Las principales cadenas de supermercados del mundo continúan sin adoptar medidas contundentes para reducir las emisiones de metano asociadas a las cadenas de suministro de carne y lácteos, a pesar de que ese gas es considerado uno de los principales aceleradores del calentamiento global.

El dato surge del nuevo informe “Shelved Again: Supermarkets’ Missing Action on Methane”, elaborado por la Changing Markets Foundation y Mighty Earth, el cual evaluó a 20 grandes retailers alimentarios de seis países, cuyas ventas anuales combinadas rondan los US$2 billones, un volumen comparable al PBI de países como Brasil o Italia. Según el reporte, por segundo año consecutivo ninguna de las empresas analizadas publica de manera integral sus emisiones de metano ni estableció metas específicas de reducción para este gas.
La investigación sostiene que el sector minorista alimentario ocupa una posición estratégica dentro del sistema global de alimentos, debido a su capacidad de influir tanto en las cadenas de abastecimiento como en las decisiones de consumo. Sin embargo, advierte que existe un “vacío de liderazgo” en materia climática, particularmente respecto del metano generado por la producción ganadera.
Entre los supermercados mejor posicionados del ranking aparecen Tesco, Lidl y Ahold Delhaize. No obstante, el informe aclara que incluso estos líderes obtuvieron apenas algo más de 40 puntos sobre 100 y todavía están lejos de implementar estrategias consideradas creíbles para reducir emisiones de metano.
Los investigadores remarcan que las mejoras observadas se concentran principalmente en medidas generales de reporte climático, metas validadas por la iniciativa SBTi o ampliación de productos alternativos de origen vegetal, pero no en acciones directas sobre el metano. “Los supermercados han archivado nuevamente la ambición de enfrentar el metano asociado a las cadenas de suministro de carne y lácteos”, afirmó Jurjen de Waal, director senior de Mighty Earth.
El informe también detectó marcadas diferencias regionales. Las cadenas estadounidenses mostraron el desempeño más débil del ranking. Costco y Walmart obtuvieron menos de 10 puntos, mientras que Albertsons y Publix no consiguieron puntaje alguno. En contraste, algunos retailers europeos evidenciaron avances parciales, como Edeka-Verbund, que registró la mayor mejora interanual.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la mayoría de las empresas ya reconoce públicamente el impacto climático del metano proveniente de la ganadería. Catorce de las veinte compañías evaluadas mencionan el problema en sus reportes o estrategias. Además, quince retailers cuentan con líneas amplias de proteínas alternativas de marca propia. Sin embargo, solo tres compañías —Casino Group, Lidl y Tesco— respaldan explícitamente la necesidad de reducir el consumo de carne y lácteos como parte de las políticas climáticas.
El trabajo destaca que el metano representa un “supercontaminante” con una capacidad de calentamiento aproximadamente 80 veces superior a la del dióxido de carbono en el corto plazo. La agricultura concentra cerca del 42% de las emisiones antropogénicas de metano, impulsadas principalmente por la producción de carne vacuna y lácteos.
En ese contexto, los autores sostienen que la reducción acelerada del metano constituye una de las herramientas más rápidas para desacelerar el calentamiento global y mantener el aumento de temperatura por debajo de 1,5 °C. Por ello, el informe reclama que los supermercados adopten metas científicas de reducción de metano de al menos 30% hacia 2030 respecto de los niveles de 2020 y publiquen anualmente sus emisiones.
El reporte también impulsa un cambio estructural en la composición de las ventas alimentarias. Basándose en las recomendaciones de la dieta de salud planetaria desarrollada por la Comisión EAT-Lancet, propone que los retailers avancen hacia un esquema de ventas compuesto en un 60% por proteínas vegetales y un 40% por proteínas animales para 2030. Actualmente, ninguna de las empresas evaluadas asumió ese compromiso.
Los autores señalan además que otros sectores de la industria alimentaria ya comenzaron a mostrar avances concretos. La multinacional Danone informó que está próxima a alcanzar cinco años antes de lo previsto su objetivo de reducir 30% sus emisiones de metano para 2030. Por su parte, la brasileña Marfrig se convirtió en la primera compañía cárnica en publicar sus emisiones de metano y fijar una meta específica de reducción.
Otro punto destacado es la cuestión de la transparencia. El supermercado neerlandés Albert Heijn, perteneciente a Ahold Delhaize, es actualmente el único retailer que divulga públicamente sus emisiones de metano, pese a que once compañías ya reportan emisiones bajo estándares compatibles con el Greenhouse Gas Protocol.
Para las organizaciones autoras, la falta de acción ya no puede atribuirse a ausencia de información técnica o limitaciones metodológicas. “El problema no es de comprensión, sino de implementación”, concluye el estudio, que advierte que el sector minorista alimentario todavía no traduce sus compromisos climáticos generales en planes concretos para reducir emisiones derivadas de la producción ganadera.


