El Instituto Ethos colocó la defensa de la democracia entre las responsabilidades que deben asumir las empresas. Durante la 27ª Conferencia Ethos, realizada entre el 18 y el 20 de agosto en San Pablo, la organización brasileña sostuvo que el fortalecimiento de las instituciones democráticas no constituye una agenda secundaria para el sector privado, sino una condición para el desarrollo sostenible y para la estabilidad del ambiente de negocios.

Foto: Bruno Basila.
La definición adquirió especial relevancia en un año electoral en Brasil. El encuentro, considerado uno de los principales espacios regionales de debate sobre responsabilidad empresarial, incorporó distintas discusiones sobre la relación entre empresas, instituciones democráticas, calidad de la información y participación ciudadana.
“Defender la democracia no es una agenda lateral para las empresas. Es parte de su responsabilidad ante la sociedad”, planteó Andréa Álvares, presidenta del Consejo Deliberativo del Instituto Ethos, durante el cierre de la conferencia, en el que también se presentó un manifiesto en favor de la democracia.
El planteo parte de una relación directa entre la fortaleza institucional y las condiciones necesarias para una economía sostenible. Para Ethos, la responsabilidad empresarial no puede limitarse a las dimensiones ambientales, sociales o de gobernanza de las compañías si deja fuera el funcionamiento de las instituciones sobre las que se desarrolla la actividad económica.
La desinformación como riesgo para las empresas
Uno de los ejes de la conferencia fue el impacto de la desinformación sobre la democracia y la confianza institucional. El Instituto Ethos señaló que la aceleración de la circulación de contenidos, el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial y la polarización política están modificando el entorno informativo en el que operan las organizaciones.
Desde esta perspectiva, la integridad de la información comienza a formar parte de las responsabilidades empresariales. Caio Magri, director-presidente del Instituto Ethos, sostuvo que las organizaciones tienen un papel relevante en la promoción de una comunicación ética, transparente y sustentada en evidencia.
La cuestión dejó de ser planteada exclusivamente como un problema de comunicación corporativa. Durante uno de los paneles, Isabel Cristina Raupp Pimentel, directora de Comunicación de Interfarma, advirtió sobre las consecuencias concretas que puede tener la desinformación en ámbitos sensibles, como la salud, donde la circulación de contenidos falsos puede afectar las decisiones de las personas respecto de tratamientos y vacunas.
En este marco fue presentada la Coalición Empresarial Contra la Desinformación, impulsada por el Instituto Ethos junto con la Asociación Brasileña de Comunicación Empresarial (Aberje), la Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión (ABERT), la Asociación Brasileña de Distribuidores de Energía Eléctrica (Abradee) e Interfarma, con apoyo técnico de NetLab UFRJ.
La iniciativa busca coordinar a empresas y entidades empresariales para desarrollar acciones destinadas a mejorar la integridad, seguridad y responsabilidad del entorno informativo.
Una cuestión de confianza y previsibilidad
El argumento de Ethos también se apoya en una dimensión estrictamente empresarial: una democracia institucionalmente sólida genera mejores condiciones para la actividad económica.
Álvaro Almeida, director de GlobeScan, sostuvo durante la conferencia que las empresas necesitan reglas, previsibilidad y estabilidad, condiciones que dependen de instituciones fuertes. Desde esta perspectiva, las decisiones tomadas de manera autocrática y sin mecanismos institucionales generan incertidumbre y pueden afectar el ambiente de negocios.
La discusión llevó así la agenda democrática al terreno de la gestión empresarial. La defensa del diálogo, la integridad, el respeto por la diversidad y la responsabilidad compartida fueron presentados como valores que también deberían formar parte del liderazgo corporativo.
Para el Instituto Ethos, el desafío consiste en que las empresas reconozcan que su influencia no se limita al mercado. Las compañías participan del debate público, producen información, tienen capacidad de movilización y, en determinados casos, cuentan con niveles de confianza superiores a los de instituciones políticas.
Paulo Dallari, director de Reputación y Gobernanza de Natura, destacó precisamente esta dimensión. Según señaló, las empresas tienen una responsabilidad asociada al nivel de confianza que concentran y, por esa razón, pueden utilizar su capacidad de influencia para promover la democracia y la participación ciudadana.
Del posicionamiento a la participación
En esa línea, el Instituto Ethos y Natura presentaron el Guía de Participación Ciudadana e Integridad Electoral para Empresas y Colaboradores. El documento parte de la premisa de que las empresas son actores del debate público y propone recomendaciones para que las organizaciones y sus empleados participen de manera responsable en la agenda electoral.
La iniciativa supone un cambio respecto de una concepción de la responsabilidad empresarial centrada exclusivamente en la relación de las compañías con sus grupos de interés. El enfoque planteado por Ethos incorpora la calidad de las instituciones y del debate público como factores que también deberían ser considerados por las organizaciones.
No se trata, según el planteo de la entidad, de convertir a las empresas en actores partidarios, sino de promover condiciones para una participación ciudadana basada en la integridad, el acceso a información confiable y el respeto por las reglas democráticas.
El papel de la comunicación empresarial
La discusión sobre democracia también se vinculó con la manera en que las compañías comunican sus iniciativas sociales y ambientales. La conferencia dedicó un espacio a analizar cómo los mensajes sobre sostenibilidad pueden contribuir a generar conciencia y promover acciones, en lugar de profundizar la polarización o provocar indiferencia.
Representantes de Globo presentaron experiencias de incorporación de temas ambientales y sociales en novelas y campañas, mientras que referentes de organizaciones sociales debatieron sobre la necesidad de encontrar formatos y tonos capaces de acercar estos asuntos a públicos más amplios.
Kamila Camilo, directora ejecutiva y presidenta del Instituto Oyá, sintetizó el desafío al señalar que la comunicación sobre sostenibilidad debería generar conciencia e impulso para la acción, evitando producir desesperanza o parálisis.
El enfoque desarrollado durante la Conferencia Ethos 2026 amplía así el alcance de la responsabilidad empresarial: además de gestionar impactos económicos, sociales y ambientales, las organizaciones son convocadas a considerar el efecto de sus decisiones sobre la calidad del debate público y la fortaleza institucional.
Para el Instituto Ethos, la democracia no constituye un elemento externo a la agenda empresarial. Es, por el contrario, parte de las condiciones que permiten construir relaciones de confianza, previsibilidad regulatoria y estabilidad económica. Bajo esa premisa, la participación del sector privado en la defensa de las instituciones democráticas aparece como una dimensión adicional de la responsabilidad empresarial.


