Mientras el debate público sobre la transición energética y la sostenibilidad parece atravesar una etapa de incertidumbre marcada por tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y presiones económicas, las grandes empresas muestran una señal distinta: lejos de abandonar sus estrategias climáticas, la mayoría continúa aumentando sus inversiones y considera que la sostenibilidad será una fuente de ventaja competitiva en la próxima década.

Foto: Peter Bakker, presidente y director ejecutivo del WBCSD, presentando el Business Breakthrough Barometer 2026 en la London Climate Action Week.
Esa es una de las principales conclusiones del Business Breakthrough Barometer 2026, un relevamiento internacional elaborado por el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) junto con Breakthrough Agenda, Climate High-Level Champions y otros socios internacionales, además de contar con el apoyo de Bain & Company. El estudio recoge las opiniones de más de 500 altos ejecutivos de más de 50 economías, cuyas compañías representan ingresos combinados superiores a los US$2 billones.
Los resultados muestran un panorama que combina optimismo empresarial respecto de las oportunidades de la transición climática con una creciente preocupación por la falta de coordinación entre gobiernos, mercados y organismos internacionales.
La sostenibilidad se consolida como una decisión de negocios
Uno de los hallazgos más contundentes del informe es que el 92% de los líderes empresariales espera que la sostenibilidad genere ventajas competitivas durante los próximos cinco a diez años. Al mismo tiempo, el 89% afirma haber mantenido o incrementado sus inversiones vinculadas a la transición durante el último año.
La conclusión resulta significativa porque surge en un contexto de desaceleración económica en varios mercados, creciente competencia geopolítica y cuestionamientos políticos a algunas agendas climáticas. Pese a ello, las empresas consultadas sostienen que tecnologías y modelos de negocio asociados a la descarbonización están comenzando a demostrar beneficios económicos concretos.
Según el Barómetro, las inversiones se concentran especialmente en energía limpia, electrificación, economía circular y agricultura regenerativa. El argumento empresarial es cada vez menos ambiental y cada vez más económico: reducción de costos operativos, mayor seguridad en el abastecimiento de insumos y una mejor capacidad de adaptación frente a disrupciones externas.
El estudio sostiene que las soluciones vinculadas a la transición ya no son percibidas como alternativas de nicho, sino como opciones crecientemente competitivas frente a modelos tradicionales.
El costo de la inacción comienza a reflejarse en los balances
Sin embargo, detrás de ese avance aparece una preocupación creciente: el aumento de los costos asociados al cambio climático.
El 47% de las empresas consultadas reportó haber sufrido mayores costos durante el último año como consecuencia de impactos climáticos físicos. Entre los factores más mencionados figuran interrupciones en las cadenas de suministro, volatilidad en los precios de materias primas, daños en infraestructura y aumentos en las primas de seguros.
Estos datos sugieren que el cambio climático ya no es percibido únicamente como un riesgo de largo plazo. Para una proporción significativa de compañías, los efectos económicos comienzan a manifestarse en la operación cotidiana y en los resultados financieros.
En este contexto, la transición hacia economías de bajas emisiones aparece no solo como una estrategia de mitigación ambiental, sino también como una herramienta de gestión de riesgos.
Crece la preocupación por una transición desordenada
A pesar de las inversiones y de la confianza en las oportunidades futuras, el informe identifica una creciente inquietud entre los ejecutivos respecto de la forma en que se está desarrollando la transición global.
El 68% considera que una transición desordenada —es decir, mal planificada o insuficientemente coordinada— es hoy más probable que hace un año. Además, cuatro de cada diez la consideran un riesgo significativo para sus organizaciones.
La preocupación no parece infundada. El escenario internacional muestra señales contradictorias: mientras algunos países aceleran políticas de descarbonización e incentivos industriales, otros revisan regulaciones, modifican objetivos climáticos o enfrentan crecientes tensiones políticas en torno a la transición energética.
La consecuencia, según advierten las empresas, es un aumento de la incertidumbre para la toma de decisiones de inversión.
Aun más revelador resulta otro dato del estudio: apenas el 15% de las compañías afirma sentirse completamente preparada para enfrentar los desafíos asociados a una transición desordenada.
Las empresas reclaman previsibilidad regulatoria
Lejos de pedir una flexibilización de las políticas climáticas, la mayoría de los ejecutivos encuestados reclama señales más claras y consistentes.
El 85% considera preferible fortalecer las políticas de transición antes que retrasarlas, mientras que el 37% afirma que estaría dispuesto a asumir mayores costos en el corto plazo si eso permitiera reducir costos futuros y minimizar las disrupciones derivadas del cambio climático.
La demanda principal no parece centrarse tanto en la ambición de las regulaciones como en su previsibilidad. Más de la mitad de las empresas (56%) identifica la claridad y estabilidad de las políticas públicas como un factor determinante al momento de definir inversiones.
El hallazgo desafía una percepción frecuente según la cual el sector privado se opone sistemáticamente a regulaciones más exigentes. Según el Barómetro, una parte importante de las empresas considera que la incertidumbre regulatoria puede resultar más costosa que la propia regulación.
Una nueva etapa para la sostenibilidad corporativa
El informe también refleja un cambio más profundo en la forma en que las empresas entienden la sostenibilidad.
En la presentación del estudio, el presidente y director ejecutivo del WBCSD, Peter Bakker, sostiene que la sostenibilidad está entrando en una nueva fase. Según su análisis, la etapa impulsada principalmente por compromisos voluntarios y metas aspiracionales está siendo reemplazada por otra en la que las decisiones se justifican crecientemente por criterios de competitividad, resiliencia y creación de valor.
Desde esta perspectiva, la discusión ya no gira únicamente en torno a cuánto están dispuestas a hacer las empresas por el clima, sino a cómo la transición puede convertirse en una ventaja económica en un entorno caracterizado por riesgos climáticos crecientes y mercados cada vez más volátiles.
El mensaje central del Business Breakthrough Barometer 2026 es que la sostenibilidad continúa avanzando dentro del sector empresarial, pero enfrenta un desafío decisivo: transformar los compromisos en implementación efectiva. Para ello, las compañías consideran indispensable una mayor coordinación entre gobiernos, reguladores, instituciones internacionales y actores económicos.
En ese sentido, el informe advierte que el principal riesgo ya no es la falta de soluciones tecnológicas o financieras, sino la posibilidad de que la transición avance de manera desigual, lenta y descoordinada, elevando los costos tanto para las empresas como para la sociedad.


