“Tenemos que elevar la calidad de las conversaciones para elevar la calidad de las decisiones”

Así lo afirmó Karla Mola, directora ejecutiva de Sumarse, al momento de inaugurar la 15 edición de la Semana de la RSE. El encuentro reunió en Panamá a líderes empresariales, representantes del sector público, especialistas y organizaciones de la sociedad civil para analizar cómo integrar la sostenibilidad en la estrategia, la gestión de riesgos, las finanzas, la innovación y el desarrollo del talento. Bajo el lema “Creer. Crear. Crecer. El Futuro”, la agenda puso el acento en las decisiones que las organizaciones deben tomar en el presente para construir modelos de negocio más resilientes y competitivos.

Foto: Karla Mola, directora ejecutiva de Sumarse, al momento de inaugurar la 15 edición de la Semana de la RSE 2026.

Sumarse concluyó una nueva edición de la Semana de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en Panamá, un encuentro que cumplió 15 años ininterrumpidos y que, en 2026, buscó profundizar una transformación central de la agenda corporativa: el paso de la sostenibilidad como conjunto de iniciativas específicas a su integración en las decisiones estratégicas de las organizaciones.

Bajo el concepto “Creer. Crear. Crecer. El Futuro”, la convocatoria reunió durante dos jornadas, los días 6 y 7 de octubre, a referentes del sector empresarial, organismos internacionales, instituciones públicas y organizaciones de distintos ámbitos. Las conversaciones abordaron cuestiones como la transformación cultural, las finanzas sostenibles, la economía circular, la transición energética, la gobernanza, la salud integral, la reputación corporativa y el futuro del trabajo.

La edición comenzó con un encuentro inaugural en el Salón Gran Ancón del Hotel Sheraton Grand Panamá, encabezado por Stanley A. Motta, presidente de Sumarse, y con la participación de Víctor Viggiano Guardia, presidente de Bi Bank. La administradora del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta, estuvo a cargo de la intervención principal, titulada “Creer, Crear y Crecer: El Canal del Futuro”, en la que vinculó las decisiones sobre infraestructura estratégica con la sostenibilidad y la competitividad del país.

El aniversario también permitió revisar la evolución de un espacio que, a lo largo de 15 ediciones, acompañó los cambios en la agenda empresarial panameña. La Semana de la RSE amplió progresivamente su alcance desde la responsabilidad social empresarial hacia una concepción más integral de la sostenibilidad, con énfasis en la articulación entre empresas, sector público, academia, organismos internacionales y sociedad civil.

De la responsabilidad social a las decisiones de negocio

Uno de los principales ejes de la edición 2026 fue la necesidad de incorporar la sostenibilidad en los procesos centrales de gestión. La propuesta de Sumarse partió de una premisa: la capacidad de las organizaciones para responder a los desafíos económicos, sociales y ambientales depende cada vez más de cómo anticipan los cambios, administran los riesgos, asignan recursos y construyen relaciones de confianza.

La consigna “Mirar hacia adentro” planteó la importancia de revisar las capacidades, prioridades y prácticas de liderazgo de las propias organizaciones, en lugar de limitar el análisis a las tendencias externas. Desde esa perspectiva, la sostenibilidad apareció vinculada con la competitividad, la innovación y la generación de valor en el largo plazo.

Durante la primera jornada, Leonardo Ramos, director de Sostenibilidad y Relaciones Corporativas de Empresa Panameña de Alimentos, abordó cómo transformar escenarios de incertidumbre en oportunidades de valor compartido. Por su parte, Jorge Salas, presidente ejecutivo de Bladex, analizó la transformación cultural como un factor para acompañar los cambios organizacionales.

La innovación también tuvo un lugar destacado, con la participación de Eduardo Ortega-Barría, secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá, quien examinó las oportunidades que ofrecen los avances científicos y tecnológicos para el país y la región.

La economía circular fue otro de los temas centrales. En el panel “Reciclando Ando: economía circular, cuando las alianzas generan impacto”, Irma Hernández, alcaldesa de San Miguelito; Rodrigo Romera, gerente país de Nestlé Panamá; y Dacil Acevedo, socia de Estrategia y Sostenibilidad de Sinergia, analizaron el papel de la colaboración entre distintos sectores para impulsar soluciones ambientales.

La agenda también incluyó experiencias de voluntariado corporativo y cooperación comunitaria. Estos espacios destacaron la importancia de conectar los objetivos de las organizaciones con las necesidades de las comunidades, mediante iniciativas que promuevan la participación y la construcción de capacidades.

Finanzas sostenibles, gobernanza y resiliencia empresarial

La relación entre sostenibilidad y finanzas atravesó las dos jornadas. Durante el primer día, Diana de la Cruz, gerente senior de ESG y Descarbonización de KPMG Perú, y Axel Silva, gerente senior de Gestión de Riesgos Financieros y Asesoría en Sostenibilidad de KPMG Panamá, analizaron cómo financiar la resiliencia y crear valor en un escenario de incertidumbre.

El segundo día profundizó esta perspectiva a través de una conversación sobre la evolución de las finanzas sostenibles en Panamá. Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de Banistmo; Isabel Saint Malo, miembro del Consejo de Fiduciarios de IFRS; y Juan Pablo Morataya, director ejecutivo de CentraRSE, abordaron los desafíos para avanzar desde los compromisos hacia su implementación en el mercado.

La gobernanza corporativa también formó parte de la agenda. Luis Eduardo Ocando B., socio director de Deloitte Panamá, analizó cómo las estructuras de gobierno pueden contribuir a generar valor y convertirse en una ventaja competitiva.

Estos debates reflejaron una cuestión transversal al encuentro: integrar la sostenibilidad requiere que sus criterios estén presentes en las decisiones de inversión, la gestión de riesgos y los mecanismos de supervisión y liderazgo. El desafío no se limita a desarrollar programas específicos, sino que involucra a quienes definen las prioridades y el rumbo de las organizaciones.

La resiliencia ocupó otro espacio relevante, con conversaciones sobre la preparación de las empresas ante riesgos crecientes y escenarios de crisis. Carolina Cuenca, presidenta ejecutiva de Seguros SURA Panamá, y Christy Luciano, vicepresidenta de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo Universal y presidenta del Consejo Directivo de ECORED, analizaron la capacidad de las organizaciones para anticiparse, adaptarse y mantener su continuidad.

A su vez, representantes de Naciones Unidas, la iniciativa ARISE, ECORED y otras instituciones compartieron experiencias sobre gestión del riesgo de desastres y preparación empresarial. La discusión puso de relieve la importancia de fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado para enfrentar amenazas que pueden afectar tanto a las operaciones como a las comunidades.

El liderazgo de sostenibilidad, cada vez más cerca de la estrategia

Uno de los espacios destacados fue “Lunch & Leadership: El CSO en evolución: liderar la sostenibilidad en tiempos de cambio | Una mirada regional”, que reunió a Pablo Leidi, director de Sustenomics; Ruth López, gerente de Gestión Ambiental de Grupo Cayalá; y Juan Pablo Morataya, director ejecutivo de CentraRSE.

La conversación examinó la transformación del rol del Chief Sustainability Officer (CSO), en un escenario en el que los responsables de sostenibilidad deben ampliar su influencia dentro de las organizaciones y vincular su trabajo con la estrategia empresarial y la toma de decisiones.

El intercambio puso el foco en los desafíos de un liderazgo que ya no puede limitarse a coordinar iniciativas ambientales o sociales. La integración de la sostenibilidad exige articular áreas, generar alianzas internas y demostrar cómo los factores ambientales, sociales y de gobernanza inciden en la gestión y en la capacidad de crear valor.

La participación de referentes de Guatemala y Panamá aportó una perspectiva regional sobre las oportunidades y dificultades que enfrentan quienes conducen esta agenda en América Latina y el Caribe.

Talento, cultura y nuevas generaciones

La dimensión social de la sostenibilidad también estuvo presente en la programación. Las conversaciones abordaron la relación entre salud integral y productividad, el papel de las familias empresarias en la continuidad de los negocios y la necesidad de fortalecer los vínculos entre educación y empleo.

Amalia Toro, socia directora de McKinsey, analizó cómo la salud integral se relaciona con la productividad y con las responsabilidades de las empresas. En otro espacio, representantes del ámbito empresarial debatieron sobre el legado de las familias empresarias y los factores que permiten sostener proyectos entre generaciones.

El segundo día comenzó con una conversación sobre la nueva Ley de Pasantías, a cargo de Jackeline Muñoz de Cedeño, ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral de Panamá. El tema puso en primer plano la empleabilidad juvenil y las oportunidades para fortalecer la conexión entre la formación y el mundo del trabajo.

La agenda también incorporó el debate sobre las competencias que demandará el mercado laboral y las respuestas colectivas necesarias para mejorar las oportunidades de inserción profesional.

Las nuevas generaciones tuvieron, además, un espacio propio en la segunda temporada de “Next Gen Talks”. Jóvenes vinculados con la comunicación, el emprendimiento social, la gestión cultural, la salud, la educación y el diseño sostenible compartieron sus perspectivas sobre las decisiones que podrían contribuir a construir el Panamá de 2040.

Transición energética, reputación y confianza

La transición energética y los cambios en los mercados también formaron parte de la agenda. Marylin Melo, directora de Operaciones, Auditoría, Investigación y Desarrollo de Grupo Melo; Mónica Lupiañez, directora general, jefa de Renovables y gerente país Panamá de InterEnergy; y Jesús González, director ejecutivo de la Cámara Panameña de Energía Solar, analizaron las transformaciones del sistema energético y las oportunidades que estas plantean para las industrias.

En paralelo, la reputación corporativa se abordó desde los desafíos que presentan las redes sociales, la inteligencia artificial y la desinformación. Patricia Santa Marina, miembro de la Junta Directiva y copresidenta para las Américas de PROI Worldwide, y Atenógenes Rodríguez, gerente senior de Noticias de Medcom, reflexionaron sobre las nuevas condiciones en las que las organizaciones construyen y preservan la confianza.

Durante la segunda jornada, Marta González, directora de Relaciones Corporativas y Sostenibilidad de BAC, profundizó en la importancia de las decisiones y los vínculos que preceden a la comunicación pública de una empresa. El planteo apuntó a que la credibilidad no depende únicamente de los mensajes institucionales, sino también de la coherencia entre las acciones, las relaciones y los compromisos asumidos.

La programación incluyó asimismo conversaciones sobre las expectativas de los consumidores y la evolución de las relaciones entre las marcas y sus grupos de interés, en un contexto en el que la sostenibilidad influye cada vez más en la evaluación de las empresas.

Quince años de articulación multisectorial

Además de las conferencias y los paneles, la Semana de la RSE incorporó espacios de networking y actividades prácticas, entre ellas jornadas de donación de sangre junto a Dona Vida, una iniciativa de reciclaje con Billy Truck by Costa Recicla y encuentros orientados a facilitar conexiones entre participantes.

Estas actividades acompañaron uno de los mensajes recurrentes de la edición: los desafíos de sostenibilidad requieren respuestas que excedan las capacidades individuales de cada organización y demandan alianzas entre empresas, instituciones públicas, organizaciones sociales y otros actores.

Al cumplirse 15 años de su primera edición, la Semana de la RSE se consolidó como una plataforma de intercambio sobre las transformaciones que atraviesan el sector empresarial panameño. La convocatoria de 2026 reflejó una agenda que conecta la sostenibilidad con la estrategia, las finanzas, la gobernanza, la innovación y el desarrollo del talento.

La directora ejecutiva de Sumarse, Karla Mola, había señalado que los 15 años ininterrumpidos del encuentro representaban una oportunidad para seguir creyendo en el potencial de Panamá, impulsar soluciones e innovación con impacto y promover organizaciones resilientes.

El cierre de esta edición dejó planteado un desafío que fue transversal a las dos jornadas: traducir las conversaciones en decisiones concretas. Bajo el lema “Creer. Crear. Crecer. El Futuro”, Sumarse propuso mirar la sostenibilidad no solo como una respuesta a las exigencias del presente, sino como un componente de las decisiones que definirán la competitividad de las empresas y el desarrollo del país en los próximos años.

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