El 82% de las empresas latinoamericanas cree que ESG es fundamental para sus operaciones

Así lo revela el estudio “ESG Landscape Latinoamérica 2025”, elaborado por RSM. La encuesta, aplicada a fines de 2025 a más de 250 organizaciones en 18 países, muestra un cambio de paradigma: las compañías ya no solo reportan información de sostenibilidad, sino que comienzan a integrarla en el centro de su estrategia y gestión operativa. Este giro responde tanto al endurecimiento de los marcos regulatorios como a una presión creciente por parte del mercado.

Cambio climático y gobernanza, en el centro de la agenda

Uno de los datos más destacados del informe es que tres de cada cuatro empresas identifican la gestión y el reporte del cambio climático como una prioridad estratégica. La relevancia asignada a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) creció 16 puntos porcentuales respecto de 2024, reflejando un alineamiento acelerado con normativas regionales como la NCG 461 en Chile, las disposiciones de la CNBV/NIS en México y las regulaciones de la CVM y el Banco Central en Brasil.

En paralelo, el estudio detecta un aumento del 55% en la prioridad otorgada a la gobernanza corporativa y a la gestión de riesgos ESG entre 2024 y 2025. Para RSM, este fortalecimiento de la gobernanza es clave para conectar la sostenibilidad con la toma de decisiones estratégicas y con la generación de resultados medibles.

Estamos presenciando una evolución del ‘porqué’ al ‘cómo’. Las empresas líderes ya no se preguntan si deben actuar, sino cómo hacerlo de manera más rápida y estratégica”, señaló Eileen Turkot, líder regional de RSM en América Latina. Según la ejecutiva, la integración de la gestión de riesgos ESG y el uso de tecnología para mejorar la medición y el reporte serán factores determinantes para generar valor a largo plazo.

La presión del mercado acelera la transformación

Más allá del impulso regulatorio, el informe subraya el peso creciente de los clientes en la agenda ESG. El 45% de las empresas encuestadas afirma que sus clientes ya exigen información ESG a sus proveedores, consolidando la sostenibilidad como un factor de competitividad.

Este fenómeno posiciona la reputación corporativa como un activo estratégico y obliga a las compañías a ir más allá del cumplimiento formal. “El verdadero avance reside en entender que un reporte de calidad es el resultado de una estrategia sólida, no el objetivo final”, afirmó Paola Piña, líder del Hub Regional de ESG de RSM. A su juicio, las empresas que integren la sostenibilidad en su ADN estarán mejor preparadas para atraer inversores, clientes y talento.

Una región que acelera

El estudio concluye que, mientras en otras regiones se observan retrocesos o desaceleraciones en los compromisos climáticos, América Latina avanza con determinación, impulsada por marcos regulatorios más robustos, presión de stakeholders y una visión estratégica que reconoce la sostenibilidad como inversión de futuro.

De cara a 2026, el desafío para las empresas del mercado medio será consolidar esta transición: pasar del reporte a la transformación operativa, fortalecer la gobernanza y convertir los riesgos ESG en oportunidades de crecimiento. Los datos de RSM sugieren que, al menos en intención y prioridades, la región ya inició ese camino.

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