Science Based Targets Network (SBTN) actualizó sus métodos, herramientas y orientaciones para ayudar a las empresas a establecer objetivos ambientales basados en la ciencia. La nueva versión busca facilitar su implementación frente a las limitaciones de datos, la complejidad de las cadenas de valor y las dificultades para medir avances, sin reducir las exigencias de rigor científico y transparencia.

Science Based Targets Network (SBTN) presentó Science-Based Targets for Nature 2.0, una actualización de su marco metodológico para que las empresas puedan identificar sus impactos y dependencias sobre la naturaleza, establecer objetivos basados en la ciencia y avanzar en su implementación. La iniciativa busca responder a una de las principales dificultades de la agenda corporativa de biodiversidad: transformar los diagnósticos y compromisos ambientales en decisiones concretas sobre las operaciones y las cadenas de valor.
El anuncio se produce antes de la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, donde los gobiernos evaluarán los avances hacia los objetivos globales de biodiversidad. En ese contexto, la actualización apunta a reforzar el papel del sector privado en la implementación de medidas verificables frente a la pérdida de naturaleza.
Según SBTN, muchas empresas ya desarrollan iniciativas relacionadas con la naturaleza, pero enfrentan obstáculos para determinar dónde concentrar sus esfuerzos, qué nivel de intervención necesitan y cómo demostrar avances. La disponibilidad limitada de datos, la trazabilidad incompleta de los proveedores y la complejidad de las cadenas de suministro dificultan la aplicación de estrategias consistentes.
La nueva versión actualiza los métodos, las orientaciones y las herramientas de la organización a lo largo de todo el proceso: desde la evaluación y priorización de impactos hasta la definición de objetivos y la ejecución de medidas.
“La pérdida de naturaleza se está acelerando y las empresas no pueden permitirse esperar a tener datos perfectos, visibilidad completa o condiciones ideales antes de actuar”, sostuvo Erin Billman, CEO de Science Based Targets Network. Según explicó, la versión 2.0 propone una vía pragmática para avanzar, concentrando los recursos donde pueden generar mayor impacto y manteniendo el rigor científico y la rendición de cuentas.
Más alternativas para avanzar en la gestión de la naturaleza
Uno de los principales cambios consiste en ampliar las vías disponibles para que las empresas comiencen o progresen en el establecimiento de objetivos, de acuerdo con su nivel de preparación, la información disponible y la trazabilidad de sus operaciones.
Entre las novedades se incluyen alcances de trabajo más focalizados, objetivos vinculados con la participación de proveedores y procesos de validación por etapas. Estas alternativas buscan facilitar el inicio de la implementación sin exigir que todas las organizaciones dispongan desde el primer momento de información completa sobre sus impactos.
La actualización también amplía y profundiza los métodos relacionados con el agua dulce y el uso del suelo. En materia de agua, refuerza el abordaje de las aguas subterráneas e incorpora una cobertura más amplia de los impactos sobre la calidad del agua asociados con pesticidas.
En cuanto al suelo, incorpora nuevas vías para la regeneración y restauración de tierras productivas, además de ampliar los métodos aplicables a sectores como minería, infraestructura, construcción y actividades extractivas.
Otro cambio relevante es la incorporación de nuevos recursos para la etapa de implementación. El denominado Step 4: Act busca ayudar a las empresas a pasar de la definición de objetivos a la planificación de acciones concretas.
La actualización también pretende mejorar la conexión entre la fijación de objetivos y otros procesos corporativos, como la evaluación de impactos, la divulgación de información y la planificación de transiciones ambientales.
Rigor científico y exigencias de los inversores
La SBTN sostiene que una mayor facilidad de aplicación no debe traducirse en una reducción de las exigencias metodológicas. La nueva versión refuerza el enfoque basado en el lugar específico donde se producen los impactos, mientras mantiene la validación independiente y la divulgación transparente como elementos centrales del sistema.
Para la organización, el desafío consiste en hacer que la evidencia científica sea más útil para las decisiones empresariales sin perder credibilidad. Esto implica que los objetivos no se limiten a declaraciones generales, sino que orienten la asignación de recursos, la gestión de proveedores y la definición de prioridades operativas.
Las expectativas del mercado financiero también respaldan esta orientación. Según el informe 2026 Status Report del Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD), el 93% de los inversores encuestados manifestó que quiere que los objetivos corporativos relacionados con la naturaleza estén basados en la ciencia.
La demanda refleja la importancia de contar con referencias consistentes para evaluar los compromisos empresariales y distinguir entre declaraciones de intención y objetivos respaldados por criterios científicos.
Una herramienta para la gestión del negocio
SBTN también destaca que las empresas pueden obtener beneficios de gestión que van más allá de la definición de objetivos ambientales. Su informe Step Up for Nature: The Business Case for Science-Based Targets analiza cómo estos métodos pueden ayudar a las organizaciones a decidir dónde actuar, orientar mejor sus recursos, involucrar a sus proveedores y fortalecer su resiliencia.
La escala de adopción de la iniciativa ofrece una referencia sobre su alcance. Más de 300 empresas de 40 países están trabajando con los métodos de SBTN; 45 compañías manifestaron públicamente su intención de establecer objetivos basados en la ciencia para la naturaleza, y más de 60 objetivos relacionados con el suelo y el agua dulce fueron validados en 18 empresas.
Estas cifras muestran una evolución desde el desarrollo metodológico hacia una aplicación corporativa más amplia, aunque la adopción de objetivos y su validación no equivalen, por sí mismas, a demostrar resultados positivos sobre los ecosistemas.
Desde una perspectiva empresarial, el enfoque busca conectar la gestión de la naturaleza con cuestiones como la seguridad del abastecimiento, la continuidad de las fuentes de suministro, el acceso a los mercados y la capacidad de responder a riesgos ambientales. La dependencia de recursos naturales y servicios ecosistémicos puede tener consecuencias operativas y financieras, especialmente en sectores con cadenas de valor expuestas a la degradación de los ecosistemas.
Mayor alineación entre los marcos corporativos sobre naturaleza
La presentación de Science-Based Targets for Nature 2.0 coincide con actualizaciones del TNFD y de Nature Positive Initiative (NPI), en una señal de mayor convergencia entre los marcos utilizados por las empresas para gestionar sus impactos y dependencias sobre la naturaleza.
Las organizaciones cumplen funciones complementarias. El TNFD proporciona recomendaciones para evaluar y divulgar dependencias, impactos, riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza, mientras que SBTN ofrece métodos para establecer objetivos basados en la ciencia y orientar la acción empresarial.
Ambas iniciativas reforzaron su alineación para facilitar la reutilización de datos, análisis y resultados, reduciendo la necesidad de duplicar tareas en procesos corporativos relacionados.
Por su parte, los indicadores y métricas sobre el estado de la naturaleza impulsados por la NPI buscan establecer una base común de medición. La alineación de elementos relevantes de los marcos del TNFD y SBTN con este trabajo apunta a mejorar la consistencia en la evaluación y el seguimiento de los ecosistemas.
En conjunto, estos avances buscan conectar de manera más efectiva la evaluación de impactos, la medición, la divulgación, el establecimiento de objetivos y la implementación de acciones.
SBTN también señaló que, con excepción de la futura actualización sobre océanos, espera que el desarrollo de sus métodos actuales se concentre principalmente en ajustes específicos, orientaciones para su aplicación y herramientas de apoyo, en lugar de nuevas revisiones de gran alcance.
La versión 2.0 procura así ofrecer una base más estable para la implementación a largo plazo. Su principal desafío será facilitar que un número creciente de empresas traduzca la ciencia en decisiones operativas y resultados verificables, en un escenario donde la pérdida de biodiversidad comienza a ocupar un lugar más concreto en la gestión de riesgos y la estrategia corporativa.


