El dato surge de un informe elaborado por la organización CSO Futures, el cual anticipa un cambio en el liderazgo de la agenda global de sostenibilidad: en 2026, el impulso principal ya no provendría de la regulación gubernamental, sino del sector privado y de la presión de los consumidores.

El documento, titulado “CSO Futures 2026 Predictions Report”, reúne las previsiones de directores de sostenibilidad corporativa (Chief Sustainability Officers, CSO) que integran la comunidad de líderes de sostenibilidad de la organización. Según el análisis, el debilitamiento o la postergación de algunas regulaciones —particularmente en Estados Unidos y en Europa— está modificando la dinámica de avance de las estrategias empresariales en materia ambiental y social.
En ese contexto, la demanda de consumidores por productos más responsables y la necesidad de fortalecer la resiliencia empresarial emergen como los principales factores que motivarán a las compañías a continuar avanzando en sostenibilidad.
El informe también identifica que el actual clima geopolítico podría acelerar determinadas iniciativas verdes. La creciente incertidumbre global está llevando a muchas empresas a revisar la solidez de sus cadenas de suministro, lo que a su vez impulsa estrategias más sostenibles orientadas a mejorar su capacidad de adaptación frente a crisis económicas, climáticas o políticas.
Más tecnología y datos en la gestión de la sostenibilidad
Entre las tendencias más destacadas del estudio figura el creciente uso de datos y herramientas tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— para gestionar los programas de sostenibilidad. Estas tecnologías permitirían reducir la carga administrativa asociada a los reportes, identificar oportunidades de mejora en desempeño ambiental y ofrecer información más detallada a clientes y consumidores.
Los líderes de sostenibilidad consultados prevén, además, una transformación en la forma en que las empresas reportan su desempeño. En lugar de producir informes extensos motivados por exigencias regulatorias, las compañías tenderán a concentrarse en indicadores realmente relevantes para sus grupos de interés.
Del discurso ambiental al retorno financiero
Otro cambio señalado por el informe es la creciente necesidad de traducir los objetivos de sostenibilidad en términos económicos. Conceptos como “cero emisiones netas” o “resiliencia climática” serán cada vez más vinculados con beneficios comerciales concretos y retorno financiero de las inversiones.
Esta lógica responde a una presión creciente dentro de las empresas para demostrar que las estrategias ambientales y sociales no solo tienen impacto reputacional, sino también valor económico.
Mayor transparencia en las cadenas de suministro
El estudio también prevé un aumento en la demanda de información detallada sobre el origen y la producción de bienes. Ante consumidores más informados, las compañías buscarán recopilar datos más precisos y granulares sobre sus cadenas de suministro, con el objetivo de demostrar prácticas responsables y mejorar la trazabilidad de sus productos.
De la agenda global a enfoques más locales
Otra de las tendencias identificadas es un desplazamiento desde enfoques globales de sostenibilidad hacia estrategias más localizadas. Según los líderes consultados, las iniciativas desarrolladas a escala regional o local permiten visualizar con mayor claridad sus impactos y resultados.
Al mismo tiempo, el informe señala que los centros de conocimiento e innovación en sostenibilidad podrían expandirse geográficamente, con un mayor protagonismo de regiones como Asia y Medio Oriente, donde están creciendo las inversiones y el desarrollo de nuevas soluciones en este ámbito.


