a la promoción del trabajo decente en América Latina.

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