La nueva estrategia que propone el PNUMA para enfrentar la inevitable superación del 1,5 °C

El mundo se encamina a superar los 1,5 °C de calentamiento global en los próximos años, un escenario que elevará los riesgos climáticos y aumentará la posibilidad de daños irreversibles. Frente a esta perspectiva, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) plantea cambiar el enfoque: ya no se trata únicamente de evitar el rebasamiento, sino de reducir al mínimo su magnitud y duración para después intentar volver por debajo de ese umbral.

La propuesta está contenida en el nuevo informe Limiting Overshoot (Limitar el rebasamiento), que identifica una trayectoria de “rebasamiento, punto máximo y descenso” como la mejor opción disponible para enfrentar un escenario en el que superar los 1,5 °C parece cada vez más probable. La estrategia busca limitar el pico de temperatura mediante reducciones inmediatas y sostenidas de las emisiones, avanzar hacia emisiones netas cero y, posteriormente, utilizar emisiones netas negativas para reducir nuevamente las temperaturas.

El nuevo escenario climático

El diagnóstico del PNUMA marca un cambio relevante en la discusión climática. Incluso el escenario más optimista contemplado por el informe prevé que la temperatura global alcance un máximo de 1,8 °C por encima de los niveles preindustriales. Las demás trayectorias analizadas proyectan máximos superiores.

El umbral de 1,5 °C, establecido como referencia central del Acuerdo de París, dejaría así de ser un límite que pueda darse por garantizado. Pero el PNUMA advierte que superar ese nivel no significa que todas las posibilidades de limitar el calentamiento hayan desaparecido.

La diferencia estará en cuánto se supere el umbral y durante cuánto tiempo. Por encima de 1,5 °C, cada fracción adicional de grado y cada año de permanencia en temperaturas más elevadas incrementan los riesgos. El informe anticipa una mayor intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas y daños sobre la salud, la seguridad alimentaria, el agua, las ciudades, las infraestructuras y las economías.

De evitar el rebasamiento a limitarlo

La principal novedad conceptual del informe es asumir que la política climática debe prepararse para un período de “overshoot”, o rebasamiento, y no solamente concentrarse en impedir que ocurra.

La trayectoria propuesta tiene tres etapas. Primero, reducir rápidamente las emisiones para contener el aumento de la temperatura. Luego, alcanzar un punto máximo lo más bajo posible. Finalmente, conseguir que las temperaturas desciendan mediante períodos prolongados de emisiones netas negativas.

Para el PNUMA, esto requiere acelerar la reducción de todos los gases de efecto invernadero, incluido el metano, y avanzar hacia las emisiones netas cero. La extracción de dióxido de carbono de la atmósfera tendría un papel adicional para conseguir temperaturas netas negativas a largo plazo.

Pero el informe establece un límite: la remoción de carbono no puede convertirse en un sustituto de la descarbonización. La extracción de CO₂ será necesaria además de las reducciones sostenidas de emisiones y solo podrá contribuir de manera creíble al regreso por debajo de 1,5 °C si el pico de calentamiento se mantiene muy por debajo de 2 °C y se reducen las emisiones residuales.

El riesgo de los puntos de inflexión

La urgencia de limitar el pico de calentamiento está vinculada a otro de los principales riesgos señalados por el PNUMA: los puntos de inflexión climáticos.

El informe advierte que la probabilidad de atravesar umbrales potencialmente irreversibles aumenta a medida que crecen la magnitud y la duración del calentamiento. Entre los riesgos menciona la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación del bosque amazónico y alteraciones de la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC). Algunos impactos podrían producirse abruptamente, mientras que otros se acumularían a lo largo del tiempo.

Por eso, reducir el pico de temperatura no constituye solamente una cuestión estadística. Cada décima de grado que pueda evitarse puede reducir riesgos que, una vez desencadenados, podrían resultar muy difíciles o imposibles de revertir.

Adaptación: prepararse para un clima diferente

La estrategia del PNUMA no se limita a la mitigación. El informe sostiene que adaptación y reducción de emisiones deben avanzar simultáneamente, porque incluso una eventual vuelta por debajo de 1,5 °C no eliminará los impactos generados durante el período de calentamiento.

Las sociedades deberán prepararse para riesgos actuales, previstos e inesperados y desarrollar medidas capaces de responder a fenómenos cambiantes y, en algunos casos, abruptos. El PNUMA recomienda priorizar aquellas intervenciones que permitan alcanzar simultáneamente objetivos de mitigación y adaptación, como determinadas estrategias de enfriamiento basadas en la naturaleza.

La razón es que la capacidad de adaptación tiene límites. Cuanto mayor sea el pico de temperatura, mayores serán también los daños y más difícil y costoso será responder a ellos.

La transición energética también tiene beneficios económicos

El PNUMA sostiene que acelerar la transición desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables no solo es una herramienta para reducir las emisiones. También puede producir beneficios adicionales, entre ellos mejor calidad del aire, mejoras en la salud pública, menores costos energéticos y mayor acceso a la electricidad.

La velocidad de esta transformación será determinante. Cuanto más rápida e intensa sea la acción climática, menor podrá ser el pico de calentamiento y mayores serán las posibilidades de acortar el período de rebasamiento.

Política, financiamiento y justicia

Para que la estrategia sea viable, el PNUMA identifica una serie de condiciones que exceden la dimensión tecnológica: voluntad política, multilateralismo, políticas eficaces, gobernanza inclusiva y financiamiento.

El informe también coloca la cuestión de la justicia en el centro de la respuesta. Los países con mayor responsabilidad en el cambio climático deberían actuar con mayor rapidez y ambición, mientras que las respuestas deberán contemplar las diferentes capacidades y niveles de vulnerabilidad existentes entre países y comunidades.

Esta dimensión será especialmente relevante porque el regreso por debajo de 1,5 °C no implicará recuperar las condiciones climáticas previas. El PNUMA advierte que los años de inacción ya hacen inevitables algunas pérdidas irreversibles y transformaciones permanentes. Algunas comunidades podrían verse obligadas a desplazarse o modificar sus medios de vida, mientras que las sociedades deberán reajustarse a un escenario climático diferente.

Una carrera contra el tiempo

El mensaje central del informe es, en definitiva, que superar los 1,5 °C no debería convertirse en un nuevo punto de llegada. Si el rebasamiento resulta inevitable, la prioridad será limitar cuánto se supera el umbral, cuánto tiempo se permanece por encima de él y qué capacidad existe para regresar posteriormente.

Pero esa estrategia solo seguirá siendo posible si las decisiones se toman ahora. El PNUMA advierte que la trayectoria de “rebasamiento, punto máximo y descenso” constituye una nueva frontera de la acción climática, pero no puede quedar como una tarea para la próxima generación.

En otras palabras, el desafío climático ya no consiste únicamente en evitar cruzar una línea, sino en impedir que esa línea se convierta en un territorio de permanencia. Cada año de demora puede traducirse en un pico de temperatura más elevado, mayores costos de adaptación y una menor posibilidad de revertir el calentamiento.

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