Una encuesta realizada por el medio especializado Eco-Business entre responsables de sostenibilidad corporativa en Asia revela un clima de creciente incertidumbre para los Chief Sustainability Officers (CSO). Los ejecutivos advierten que el rol atraviesa una etapa de redefinición en medio de presiones económicas, cambios regulatorios y un entorno empresarial cada vez más politizado.

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Según el relevamiento, una de las preocupaciones centrales es la fragilidad del propio cargo. En varias grandes compañías internacionales el puesto de responsable de sostenibilidad ha sido eliminado o absorbido por otras áreas, lo que alimenta el temor de que la función pierda autonomía o relevancia dentro de la estructura corporativa. Al mismo tiempo, muchas organizaciones están integrando las responsabilidades ambientales y sociales en departamentos como finanzas, riesgos u operaciones, lo que plantea interrogantes sobre el futuro del rol y su capacidad de influencia estratégica.
A esta incertidumbre se suma la reducción o estancamiento de presupuestos para los equipos de sostenibilidad. Numerosos CSO reportan que se les exige hacer más con menos recursos, en un contexto donde los requerimientos regulatorios y las expectativas del mercado continúan ampliándose. La preocupación es que, sin capacidades suficientes, la sostenibilidad termine reducida a un enfoque de cumplimiento normativo en lugar de una estrategia empresarial de largo plazo.
La encuesta también destaca el impacto de retrasos y cambios en políticas públicas vinculadas a la agenda ambiental. Postergaciones o revisiones de regulaciones relevantes han alterado los planes de empresas que ya habían invertido recursos para anticiparse a esos marcos normativos. Esta situación genera incertidumbre estratégica y debilita la ventaja competitiva de organizaciones que habían avanzado antes que sus pares.
En paralelo, los responsables de sostenibilidad perciben una creciente presión para demostrar el valor económico de sus iniciativas. En los directorios se exige cada vez más evidencia de que las estrategias ambientales y sociales generan beneficios tangibles para el negocio, más allá del cumplimiento de objetivos climáticos o de reportes de desempeño.
El entorno externo también agrega complejidad. Los líderes consultados mencionan que la volatilidad de los mercados, los conflictos geopolíticos y los fenómenos climáticos extremos afectan especialmente a sectores con cadenas de suministro extensas, lo que dificulta mantener compromisos de sostenibilidad en contextos de inestabilidad económica y productiva.
Otro desafío recurrente es la lentitud en la adopción de prácticas sostenibles dentro de las cadenas de suministro. Aunque cada vez más empresas publican información ambiental —más de 22.000 lo hicieron en 2025 a través del sistema del Carbon Disclosure Project—, trasladar esos compromisos a proveedores ubicados en distintos países y con niveles diversos de conocimiento sobre ESG sigue siendo una tarea compleja.
La encuesta también identifica preocupaciones relacionadas con la calidad de los datos y el exceso de reportes. Muchos equipos de sostenibilidad dedican gran parte de su tiempo a recopilar y procesar información, a menudo mediante sistemas manuales o planillas, lo que limita la capacidad de concentrarse en iniciativas transformadoras. Al mismo tiempo, la creciente vigilancia sobre el greenwashing obliga a las empresas a respaldar sus comunicaciones ambientales con datos verificables y auditables.
En el plano organizacional, varios CSO advierten una brecha de capacidades en sostenibilidad dentro de las empresas. A medida que la responsabilidad ESG se distribuye entre distintas áreas, persiste la falta de conocimiento técnico entre profesionales de finanzas, legales u operaciones, lo que se convierte en un obstáculo para implementar estrategias de manera transversal.
La escasez de talento especializado aparece como otro problema emergente. El uso creciente de herramientas de inteligencia artificial para tareas operativas, como la elaboración de reportes, estaría reduciendo las oportunidades de aprendizaje para profesionales jóvenes, lo que podría afectar la formación de futuros líderes en el área.
Finalmente, los responsables de sostenibilidad señalan desafíos ligados a temas emergentes como la biodiversidad, donde muchas compañías aún carecen de métricas, datos y conocimientos técnicos para cumplir con los nuevos estándares internacionales de reporte.
En conjunto, el estudio sugiere que los CSO enfrentan un escenario de mayor complejidad: deben gestionar expectativas regulatorias y presiones de mercado, demostrar resultados económicos y, al mismo tiempo, impulsar transformaciones profundas dentro de sus organizaciones. En ese contexto, el rol parece evolucionar desde una función especializada hacia un perfil más estratégico, orientado a integrar la sostenibilidad en todas las áreas del negocio.


