Science Based Targets (SBTi) presentó la versión 2.0 de su Corporate Net-Zero Standard, una actualización de su principal marco de referencia para que las empresas establezcan y ejecuten estrategias de descarbonización alineadas con la ciencia climática. El nuevo estándar busca facilitar la implementación efectiva de los compromisos de cero emisiones netas, incorporando mayor flexibilidad para adaptarse a distintos contextos empresariales sin abandonar el rigor científico que caracteriza a la iniciativa.

Foto: David Kennedy, CEO de Science Based Targets initiative (SBTi).
Según informó la organización, la nueva versión representa una evolución de su enfoque tras más de una década de experiencia trabajando con compañías de todo el mundo. El estándar ha sido diseñado para integrar los objetivos climáticos en la toma de decisiones corporativas, las operaciones, las cadenas de valor y la asignación de capital, con el objetivo de impulsar transformaciones empresariales concretas.
Uno de los principales cambios introducidos es el abandono del enfoque uniforme para todas las organizaciones. En su lugar, el estándar incorpora diversas opciones para la definición de metas climáticas, reconociendo que las empresas enfrentan realidades operativas y desafíos distintos en su camino hacia la neutralidad de emisiones.
Mayor énfasis en la implementación
La versión 2.0 pone especial atención en la ejecución de los compromisos climáticos. Mientras que las versiones anteriores estaban centradas principalmente en el establecimiento de objetivos, el nuevo marco enfatiza que la fijación de metas constituye apenas el inicio del proceso de transición.
En este sentido, se fortalecen los requisitos de transparencia sobre los avances alcanzados, la comunicación de resultados y los procesos de mejora continua. El objetivo es fomentar que las empresas incrementen progresivamente su nivel de ambición a medida que avanzan en sus planes de descarbonización.
Prioridad a la reducción directa de emisiones
Otro de los pilares del nuevo estándar es una jerarquía clara de implementación que prioriza la reducción directa de emisiones dentro de las operaciones y cadenas de suministro. Al mismo tiempo, reconoce la necesidad de impulsar intervenciones que contribuyan a transformar los sistemas económicos y productivos en aquellos casos donde la descarbonización directa aún no sea técnicamente viable.
La organización sostiene que esta combinación permitirá movilizar todas las herramientas disponibles para avanzar hacia los objetivos climáticos corporativos.
Metas basadas en el principio de “mejor esfuerzo”
La actualización también incorpora el concepto de objetivos definidos bajo una lógica de “best efforts” o mejor esfuerzo. Bajo este enfoque, las metas climáticas continúan siendo ambiciosas y alineadas con la ciencia, pero se reconoce que ciertos factores externos pueden afectar la capacidad de una empresa para alcanzarlas en los plazos previstos.
En esos casos, las compañías deberán demostrar transparencia respecto de las barreras encontradas y las medidas adoptadas para mitigarlas. SBTi señala que las organizaciones que utilicen todos los mecanismos disponibles para avanzar podrán continuar dentro del marco de la iniciativa y seguir progresando hacia la meta de cero emisiones netas.
Reconocimiento a la acción sobre emisiones residuales
La nueva versión incorpora además un mecanismo voluntario de reconocimiento para aquellas empresas que adopten medidas destinadas a abordar el impacto de sus emisiones actuales en el corto plazo. Paralelamente, las compañías de mayor tamaño deberán asumir de manera gradual una responsabilidad creciente sobre estas emisiones como parte de sus estrategias de transición.
Las nuevas disposiciones estarán disponibles tanto para organizaciones que ya cuentan con objetivos validados por SBTi como para aquellas que desarrollen o renueven sus metas utilizando la versión vigente del estándar.
Más de una década de experiencia
La organización destacó que el desarrollo de la versión 2.0 se apoyó en la experiencia acumulada durante más de diez años de trabajo con más de 11.000 empresas que han establecido objetivos climáticos basados en la ciencia.
El proceso incluyó dos consultas públicas, pruebas piloto y la participación de grupos de expertos, antes de recibir la aprobación del Consejo Técnico independiente de SBTi y la adopción formal por parte de su Consejo de Administración.
Para David Kennedy, director ejecutivo de la iniciativa, las empresas demandan actualmente herramientas que les permitan avanzar desde los compromisos hacia la implementación efectiva. En esa línea, sostuvo que el nuevo estándar busca ayudar a las organizaciones a gestionar riesgos de transición, fortalecer su resiliencia y mejorar su competitividad en un entorno económico en rápida transformación.
Desde la gobernanza de la organización, Francesco Starace, presidente del Board of Trustees de SBTi, señaló que la evolución del estándar refleja una realidad cada vez más evidente para el sector privado: la ambición climática, por sí sola, ya no resulta suficiente sin mecanismos que permitan traducirla en resultados concretos.
Con esta actualización, SBTi busca consolidar su papel como socio de implementación para las empresas, promoviendo una transición hacia emisiones netas cero antes de 2050 mediante herramientas que combinan rigor científico, viabilidad práctica y enfoque en resultados.


