América del Norte: solo uno de cada diez profesionales espera una menor ambición empresarial en sostenibilidad

Una encuesta realizada por las redes del Pacto Global de Naciones Unidas en Canadá, México y Estados Unidos, junto con GlobeScan, muestra que las compañías de América del Norte no están abandonando sus compromisos de sostenibilidad, sino que están adoptando un enfoque más selectivo y orientado al negocio.

La creciente presión económica, política y regulatoria sobre las agendas corporativas de sostenibilidad no parece estar produciendo el retroceso que algunos pronosticaban. Solo el 10% de los profesionales de sostenibilidad consultados en Canadá, México y Estados Unidos espera que la ambición de su organización en esta materia disminuya. La mayoría, en cambio, prevé que aumente, se mantenga estable o se vuelva más focalizada.

El dato surge del estudio “Leading Through Uncertainty: The Evolving Role of Sustainability Professionals in North America”, elaborado por las redes del Pacto Global de Naciones Unidas en Canadá, México y Estados Unidos junto con GlobeScan. La investigación recoge las respuestas de 276 profesionales con responsabilidad o experiencia en sostenibilidad corporativa, mediante una encuesta online realizada entre el 28 de mayo y el 2 de julio de 2026, en inglés, francés y español, con una representación equilibrada entre los tres países.

El principal cambio que identifica el estudio no es, por lo tanto, un abandono de la sostenibilidad, sino una transformación en la manera en que las empresas definen sus prioridades. Frente a un escenario de mayor incertidumbre, las organizaciones están concentrando recursos en aquellos asuntos que consideran materiales, capaces de generar resultados concretos y vinculados con el valor de largo plazo.

Del compromiso al valor de negocio

En este nuevo escenario, la capacidad de conectar sostenibilidad con resultados empresariales aparece como la principal competencia para ejercer liderazgo. El 76% de los encuestados considera crucial que los profesionales del área puedan vincular las cuestiones ambientales y sociales con el valor de negocio.

El resultado refleja un cambio relevante en las expectativas sobre la función. La sostenibilidad deja de ser concebida exclusivamente como un ámbito especializado y pasa a requerir una conexión más directa con la estrategia, las operaciones y las decisiones financieras de las compañías.

En esa misma dirección, el 61% señala como una prioridad para los líderes de sostenibilidad integrar estos asuntos en la estrategia corporativa y en la asignación de capital. El dato sugiere que la discusión está desplazándose desde la definición de compromisos hacia las decisiones que determinan cómo una empresa asigna recursos, gestiona riesgos y construye su desempeño futuro.

La investigación plantea así una cuestión central para las compañías: en un contexto de mayor escrutinio sobre el retorno de las iniciativas de sostenibilidad, la capacidad de demostrar su contribución al negocio adquiere un peso creciente.

Un rol que se expande

La transformación también alcanza al perfil profesional de quienes lideran estas agendas. Según el estudio, las capacidades técnicas continúan siendo relevantes, pero ya no resultan suficientes. Los profesionales de sostenibilidad están siendo llamados cada vez más a influir sobre los equipos directivos, coordinar acciones entre distintas áreas y contribuir a procesos de transformación organizacional.

La evolución implica pasar de una función centrada principalmente en administrar programas de sostenibilidad a otra con mayor participación en los sistemas, procesos y decisiones que determinan el desempeño corporativo de largo plazo.

En este sentido, la credibilidad del liderazgo empresarial en sostenibilidad tampoco se mide únicamente por la cantidad o el alcance de los compromisos asumidos. Los encuestados identifican como señales más sólidas de liderazgo la integración de la sostenibilidad en las decisiones centrales del negocio, la demostración de avances medibles, una gobernanza robusta y la existencia de mecanismos de rendición de cuentas que excedan al propio equipo de sostenibilidad.

Más foco, no necesariamente menos ambición

Uno de los principales mensajes del estudio es que una agenda más selectiva no debe interpretarse automáticamente como una reducción de la ambición. En un entorno marcado por cambios regulatorios, presiones económicas y transformaciones políticas, las empresas parecen estar redefiniendo dónde concentrar sus esfuerzos y cómo comunicar sus avances.

La consecuencia es una agenda potencialmente más vinculada con la materialidad, la resiliencia y la competitividad. Las compañías buscan identificar aquellas cuestiones de sostenibilidad que pueden afectar su desempeño, generar riesgos u oportunidades y contribuir a la creación de valor en el largo plazo.

Esta evolución también modifica el tipo de liderazgo requerido. El profesional de sostenibilidad debe ser capaz de alinear a distintos actores alrededor de prioridades comunes y traducir objetivos ambientales y sociales en decisiones empresariales concretas.

La ejecución como nueva medida del liderazgo

El estudio concluye que, frente a la incertidumbre, el desafío ya no consiste solamente en sostener la ambición, sino en convertirla en ejecución. La diferencia entre una empresa que mantiene sus compromisos y una que logra avanzar estará cada vez más determinada por su capacidad para incorporar la sostenibilidad a la toma de decisiones cotidiana.

En este escenario, gobernanza, responsabilidad, medición de resultados e integración transversal adquieren una importancia creciente. La sostenibilidad pasa así de depender exclusivamente de la agenda del área especializada a involucrar a las distintas funciones que intervienen en la estrategia y el desempeño corporativo.

Los resultados de la encuesta ofrecen, en definitiva, una señal diferente a la idea de un repliegue generalizado de las empresas frente a la sostenibilidad. La presión externa está impulsando una etapa de mayor selectividad y disciplina estratégica. Y, al mismo tiempo, está elevando las exigencias sobre quienes lideran estas agendas: deberán demostrar no solo por qué la sostenibilidad importa, sino también cómo contribuye a la resiliencia, la competitividad y el desempeño de las organizaciones.

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