Un ranking de Changing Markets Foundation muestra que las empresas lácteas adheridas a iniciativas colectivas obtienen resultados muy superiores a las que no participan. Sin embargo, ninguna de las 20 cadenas minoristas evaluadas informa sus emisiones de metano ni cuenta con objetivos para reducirlas.

La reducción de las emisiones de metano se está convirtiendo en una prueba de la capacidad de las empresas alimentarias para responder al cambio climático. Aunque algunas compañías lácteas comenzaron a establecer objetivos y planes de acción, los supermercados continúan rezagados. Esta es una de las principales conclusiones de la cuarta edición del Methane Action Tracker, elaborado por Changing Markets Foundation, que evalúa las medidas adoptadas por empresas lácteas, compañías vinculadas al café y cadenas minoristas para reducir las emisiones de este gas de efecto invernadero.
El análisis identifica avances entre las compañías que participan en iniciativas colectivas, pero también importantes deficiencias en la medición, la transparencia y la fijación de objetivos. En particular, el estudio señala que ninguno de los 20 minoristas evaluados ha tomado medidas para reducir las emisiones de metano del ganado a nivel corporativo, pese a que 13 reconocen su impacto sobre el cambio climático.
El metano representa aproximadamente un tercio del calentamiento global actual. La agricultura genera el 42% de las emisiones antropogénicas de este gas y la ganadería constituye su principal fuente dentro del sector. Por su elevada capacidad de calentamiento y su permanencia relativamente corta en la atmósfera, reducir sus emisiones es una de las medidas disponibles para desacelerar el aumento de la temperatura global en el corto plazo.
Las iniciativas colectivas impulsan los resultados
Uno de los principales hallazgos del ranking es la diferencia de desempeño entre las empresas que integran la Dairy Methane Action Alliance (DMAA) y aquellas que permanecen fuera de esta iniciativa.
En la edición anterior, publicada en mayo de 2026, las compañías adheridas a la alianza alcanzaban una puntuación promedio del 45,9%. En la nueva evaluación, ese indicador subió al 61,4%. En cambio, las empresas que no participan registraron un promedio del 22,3%, por debajo del 23,5% anterior.
La brecha sugiere que los compromisos colectivos pueden contribuir a acelerar la adopción de medidas para gestionar las emisiones de metano. En promedio, las empresas integrantes de la alianza obtienen una puntuación casi tres veces superior a la de las compañías no adheridas.
El liderazgo del ranking también cambió. Bel Group alcanzó el primer puesto, con una puntuación del 80%, y desplazó a Danone, que quedó en segundo lugar con el 79,5%. Nestlé, que abandonó la alianza en octubre de 2025, descendió del sexto al noveno puesto.
Entre las empresas que más avanzaron se encuentran Agropur, cuya puntuación pasó del 15% al 61%; Idaho Milk Products, que subió del 37% al 60%; y Savencia, que mejoró del 22% al 60%. Los resultados de estas tres compañías muestran que los progresos más pronunciados se registraron entre nuevos participantes de la iniciativa.
Sin embargo, una mejor posición en el ranking no implica que las empresas hayan resuelto el problema. El informe advierte que todavía existe una distancia considerable entre la adopción de planes de acción y el establecimiento de compromisos cuantificables de reducción.
Pocas empresas tienen objetivos de reducción alineados con la ciencia
De las 23 compañías lácteas y vinculadas al café evaluadas, 14 cuentan ahora con un plan de acción sobre el metano procedente de la ganadería, frente a las diez identificadas en la edición anterior.
No obstante, solo dos empresas, Danone y Groupe Bel, establecieron objetivos de reducción alineados con el Global Methane Pledge, que plantea disminuir las emisiones mundiales de metano en un 30% para 2030 respecto de los niveles de 2020.
Danone ofrece uno de los ejemplos más avanzados identificados por el estudio. La compañía redujo sus emisiones un 29,8% respecto de 2020, un resultado que la acerca al objetivo de reducción del 30%.
La empresa considera que disminuir las emisiones de metano constituye una de las oportunidades más inmediatas para desacelerar el calentamiento global. Su desempeño muestra, según el análisis, que existen medidas capaces de producir reducciones relevantes en un plazo relativamente corto.
En el extremo opuesto, Costa, Dairy Farmers of America, Müller, Tim Hortons y Dunkin no cuentan con sistemas básicos de reporte de metano ni con compromisos significativos para reducir sus emisiones.
La transparencia también representa una asignatura pendiente para una parte importante del sector: 13 de las 23 compañías analizadas, entre ellas Arla, Unilever y Kraft Heinz, todavía no informan sus emisiones de metano procedentes de la ganadería en ningún formato.
Esta carencia dificulta evaluar la magnitud del problema, establecer líneas de base y comprobar si las medidas anunciadas se traducen en reducciones efectivas.
Los supermercados, el eslabón más rezagado
El informe identifica una brecha entre los avances de algunos productores y la falta de acción de los minoristas. Los supermercados tienen capacidad para influir sobre la demanda de productos lácteos y cárnicos y, por esa vía, incidir en las prácticas de sus proveedores y en las emisiones de sus cadenas de suministro.
Pese a esa posición, ninguna de las 20 cadenas minoristas evaluadas informa sus emisiones de metano ni establece objetivos para reducirlas a nivel corporativo.
La falta de reconocimiento del problema también es significativa: siete empresas, entre ellas Casino, Walmart y Mercadona, ni siquiera identifican el metano como una cuestión relevante.
Tesco y Lidl comparten el primer puesto del ranking de minoristas, con una puntuación del 43,5%. Sin embargo, sus resultados reflejan un nivel de avance todavía limitado frente a las medidas necesarias para gestionar las emisiones asociadas a la ganadería.
Sainsbury’s e Intermarché registraron los mayores progresos respecto de la edición anterior, con aumentos de siete y ocho puntos porcentuales, respectivamente. En Estados Unidos, el panorama es aún más desfavorable: ninguna de las cadenas minoristas evaluadas mejoró su puntuación.
La ausencia de compromisos en este segmento plantea un problema para la transformación de la cadena de valor alimentaria. Aunque los productores adopten objetivos de reducción, la falta de exigencias por parte de los compradores puede limitar los incentivos comerciales para extender esas prácticas.
En este sentido, la evaluación de Changing Markets Foundation señala un vacío de liderazgo entre los minoristas, cuya influencia sobre los proveedores no se está traduciendo en compromisos verificables para reducir las emisiones de metano.
De los compromisos a los resultados verificables
Maddy Haughton-Boakes, responsable de campañas de Changing Markets Foundation, sostiene que el sector muestra avances desde la publicación del ranking anterior, pero mantiene importantes brechas en materia de acción y transparencia.
La representante de la organización destaca que los resultados de Bel Group y Danone demuestran el potencial de las medidas de reducción y que las empresas adheridas a la alianza obtienen puntuaciones muy superiores a las de sus competidoras.
El desafío, sin embargo, no consiste únicamente en anunciar compromisos o publicar información. Para que las estrategias climáticas produzcan resultados, las empresas necesitan establecer objetivos cuantificables, medir sus emisiones y rendir cuentas sobre los avances alcanzados.
Los resultados del Methane Action Tracker muestran que la respuesta del sector alimentario es desigual. Mientras algunas compañías lácteas avanzan hacia objetivos concretos de reducción, otras todavía no informan sus emisiones. Entre los supermercados, la falta de compromisos es generalizada.
Cerrar esa brecha requerirá extender la acción más allá de las empresas que ya lideran el proceso. La participación de los minoristas será especialmente relevante para trasladar los objetivos climáticos a las decisiones de compra, las relaciones con los proveedores y la transformación de las cadenas de suministro.


