Las empresas europeas están redefiniendo sus evaluaciones de doble materialidad a medida que avanzan en la implementación de la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD). Un nuevo análisis de Datamaran, basado en 20.844 declaraciones de impactos, riesgos y oportunidades (IRO) de 300 compañías de 21 países y 11 sectores, muestra un mercado todavía en proceso de ajuste, con una tendencia hacia una menor cantidad de asuntos considerados materiales y una creciente identificación de riesgos propios de cada organización.

El estudio compara, bajo una metodología homogénea, las declaraciones de sostenibilidad publicadas por las mismas 300 compañías en 2025 y 2026. Se trata de uno de los primeros ejercicios de comparación interanual sobre cómo las empresas están modificando sus evaluaciones de doble materialidad entre un ciclo de reporte y el siguiente.
El resultado central es contundente: el 88% de las compañías modificó la cantidad de IRO materiales que declaró respecto del año anterior. Apenas el 12% mantuvo exactamente el mismo número.
La variación refleja que la doble materialidad todavía está lejos de haberse consolidado como una práctica uniforme. Para algunas organizaciones, los cambios representan ajustes incrementales; para otras, una revisión sustancial del universo de impactos, riesgos y oportunidades considerados relevantes.
Menos IRO y mayor peso de los impactos negativos
Uno de los principales hallazgos es la disminución del número total de IRO declarados. La reducción estuvo impulsada principalmente por una menor identificación de impactos positivos materiales y de oportunidades.
Al mismo tiempo, los impactos negativos ganaron peso. La proporción de empresas que reportaron impactos negativos aumentó en todos los estándares temáticos de los European Sustainability Reporting Standards (ESRS).
La combinación configura un perfil de materialidad cada vez más concentrado en la exposición negativa, particularmente en riesgos e impactos adversos. Para Datamaran, esta evolución plantea interrogantes estratégicos sobre la forma en que las compañías están utilizando la información de sostenibilidad en sus comunicaciones con inversores, en la gestión de riesgos y en la toma de decisiones.
La tendencia también pone bajo la lupa el tratamiento de las oportunidades. Su menor presencia puede indicar una priorización de los riesgos y obligaciones regulatorias frente a la identificación de posibilidades vinculadas con la sostenibilidad y la creación de valor.
Biodiversidad, agua y contaminación pierden terreno
La reducción del alcance de la materialidad no se distribuye de manera homogénea entre los diferentes estándares ESRS.
Contaminación (E2), Recursos hídricos y marinos (E3), Biodiversidad y ecosistemas (E4) y Consumidores y usuarios finales (S4) registraron algunas de las mayores caídas en la proporción de compañías que los identificaron como materiales.
El descenso resulta particularmente significativo en áreas como biodiversidad y agua, donde las expectativas de inversores, reguladores y otros grupos de interés continúan aumentando.
El informe también identifica una menor cobertura de Comunidades afectadas (S3). De esta manera, algunos de los asuntos que presentan una elevada complejidad para las empresas están perdiendo presencia en sus evaluaciones, mientras aumenta la presión externa para que sean considerados de manera más sistemática.
En paralelo, Cambio climático (E1), Personal propio (S1) y Conducta empresarial (G1) permanecen entre los temas más consistentemente reportados. Sin embargo, incluso estos asuntos experimentaron cambios relevantes en el volumen de IRO declarados entre ambos ciclos.
Los riesgos propios de cada empresa se duplican
Uno de los cambios más destacados del estudio aparece en los denominados IRO específicos de la entidad, es decir, aquellos impactos, riesgos u oportunidades que no quedan completamente cubiertos por los estándares ESRS existentes y requieren una consideración particular de la organización.
La proporción de compañías que reportaron al menos un IRO de este tipo se duplicó, del 14% en 2025 al 28% en 2026.
Entre los asuntos más frecuentes aparecen la ciberseguridad, la seguridad de la información y la privacidad de datos. El crecimiento indica que las empresas están utilizando la CSRD no solo para trasladar a sus informes los temas contemplados explícitamente por los estándares europeos, sino también para visibilizar exposiciones particulares de sus modelos de negocio.
La evolución puede adquirir especial relevancia a medida que las organizaciones busquen construir evaluaciones de materialidad capaces de reflejar sus riesgos reales y no únicamente aquellos que encajan de manera directa en una categoría regulatoria.
La cadena de valor continúa siendo un punto débil
El estudio identifica además limitaciones en la capacidad de las compañías para capturar información fuera de sus operaciones centrales.
La visibilidad sobre los impactos, riesgos y oportunidades a lo largo de la cadena de valor continúa siendo limitada, lo que representa uno de los desafíos pendientes para consolidar evaluaciones de doble materialidad más completas.
A esto se suma otra señal de alerta: un número creciente de compañías está omitiendo información contextual básica, como los horizontes temporales asociados a sus IRO.
Según Datamaran, esta tendencia puede atraer una atención creciente de los proveedores de aseguramiento, particularmente a medida que los procesos de verificación de los reportes de sostenibilidad evolucionen.
De obligación de reporte a herramienta de gestión
El análisis se desarrolla mientras el marco regulatorio europeo continúa en transformación a partir de las revisiones impulsadas por el paquete de simplificación EU Omnibus I. Por ello, las prácticas observadas en estos dos primeros ciclos todavía no constituyen un estándar definitivo.
Sin embargo, el estudio muestra que la doble materialidad está comenzando a trascender la lógica estrictamente vinculada al cumplimiento normativo. Las declaraciones de sostenibilidad pueden convertirse en insumos para la gestión empresarial de riesgos, la gobernanza y la estrategia de largo plazo.
El desafío para las áreas de sostenibilidad, riesgos, finanzas y compliance consiste, por tanto, en evitar que la evaluación de IRO quede reducida a un ejercicio anual destinado a completar un reporte.
La recomendación de fondo de Datamaran es integrar la doble materialidad como una capacidad permanente de gobernanza: monitorear de manera continua los IRO materiales, observar cómo evolucionan las prácticas de pares y utilizar esa información para fortalecer la comprensión y gestión de los impactos, riesgos y oportunidades.
La segunda ronda de reportes bajo la CSRD deja así una señal doble. Por un lado, el mercado está afinando qué considera material y reduciendo el universo de asuntos reportados. Por otro, está ampliando el foco hacia riesgos específicos que los estándares existentes no alcanzan a capturar completamente.
La evolución sugiere que la próxima etapa de la CSRD no estará determinada únicamente por cuánto reportan las empresas, sino por la capacidad de demostrar que aquello que identifican como material tiene una conexión efectiva con la manera en que gestionan riesgos, toman decisiones y crean valor en el largo plazo.


