GDFE presentó su nueva Guía de Inversión Social Privada para impulsar una acción más estratégica y colectiva

El Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE) presentó una nueva edición de su Guía de Inversión Social Privada (ISP), una herramienta que busca actualizar las prácticas del sector y promover una mirada más estratégica, sistémica y colaborativa sobre la movilización de recursos hacia el bien público. El lanzamiento se realizó en Fundación Pampa Energía y reunió a alrededor de 100 referentes de empresas, fundaciones, organizaciones sociales y del ámbito académico.

Foto: Iván Buffone, líder de Innovación de GDFE, durante la presentación de la nueva Guía de Inversión Social Privada.

Bajo el lema “La Inversión Social Privada en movimiento. Aprendizajes, transformaciones y desafíos para la próxima década”, el encuentro puso el foco en la evolución que atravesó la ISP durante los últimos años y en los cambios necesarios para responder a problemas sociales y ambientales de creciente complejidad.

La nueva publicación retoma el recorrido iniciado por GDFE con su primera guía, lanzada en 2005, y actualiza sus contenidos a partir de las transformaciones registradas en las últimas dos décadas. El objetivo es ofrecer un marco común para empresas, fundaciones, organizaciones sociales, equipos de gestión y otros actores que participan del ecosistema de inversión social privada.

Durante la presentación, Iván Buffone, líder de Innovación de GDFE, explicó que la guía busca consolidar en un mismo documento prácticas, herramientas y, sobre todo, una visión sobre el papel que puede desempeñar el sector privado en el desarrollo. En ese sentido, señaló que uno de sus principales objetivos es establecer “un marco común, un lenguaje común” sobre qué se entiende por inversión social privada, cuáles son sus alcances y hacia dónde debería evolucionar.

La propuesta combina una dimensión conceptual con herramientas prácticas. Incluye metodologías, recomendaciones y recursos para gestionar las intervenciones, pero también incorpora preguntas destinadas a revisar decisiones, capacidades y prácticas institucionales. Buffone definió esta última dimensión como un “espejo”, porque busca que las organizaciones puedan analizar críticamente cómo realizan su inversión social y qué necesitan transformar para aumentar su impacto.

Uno de los cambios centrales que recoge la publicación es la evolución de la ISP hacia enfoques más estratégicos, sistémicos y colaborativos. La guía plantea que los problemas complejos deben ocupar un lugar central en el diseño de las intervenciones y que el territorio debe contribuir a definir las prioridades, en lugar de que las organizaciones actúen exclusivamente desde una mirada unilateral.

En este marco, la acción colectiva aparece como uno de los ejes de la propuesta. La guía contempla la articulación entre empresas, fundaciones, organizaciones de la sociedad civil, Estado, academia y comunidades como una vía para ampliar capacidades y recursos frente a desafíos que exceden las posibilidades de un único actor.

Gustavo Castagnino, presidente del GDFE, destacó que la inversión social privada cambió profundamente en los últimos años y que esa evolución exige incorporar nuevas dimensiones, entre ellas la sustentabilidad, la innovación, la gobernanza, la tecnología, el financiamiento y la articulación. Para el titular de la organización, la acción colectiva se convirtió además en uno de los rasgos distintivos que GDFE busca promover dentro del ecosistema.

La guía amplía también la noción de recursos disponibles para la inversión social. Además del financiamiento, contempla activos como la legitimidad, la reputación, las redes y las capacidades que las organizaciones pueden movilizar en favor de determinadas causas. Desde esta perspectiva, la ISP no se limita a la asignación de fondos, sino que incluye diferentes formas de generar y multiplicar capacidades e impacto.

Otro de los aspectos incorporados es la relación con herramientas y enfoques que adquirieron mayor relevancia en los últimos años, como la inversión de impacto y las finanzas sostenibles, así como el uso de tecnología e inteligencia artificial. También aborda la relación entre inversión social privada y políticas públicas, incluyendo tanto los mecanismos para acelerar políticas como el potencial de las políticas públicas para favorecer la inversión social.

La publicación incorpora, además, una dimensión interna que busca responder a una pregunta menos explorada: qué capacidades deben desarrollar las propias organizaciones para que sus intervenciones externas sean efectivas. Liderazgo, gobernanza y coherencia organizacional forman parte de este abordaje.

La guía no es una receta”, explicó Buffone durante la presentación. En lugar de ofrecer respuestas cerradas, propone diferentes recorridos, preguntas e instrumentos para que cada organización pueda revisar sus prácticas y definir un camino de mejora. La publicación está estructurada en cinco capítulos y combina una línea de base conceptual, un abordaje de los actores del ecosistema, una caja de herramientas y espacios de reflexión institucional.

Para Mariana Corti, vicepresidenta del GDFE, la actualización resulta fundamental para continuar promoviendo mejores prácticas de inversión social y profundizar el enfoque de acción colectiva. La expectativa, señaló, es que la guía no quede como una publicación de consulta, sino que pueda utilizarse e implementarse en los distintos territorios donde las organizaciones están presentes.

En la misma línea, Javier García Moritán, director ejecutivo del GDFE, sostuvo que la publicación es un documento técnicamente sólido, pero que su propósito excede la sistematización de conocimientos. Planteó la necesidad de que las organizaciones se animen a revisar los límites de sus propios mandatos y capacidades para construir respuestas de mayor impacto y alcance frente a los desafíos sociales y ambientales.

Necesitamos con la mayor de las humildades redefinir ciertos límites si queremos trascender”, afirmó García Moritán durante el cierre del encuentro, al llamar a profundizar la articulación entre actores y a movilizar capacidades compartidas.

La guía se presenta así como una herramienta dirigida al conjunto del ecosistema, no exclusivamente a quienes ya gestionan programas de inversión social privada. Desde GDFE plantean que también puede ser utilizada por organizaciones sociales, gobiernos, universidades, empresas y fundaciones que busquen comprender mejor las lógicas, herramientas y oportunidades de articulación asociadas a la ISP.

El desafío, en última instancia, es trasladar sus contenidos a la práctica. La publicación propone una visión sobre cómo fortalecer la contribución del sector privado frente a problemas como la pobreza, la desigualdad, la polarización y los desafíos ambientales, pero reconoce que su impacto dependerá de la capacidad de los actores para convertir ese marco en decisiones, alianzas e intervenciones concretas.

La presentación en Buenos Aires será el inicio de un recorrido por distintos territorios. GDFE anticipó que la guía será presentada también en Córdoba y que existen pedidos para llevarla a otras provincias. El objetivo es que el documento funcione como un punto de partida para ampliar la conversación y fortalecer la capacidad colectiva de respuesta del ecosistema de inversión social privada.

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