El mercado global de deuda sostenible alcanza los USD 7,3 billones y los bonos verdes marcan un récord trimestral

El mercado global de deuda sostenible alcanzó un volumen acumulado de USD 7,3 billones, mientras que los bonos verdes registraron en el segundo trimestre de 2026 su mayor nivel de emisión trimestral hasta ahora. Los datos surgen del informe “Sustainable Debt Global State of the Market H1 2026” de Climate Bonds Initiative (CBI), que muestra la capacidad de recuperación de este mercado pese a un comienzo de año más lento y a la contracción de otros instrumentos de deuda sostenible.

Según el análisis, el volumen acumulado de deuda sostenible alineada con los criterios de Climate Bonds llegó a USD 7,3 billones, equivalente al 83% de todo el volumen GSS+ registrado por la organización. Durante el primer semestre se emitieron USD 529.700 millones, que se tradujeron en un crecimiento neto del mercado de USD 272.600 millones una vez descontados los vencimientos.

El desempeño del segundo trimestre fue determinante para compensar el menor ritmo observado al inicio del año. En términos comparables, la emisión del primer semestre se ubicó apenas 1% por debajo del mismo período de 2025.

Los bonos verdes concentran el crecimiento

El principal motor del mercado durante el semestre fueron los bonos verdes. Las emisiones alineadas alcanzaron USD 364.100 millones, equivalentes al 69% del volumen total alineado GSS+ del período.

El dato más destacado se produjo entre abril y junio, cuando se emitieron USD 210.800 millones en bonos verdes, el mayor volumen trimestral registrado por Climate Bonds Initiative.

El comportamiento de los bonos verdes contrasta con la evolución de otros segmentos. Durante el primer semestre, los volúmenes de bonos sociales, bonos sostenibles y bonos vinculados a la sostenibilidad disminuyeron. De esta manera, el crecimiento del mercado estuvo particularmente concentrado en instrumentos destinados a financiar proyectos y activos con beneficios ambientales.

Otro indicador de expansión es la incorporación de nuevos participantes: más de 200 emisores ingresaron por primera vez al mercado GSS+ durante el primer semestre de 2026.

Para Sean Kidney, CEO de Climate Bonds Initiative, el desempeño del mercado demuestra que existe capacidad financiera para acompañar la transición. El ejecutivo destacó el volumen acumulado de más de siete billones de dólares y el récord trimestral de los bonos verdes, aunque planteó que el desafío ahora es acelerar el ritmo de inversión. “Tenemos un mercado preparado para financiar la transición. Ahora solo es cuestión de velocidad”, sostuvo Kidney.

Europa consolida su liderazgo

Europa fue uno de los principales focos de crecimiento durante el primer semestre. El volumen alineado de deuda GSS+ denominada en euros alcanzó USD 280.500 millones, su mejor resultado semestral y 6% superior al récord anterior, registrado en 2021.

A nivel nacional, Francia lideró las emisiones GSS+ alineadas con USD 81.300 millones, incluyendo un récord trimestral de USD 44.000 millones en el segundo trimestre. Alemania ocupó el segundo lugar, con USD 60.900 millones, también con sus mejores registros para el primer y segundo trimestre.

La participación de los gobiernos resulta particularmente relevante. Los emisores soberanos europeos representaron 72% del volumen soberano alineado durante el semestre. Francia emitió USD 16.800 millones, mientras que Alemania colocó USD 13.400 millones.

Francia, además, realizó una emisión de EUR 10.000 millones en un bono verde, que el informe identifica como la mayor operación individual de un solo tramo dentro del mercado GSS+ cuando se convierte a dólares.

Estos datos muestran que la deuda sostenible continúa siendo utilizada no solo por empresas y entidades financieras, sino también como una herramienta de financiamiento público de la transición económica y energética.

China gana peso en las finanzas verdes

Otro de los aspectos destacados por Climate Bonds Initiative es la evolución del mercado chino. China alcanzó un volumen acumulado de USD 729.000 millones en deuda GSS+ alineada, lo que la convierte en la tercera mayor fuente nacional de este tipo de financiamiento a nivel global.

Durante el primer semestre de 2026, el país registró USD 46.100 millones de emisiones distribuidas en 212 operaciones. Los bonos verdes representaron nada menos que 96% del volumen emitido.

El informe atribuye parte de esta expansión al respaldo de las políticas nacionales, una mayor convergencia de los estándares y el fortalecimiento de los incentivos para el desarrollo de las finanzas verdes.

Una de las operaciones más significativas fue el segundo bono verde soberano de China, colocado en Hong Kong en mayo. La emisión recibió órdenes equivalentes a 10,4 veces el monto ofrecido. Además, los inversores especializados en instrumentos verdes y sostenibles representaron 35% de la participación, frente al 22% registrado en la primera emisión soberana.

Para Climate Bonds Initiative, la evolución de China tiene una relevancia que trasciende su mercado doméstico. La combinación entre estándares nacionales y programas soberanos puede contribuir a facilitar el financiamiento verde transfronterizo y ampliar la variedad de instrumentos de deuda sostenible disponibles.

Un mercado preparado para una nueva etapa

Los resultados del primer semestre muestran, en definitiva, un mercado que mantiene una elevada capacidad de movilización de capital. Aunque el volumen de emisiones prácticamente se mantuvo estable respecto de 2025, el récord de los bonos verdes y la incorporación de nuevos emisores evidencian una expansión cualitativa del ecosistema.

La principal cuestión que plantea Climate Bonds Initiative ya no parece ser si existe un mercado capaz de financiar la transición, sino si gobiernos, bancos y empresas pueden acelerar la utilización de ese mercado para cerrar las brechas de inversión en energía limpia, infraestructura resiliente y transformación industrial.

La magnitud alcanzada —USD 7,3 billones de deuda sostenible alineada acumulada— coloca al mercado en una escala considerablemente mayor que en sus primeras etapas. El desafío que queda planteado es convertir esa capacidad financiera en un ritmo de inversión compatible con las necesidades de la transición climática.

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