Más de 200 científicos de 55 países se congregaron en la capital chilena para analizar la aceleración de los impactos del cambio climático en América Latina y los desafíos que enfrenta la región para responder con políticas efectivas. El encuentro, enmarcado en las sesiones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), dejó como advertencia que los fenómenos extremos se intensifican a un ritmo sin precedentes y la ventana para limitar el calentamiento global se estrecha rápidamente.

La cita incluyó el “Seminario Internacional Cambio Climático: desafíos para América Latina y el Caribe”, organizado por el Comité Científico Asesor de Cambio Climático de Chile, que reunió a referentes globales para discutir los avances del Séptimo Ciclo de Evaluación (AR7). Allí, los expertos coincidieron en que la ciencia climática ha entrado en una etapa donde la prioridad ya no es solo comprender el fenómeno, sino acelerar su implementación en políticas concretas.
Durante la apertura, autoridades chilenas destacaron el valor simbólico y político de que el IPCC sesione en Santiago. Según señalaron, la presencia del organismo refleja el posicionamiento del país en la agenda climática internacional y su apuesta por incorporar evidencia científica en la toma de decisiones públicas.
Entre los participantes se destacó el vicepresidente del IPCC, Ladislaus Chang’a, quien subrayó el creciente peso de la comunidad científica latinoamericana en los informes globales. Chile, afirmó, cuenta con cerca de 20 investigadores que integran el panel, lo que contribuye a que la región tenga mayor incidencia en la construcción de evidencia internacional.
El bloque técnico reunió a figuras clave como Robert Vautard, Sonia Seneviratne e Inés Camilloni, quienes expusieron una visión integrada sobre la evolución del sistema climático. Sus conclusiones apuntaron a tres ejes críticos: la necesidad de información más detallada a nivel regional, la brecha creciente entre los compromisos climáticos y las emisiones reales, y la alta vulnerabilidad de América Latina frente a cambios en temperatura y nivel del mar.
Los especialistas advirtieron que, bajo las tendencias actuales, el objetivo de limitar el calentamiento global a entre 1,5°C y 2°C enfrenta serias dificultades, con la quema de combustibles fósiles como principal motor del problema. En paralelo, remarcaron que la región ya experimenta impactos concretos, especialmente en la seguridad hídrica y alimentaria.
Otro de los puntos destacados fue la presentación de herramientas como el Atlas Interactivo del IPCC, orientado a facilitar que los gobiernos traduzcan datos científicos en legislación y políticas públicas más precisas. En ese sentido, se enfatizó que la transición energética hacia fuentes como la solar y la eólica no solo es posible, sino urgente.
El encuentro también puso en valor el rol de la academia regional. Desde la Universidad de Concepción, la investigadora Camila Fernández destacó la importancia de descentralizar la producción de conocimiento y fortalecer la cooperación internacional para abordar fenómenos complejos como la interacción entre océano y atmósfera.
A lo largo de una semana de debates, el evento buscó además acercar estas discusiones a la comunidad local, abriendo espacios donde el conocimiento científico dialogue con las necesidades sociales y políticas. En el cierre, la presidenta del comité asesor, Sandra Cortés, insistió en la urgencia de avanzar hacia una acción climática coordinada.


