El sexto estudio anual de Teneo sobre los reportes de sostenibilidad de las compañías del S&P 500 muestra una continuidad de las prácticas de divulgación, aunque con cambios en el lenguaje, la gobernanza y el nivel de detalle de la información publicada. El análisis también registra un avance de la doble materialidad, los marcos internacionales, la verificación externa y los reportes sobre gobernanza de inteligencia artificial.

Las empresas estadounidenses no abandonaron sus reportes de sostenibilidad pese al escenario de mayor escrutinio político y a la evolución de las exigencias regulatorias. Esa es una de las principales conclusiones de “Staying the Course: Our Sixth Annual State of U.S. Sustainability Reports”, elaborado por Teneo a partir del análisis de 250 reportes de sostenibilidad publicados en 2026 por compañías pertenecientes al S&P 500.
El estudio identifica una cierta estabilidad en la cantidad y extensión de los informes, pero también cambios en la manera en que las empresas presentan sus estrategias y datos. La terminología vinculada con ESG pierde presencia, mientras que conceptos como “impacto” y “propósito” ganan espacio. Al mismo tiempo, aumenta la utilización de información cuantitativa y la contratación de aseguramiento externo.
Menos exposición pública, pero continuidad en los reportes
El 87% de las compañías que habían publicado un reporte de sostenibilidad el año anterior volvió a hacerlo en 2026. Teneo señala, sin embargo, que una proporción importante de los informes se publicó más tarde que en 2025, posiblemente como consecuencia de procesos adicionales de revisión legal y de mercado.
La extensión de los documentos prácticamente no cambió: el promedio fue de 69 páginas. La diferencia aparece en la comunicación que acompaña su publicación. Solo el 32% de las empresas emitió un comunicado de prensa para anunciar su reporte, frente a un máximo del 62% registrado en 2022.
El dato sugiere un cambio en la forma de presentar públicamente la información de sostenibilidad: las compañías continúan reportando, pero con menor exposición comunicacional alrededor de esos documentos.
El término ESG pierde espacio
Uno de los cambios más visibles se encuentra en el lenguaje utilizado.
Aunque “sustainability” continúa siendo la denominación predominante, Teneo detectó un crecimiento en el uso de “impact” y “purpose” en los títulos de los reportes. En contraste, ESG prácticamente desapareció de los títulos: solo el 4% de los informes analizados utilizó ese término, frente al pico del 35% alcanzado en 2022.
La reducción también se observa dentro de los documentos. En promedio, la sigla “ESG” apareció apenas 10 veces por reporte, la mitad que en 2025.
El cambio terminológico no implica necesariamente una retirada de los contenidos ambientales, sociales o de gobernanza. El estudio muestra que las empresas continúan informando sobre estos asuntos, aunque bajo una terminología diferente.
Avanza la doble materialidad
La materialidad continúa ocupando un lugar relevante en los procesos de reporte. El 70% de las compañías informó haber realizado una evaluación de materialidad.
Dentro de ese grupo, el 51% había completado o estaba realizando una evaluación de doble materialidad, frente al 41% registrado en 2025.
La doble materialidad considera tanto la forma en que las cuestiones de sostenibilidad afectan a la empresa como los impactos que la propia compañía genera sobre las personas, la sociedad y el ambiente. El crecimiento observado por Teneo está vinculado, entre otros factores, con la evolución de las exigencias regulatorias europeas.
De las empresas que realizaron o estaban realizando una evaluación de doble materialidad, el 44% mencionó específicamente los requerimientos de la Directiva de Información sobre Sostenibilidad Corporativa de la Unión Europea (CSRD).
Los marcos internacionales ganan presencia
La dimensión internacional también aparece con mayor claridad en los reportes estadounidenses.
El 14% de las empresas alineó sus divulgaciones de sostenibilidad con los estándares del International Sustainability Standards Board (ISSB), prácticamente el doble que el año anterior.
Al mismo tiempo, el 20% de las compañías señaló que estaba monitoreando posibles requerimientos de cumplimiento vinculados con la CSRD europea. Teneo destaca que la mayoría todavía evitó afirmar que cumplía plenamente con este régimen.
Los datos muestran que, aun en un contexto de incertidumbre regulatoria, los marcos internacionales continúan formando parte de las consideraciones de las grandes compañías estadounidenses, especialmente aquellas con operaciones globales.
Menos datos demográficos en los reportes de inclusión
Los contenidos relacionados con inclusión muestran una evolución diferente.
El 72% de las empresas mantuvo secciones específicas sobre inclusión dentro de sus reportes. Sin embargo, disminuyó significativamente la cantidad de compañías que acompañan esos contenidos con datos demográficos de su fuerza laboral.
La proporción cayó del 92% al 64% entre 2025 y 2026.
El cambio fue particularmente marcado en el caso de los datos estandarizados del formulario EEO-1. Su divulgación pasó del 78% al 21%.
De esta manera, la presencia de la temática de inclusión se mantiene, pero con una menor cantidad de información demográfica utilizada para respaldarla.
Más datos y mayor verificación externa
Otro de los cambios destacados por Teneo es el avance de las tablas independientes de datos de sostenibilidad.
En 2026, el 63% de las compañías incorporó una tabla de datos de sostenibilidad, frente al 57% de 2025. Entre los indicadores más frecuentes aparecen las emisiones de gases de efecto invernadero y distintas métricas relacionadas con la gestión del capital humano, la salud y la seguridad de los empleados.
Este crecimiento está acompañado por una mayor utilización de mecanismos de aseguramiento externo.
El 75% de las empresas obtuvo algún tipo de aseguramiento externo sobre datos incluidos en sus reportes, frente al 54% registrado en 2022.
Para Teneo, las expectativas regulatorias —incluidos los posibles requerimientos derivados de la CSRD— y el escrutinio político contribuyen a reforzar la atención sobre la credibilidad de los datos divulgados.
Cambia quién supervisa la sostenibilidad
La evolución de los reportes también refleja modificaciones en la estructura interna de gobierno de las estrategias de sostenibilidad.
Los General Counsels, o responsables jurídicos principales, asumieron la responsabilidad primaria sobre la supervisión de sostenibilidad en el 23% de las compañías analizadas. Los CEO continúan entre las principales figuras responsables, con un 19%, aunque su participación como principal supervisor cayó desde el 28% registrado en 2025.
El cambio coincide con una mayor integración de los programas de sostenibilidad en procesos operativos y regulatorios.
A nivel de los directorios también se observa una transformación. Los comités específicamente denominados de sostenibilidad son menos frecuentes, mientras que algunas compañías asignan estas responsabilidades a comités cuyos nombres incorporan conceptos como responsabilidad, seguridad o tecnología.
Más objetivos fuera de trayectoria
La cantidad de compañías que incluyeron una sección específica sobre el avance de sus objetivos ESG se mantuvo estable en 30%.
Sin embargo, cambió el contenido de esas actualizaciones. El porcentaje de empresas que indicaron que al menos uno de sus objetivos estaba “fuera de trayectoria” aumentó del 9% al 12%.
También creció la proporción de compañías que informaron haber replanteado alguno de sus objetivos, que pasó del 2% al 12%.
Dos tercios de los objetivos que fueron identificados como fuera de trayectoria o que fueron replanteados correspondían exclusivamente a cuestiones ambientales. Otro 26% combinaba objetivos ambientales y sociales.
Los datos muestran así que la continuidad de los compromisos no necesariamente implica mantener sin modificaciones las metas originales cuando se acercan sus plazos.
La inteligencia artificial entra en los reportes de sostenibilidad
La gobernanza de inteligencia artificial aparece como un nuevo componente de los reportes.
El 55% de las compañías mencionó la existencia de una política de gobernanza de IA. Dentro de ese grupo, solo el 12% proporcionó detalles específicos sobre el contenido o funcionamiento de esas políticas.
La información fue particularmente frecuente entre empresas de tecnología de la información y del sector de salud: representaron respectivamente el 25% y el 19% de las compañías que ofrecieron información sobre sus enfoques de IA responsable.
La incorporación de este tema amplía el alcance de los reportes de sostenibilidad hacia cuestiones vinculadas con la gobernanza tecnológica, además de los contenidos ambientales y sociales tradicionalmente asociados con estos documentos.
Un reporte que cambia sin desaparecer
El análisis de Teneo presenta un escenario en el que las empresas estadounidenses no están abandonando el reporte de sostenibilidad, pero sí modificando algunas de sus características.
La permanencia de los informes convive con una menor utilización del término ESG, una mayor presencia de datos cuantitativos, más aseguramiento externo, avances en doble materialidad y una creciente consideración de estándares internacionales.
Al mismo tiempo, los cambios en la divulgación de información demográfica, la reformulación de objetivos y el desplazamiento de la supervisión hacia las áreas legales y otros órganos de gobierno muestran que el reporte se desarrolla en un contexto de mayor complejidad regulatoria y política.
De cara a 2027, Teneo plantea estos resultados como una referencia para las empresas y sus órganos de gobierno que deberán definir qué información reportar, bajo qué marcos y con qué nivel de respaldo documental. El estudio no describe una retirada generalizada del reporte de sostenibilidad, sino una etapa de adaptación en la que las compañías estadounidenses mantienen la práctica mientras ajustan su lenguaje, sus estructuras de supervisión y la forma de sustentar sus divulgaciones.


