Nestlé y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pusieron en marcha una nueva fase de su colaboración con un proyecto de dos años destinado a intervenir sobre condiciones laborales en la cadena de suministro del café en Brasil, Colombia y México, tres de los principales países de origen del grano a nivel mundial.

La iniciativa, denominada “From fair recruitment to worker protection in coffee supply chains”, apunta a abordar déficits estructurales en materia de trabajo decente que persisten en el sector, particularmente entre trabajadores temporarios y migrantes. Según la OIT, la producción de café sostiene a entre 20 y 25 millones de familias, pero continúa expuesta a riesgos laborales, informalidad y prácticas de contratación cuestionadas.
El esquema de trabajo prevé que la OIT actúe como articulador de instancias de diálogo entre gobiernos, empleadores y representantes de trabajadores para identificar los principales factores de riesgo en cada país. A partir de ese diagnóstico, se implementarán intervenciones específicas a nivel local orientadas a promover prácticas de contratación justa y fortalecer los derechos laborales. Los resultados, de acuerdo con lo previsto, serán sistematizados para su eventual replicación en otros mercados.
El proyecto se apoya en el Nescafé Plan, el programa de sostenibilidad de la compañía para su negocio de café, y se vincula con marcos más amplios impulsados por la OIT, como la Fair Recruitment Initiative y el programa Safety + Health for All, que incluye el fondo Vision Zero para la promoción de entornos de trabajo seguros.
Desde la OIT, Dan Rees —responsable del programa sobre trabajo decente en cadenas de suministro— señaló que el objetivo es reducir brechas persistentes en el sector y avanzar hacia cadenas más sostenibles. En paralelo, Antje Shaw, a cargo de sostenibilidad del café en Nestlé, planteó que la alianza busca acelerar mejoras en términos de derechos humanos dentro de la cadena de valor.
La colaboración entre ambas organizaciones no es nueva: Nestlé ya forma parte fundadora de la Child Labour Platform, un espacio impulsado por la OIT para abordar el trabajo infantil en cadenas agrícolas. Con este nuevo proyecto, ambas instituciones buscan profundizar su impacto en uno de los sectores más relevantes del comercio agrícola global.


