La Provincia del Neuquén avanzó en la formalización de un sistema de reporte de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el sector upstream hidrocarburífero, una decisión que impacta de lleno en la operación de Vaca Muerta, el principal desarrollo de hidrocarburos no convencionales del país. La medida quedó establecida en la Disposición N° 1/2026 de la Subsecretaría de Cambio Climático, publicada el 10 de abril en el Boletín Oficial provincial.

Foto: Gobierno de Neuquén.
La norma aprueba un procedimiento técnico que obliga a las empresas concesionarias, operadoras y permisionarias a cuantificar y reportar sus emisiones de dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O), bajo metodologías progresivas y alineadas con estándares internacionales. Se trata de la primera reglamentación específica que ordena, con cierto nivel de detalle, cómo deben construirse los inventarios de emisiones en el segmento de exploración y producción.
El nuevo esquema se inscribe en el Programa de Monitoreo y Mitigación de Emisiones del sector hidrocarburífero, vigente desde 2025, y responde a los lineamientos de la ley provincial de acción climática. También, introduce elementos que, en la práctica, incrementan la trazabilidad de las emisiones, en particular en relación con el metano.
El procedimiento establece un sistema escalonado de reporte que va desde estimaciones generales hasta mediciones más precisas por fuente emisora —como venteos, quema en antorcha o fugas—, con un horizonte de implementación gradual hasta 2030. También define criterios para delimitar emisiones directas (Scope 1) e indirectas (Scope 2), y prevé la adopción de programas de detección y reparación de fugas (LDAR), una herramienta clave para reducir emisiones no intencionales.
En paralelo, la norma introduce la exigencia de verificación externa de los reportes. Con ello se busca no solo elevar el estándar técnico, sino también exponer la información a un mayor nivel de escrutinio, tanto regulatorio como financiero.
El foco en el upstream no es menor. En Neuquén, el sector hidrocarburífero explica aproximadamente la mitad de las emisiones totales de GEI, y dentro de esa cadena, la etapa de exploración y producción concentra la mayor parte de las emisiones de metano, según referencias de organismos internacionales. Es, además, el núcleo operativo de Vaca Muerta, donde se concentra la mayor inversión energética del país.
En ese contexto, la nueva regulación podría tener efectos concretos sobre la principal formación no convencional de Argentina. Por un lado, obliga a las operadoras a sistematizar información que hasta ahora, en muchos casos, se construía bajo criterios propios o con menor nivel de detalle. Por otro, introduce un esquema que, en el mediano plazo, podría facilitar comparaciones entre activos, empresas e incluso con estándares internacionales.
Fuentes del sector señalan que el impacto no será inmediato en términos operativos, dado que la implementación es progresiva y los primeros reportes podrán apoyarse en metodologías ya utilizadas por las compañías. Sin embargo, advierten que el cronograma hacia 2030 apunta a un aumento en la precisión de las mediciones, lo que podría derivar en mayores exigencias técnicas y, eventualmente, en costos adicionales vinculados a monitoreo, tecnología y verificación.
La disposición también crea una Comisión de Seguimiento, encargada de evaluar la aplicación del régimen y proponer ajustes. Este punto introduce un mecanismo de revisión continua que podría ir endureciendo los requisitos a medida que avance la implementación o se alineen estándares con tendencias globales.
En paralelo, el gobierno provincial decidió prorrogar por un año la etapa piloto del programa para los segmentos midstream y downstream, lo que sugiere una estrategia gradual, pero focalizada en el eslabón de mayor impacto climático: la producción.
Para Vaca Muerta, donde confluyen inversiones de escala internacional y crecientes demandas de financiamiento, la calidad y transparencia de la información ambiental se ha vuelto un factor cada vez más relevante. En ese marco, la Disposición N° 1/2026 no introduce límites de emisión ni metas obligatorias de reducción, pero sí construye una base de datos que, a futuro, podría servir como soporte para regulaciones más estrictas o para responder a exigencias de mercados externos.
El cambio, en definitiva, no está tanto en lo que la norma prohíbe o limita hoy, sino en lo que habilita: un sistema de información más preciso sobre emisiones en el corazón energético del país. Un insumo que, dependiendo de su evolución, podría redefinir el equilibrio entre desarrollo hidrocarburífero y política climática en Neuquén.
Boletin Oficial / Disposición N° 1/2026 (Ver desde página 81)


