JBS abandona su meta Net Zero en su cadena de suministro y admite límites para cumplir compromiso global

La mayor productora mundial de carne de vacuna reemplazó su objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2040 por metas enfocadas exclusivamente en sus operaciones directas. La empresa sostiene que la falta de sistemas estandarizados para medir las emisiones agropecuarias y la complejidad de una cadena integrada por cientos de miles de productores independientes impiden garantizar un progreso verificable.

Foto: Jason Weller, Chief Sustainability Officer Global de JBS.

Cinco años después de anunciar uno de los compromisos climáticos más ambiciosos de la industria alimentaria, JBS dio un giro en su estrategia de sostenibilidad. La compañía, el mayor productor mundial de carne de vacuna, dejó atrás su objetivo de alcanzar emisiones netas cero (Net Zero) en toda su cadena de suministro para 2040 y optó por una estrategia centrada únicamente en las emisiones derivadas de sus operaciones directas. La decisión refleja un cambio de enfoque que la empresa atribuye menos a una modificación de sus ambiciones climáticas que a una revisión sobre qué compromisos considera hoy técnica y metodológicamente posibles de cumplir y demostrar.

El cambio fue comunicado por Jason Weller, Chief Sustainability Officer Global de JBS, quien argumentó que la experiencia acumulada desde el lanzamiento de la meta en 2021 evidenció una brecha entre la aspiración corporativa y la capacidad real para medir, gestionar y verificar los avances en una cadena agropecuaria de escala global.

La agricultura debe seguir siendo parte de la solución al cambio climático”, sostiene Weller. Sin embargo, agrega que los compromisos solo generan confianza cuando están respaldados por acciones concretas, metodologías consistentes y resultados susceptibles de ser verificados.

El problema de medir una cadena de suministro global

En su explicación, JBS identifica un obstáculo central: la dimensión y heterogeneidad de su cadena de abastecimiento.

La empresa señala que alcanzar una meta Net Zero que involucre a cientos de miles de productores independientes distribuidos sobre decenas de millones de hectáreas en numerosos países depende de variables que escapan a su control directo. Entre ellas menciona diferencias en las prácticas productivas, líneas de base distintas entre establecimientos, disponibilidad desigual de información y la inexistencia de una infraestructura global estandarizada para medir emisiones en el sector agropecuario.

Según la compañía, el avance hacia un objetivo de esa magnitud requiere además una adopción masiva de nuevas tecnologías por parte de los productores y sistemas de medición que aún se encuentran en desarrollo.

En otras palabras, JBS reconoce que el principal desafío no reside únicamente en reducir emisiones, sino en poder cuantificar esos avances con un nivel de consistencia que resista el escrutinio de inversionistas, reguladores y clientes.

Un contexto más exigente para las metas climáticas

La empresa también vincula su decisión con la evolución del propio mercado de la sostenibilidad corporativa.

Cuando anunció su objetivo Net Zero en 2021, el énfasis estaba puesto en establecer metas ambiciosas de largo plazo. Cinco años después, sostiene JBS, el escenario cambió: los grupos de interés demandan objetivos respaldados por indicadores verificables, metodologías comparables y mecanismos claros de rendición de cuentas.

Para la compañía, mantener un compromiso cuyo cumplimiento depende de miles de actores independientes y de metodologías aún inmaduras podría dificultar demostrar avances de manera objetiva.

En ese sentido, el mensaje difundido por Weller introduce una idea que atraviesa toda la actualización estratégica: la credibilidad de un compromiso climático depende tanto de su ambición como de la posibilidad de medirlo.

El foco se traslada a las emisiones bajo control directo

Como consecuencia de esa revisión, JBS redefinió el alcance de sus objetivos climáticos.

La empresa concentrará ahora sus esfuerzos en las emisiones de Alcance 1 y Alcance 2, correspondientes a aquellas generadas directamente por sus operaciones, incluyendo el consumo de energía, combustibles, refrigerantes y la gestión de residuos en plantas e instalaciones.

Los nuevos compromisos establecen una reducción del 30% en la intensidad de estas emisiones para 2030 y del 70% para 2050, tomando como referencia los niveles registrados en 2019.

JBS argumenta que estas emisiones representan la parte de su huella climática sobre la cual puede ejercer control operativo, asignar inversiones, implementar proyectos específicos, medir resultados de forma uniforme y someter la información a procesos de aseguramiento independiente.

La cadena de suministro deja de ser una meta climática

Aunque la empresa elimina el objetivo Net Zero para su cadena de suministro, no abandona las iniciativas dirigidas a los productores agropecuarios.

JBS afirma que continuará impulsando programas destinados a mejorar la productividad ganadera, fortalecer la gestión del suelo, promover mejores prácticas ambientales y ampliar la transparencia de las cadenas de abastecimiento, especialmente en Brasil, donde la trazabilidad es considerada una herramienta clave para reducir el riesgo de deforestación.

No obstante, introduce una diferencia conceptual respecto de su estrategia anterior: estas iniciativas ya no serán presentadas como parte de un objetivo climático cuantificado de emisiones netas cero, sino como programas de abastecimiento responsable, resiliencia de la cadena de suministro y apoyo a los productores.

La empresa sostiene que, a medida que evolucionen las metodologías de medición, continuará evaluando la forma más adecuada de reportar los resultados ambientales derivados de estos programas.

La rendición de cuentas como eje de la nueva estrategia

La nueva hoja de ruta se apoya en cuatro elementos que JBS considera indispensables para fortalecer la credibilidad de sus compromisos: una línea de base claramente definida, metodologías consistentes, reportes anuales y verificación independiente de los datos de emisiones.

El cambio representa un ajuste significativo respecto de la narrativa que predominó en los primeros años de la década, cuando numerosas compañías anunciaron objetivos Net Zero que abarcaban toda su cadena de valor. En el caso de JBS, la revisión responde a la conclusión de que, en un sistema productivo caracterizado por millones de decisiones tomadas fuera del control de la empresa, la capacidad para demostrar avances puede convertirse en un desafío tan complejo como la propia reducción de emisiones.

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