La arquitectura global de divulgación en sostenibilidad acaba de enviar una señal relevante al mercado. Global Reporting Initiative (GRI) y la Fundación IFRS reafirmaron su compromiso de coordinación para facilitar el uso conjunto de los estándares desarrollados por ambas organizaciones, en un movimiento que apunta a reducir complejidad regulatoria y mejorar la eficiencia de los reportes corporativos.

Foto: Emmanuel Faber, presidente del ISSB, y Susanne Stormer, presidenta del GSSB.
El anuncio quedó formalizado en una declaración conjunta titulada “Facilitating efficient reporting when using the GRI and ISSB Standards”, en la que las entidades explican cómo los estándares emitidos por el Global Sustainability Standards Board (GSSB) y el International Sustainability Standards Board (ISSB) pueden utilizarse de manera complementaria para responder tanto a las demandas de inversores como a las expectativas de otros grupos de interés.
La iniciativa tiene implicancias directas para empresas multinacionales, emisores de deuda sostenible y organizaciones sujetas a crecientes exigencias de divulgación ESG en distintas jurisdicciones. En los últimos años, muchas compañías manifestaron preocupación por la superposición de marcos regulatorios y por el riesgo de tener que reportar información similar bajo metodologías diferentes.
En ese contexto, el mensaje conjunto de GRI y la Fundación IFRS busca ofrecer previsibilidad. El documento sostiene que ambos estándares cumplen funciones distintas, pero compatibles. Mientras el ISSB se enfoca en información financieramente material para los mercados de capitales, GRI mantiene una mirada orientada a los impactos económicos, sociales y ambientales de las organizaciones sobre la sociedad.
La declaración también confirma que ambas instituciones vienen trabajando para alinear divulgaciones comunes y evitar duplicaciones innecesarias. Para el sector corporativo, esa interoperabilidad podría traducirse en menores costos operativos y procesos de reporte más integrados.
El movimiento refleja además una tendencia más amplia dentro del ecosistema ESG: la consolidación gradual de estándares globales capaces de responder a reguladores, inversores institucionales y cadenas de valor internacionales. La presión sobre las compañías para reportar métricas climáticas, sociales y de gobernanza continúa creciendo, especialmente tras el avance de regulaciones en mercados como la European Union y diversas economías asiáticas.
La coordinación entre ambas entidades comenzó formalmente en 2022, poco después de la creación del ISSB por parte de la Fundación IFRS. Desde entonces, el mercado siguió de cerca la relación entre los dos organismos debido a la influencia que ejercen sobre la evolución de los reportes corporativos globales.
El nuevo entendimiento fue acordado tras una reunión entre el presidente del ISSB, Emmanuel Faber, y la presidenta del GSSB, Susanne Stormer. Ambos ejecutivos destacaron la necesidad de avanzar hacia un sistema de divulgación más eficiente y coordinado.
Stormer señaló que los organismos emisores deben ayudar a las empresas a determinar “qué divulgar, con qué propósito y para qué audiencia”, con el objetivo de lograr información “consistente y comparable”. Faber, por su parte, sostuvo que el trabajo conjunto generará “beneficios tangibles” para las organizaciones que aplican ambos estándares.
Para el mundo corporativo, el anuncio tiene una lectura estratégica: el debate ya no gira únicamente en torno a si reportar sostenibilidad, sino sobre cómo hacerlo de manera integrada, comparable y alineada con las expectativas del mercado financiero global.


