FUNDAHRSE, en colaboración con CentraRSE y FUNDEMAS, presentaron el informe regional del proyecto “Liderazgo empresarial de la mujer en la gestión de riesgos y acción climática”, una iniciativa que visibiliza el papel clave de las mujeres en la construcción de empresas más resilientes y sostenibles en Centroamérica.

El estudio, desarrollado en Honduras, Guatemala y El Salvador, tuvo como objetivo identificar los aportes, barreras y competencias del liderazgo femenino en áreas clave como la gestión del riesgo, la acción climática y la resiliencia empresarial. La investigación alcanzó a 104 empresas de la región —41 en Honduras, 33 en Guatemala y 30 en El Salvador— a través de encuestas estructuradas e instancias de entrevistas realizadas entre julio y septiembre de 2025, lo que permitió construir una base de evidencia representativa para el análisis.
Entre los principales hallazgos, el informe destaca que las mujeres aportan un enfoque distintivo a la gestión de riesgos, caracterizado por la toma de decisiones colaborativas e inclusivas, la planificación preventiva y una cultura organizacional más empática y adaptable. Asimismo, su liderazgo se vincula con la innovación y la continuidad del negocio, aspectos críticos en entornos de alta incertidumbre.
No obstante, el relevamiento también identifica desafíos persistentes. Entre ellos, la limitada visibilidad del liderazgo femenino, la presencia de sesgos de género en los procesos de promoción, la baja representación en comités de riesgo y gobernanza, y las dificultades para equilibrar responsabilidades laborales y personales.
En términos de capacidades, las empresas participantes señalaron la necesidad de fortalecer competencias en gestión integral del riesgo, resiliencia empresarial, continuidad del negocio y acción climática. A esto se suman habilidades de liderazgo transformador, comunicación efectiva y trabajo colaborativo, consideradas clave para potenciar el impacto estratégico de las mujeres en el ámbito corporativo.
El informe incluye además una serie de recomendaciones orientadas a cerrar brechas y acelerar el cambio. Entre ellas, se destacan el fortalecimiento de la formación especializada con enfoque de género, el incremento de la participación femenina en espacios de toma de decisiones, el impulso de redes empresariales y programas de mentoría, y la incorporación de indicadores de diversidad e igualdad en los sistemas de gestión de riesgos. También se propone avanzar en políticas de conciliación laboral y en la visibilización de buenas prácticas de liderazgo femenino.
Como conclusión, el documento subraya que el liderazgo de las mujeres no solo responde a un imperativo de equidad, sino que se posiciona como un factor clave para mejorar la competitividad, la innovación y la sostenibilidad del sector privado. Es por ello que, para los autores, su participación activa emerge como un activo estratégico para fortalecer la capacidad de las empresas de anticipar, adaptarse y responder ante escenarios de riesgo.


