Un análisis de casi 11.000 empresas que divulgaron información ambiental a CDP revela avances en gobernanza, gestión de riesgos y planificación de la transición. Sin embargo, persiste una brecha entre la preparación organizacional y la implementación de medidas concretas para reducir emisiones. España, Francia y Suecia lideran los resultados, mientras que Singapur y Estados Unidos registran los menores progresos.

Foto: Simon Fischweicher, director de Customer Success de CDP.
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) están avanzando en la incorporación de la gestión ambiental a sus operaciones, aunque todavía enfrentan dificultades para traducir esos progresos en reducciones de emisiones. Así lo indica un nuevo análisis de CDP, basado en información de casi 11.000 empresas que utilizaron su cuestionario específico para pymes durante 2025.
El informe “From Preparation to Progress: SME Disclosure Data Insights 2026” señala que más del 95% de las pymes evaluadas avanzó en al menos uno de los indicadores ambientales considerados. Sin embargo, solo el 20% cuenta con objetivos de reducción de emisiones y el 32% tiene iniciativas concretas para disminuirlas.
Los resultados muestran una diferencia entre el desarrollo de capacidades organizacionales para gestionar los impactos ambientales y la ejecución de acciones orientadas a reducirlos. Aunque una proporción significativa de las empresas está fortaleciendo sus estructuras de gobernanza, la identificación de riesgos y la planificación, la implementación de medidas específicas sigue siendo limitada.
La brecha adquiere relevancia por el peso de las pymes en la economía global. Según CDP, estas empresas representan aproximadamente el 90% de los negocios del mundo y son responsables del 60% de las emisiones empresariales globales. Su capacidad para incorporar criterios ambientales y reducir su huella resulta, por lo tanto, determinante para avanzar hacia una economía de cero emisiones netas y con un impacto positivo sobre la naturaleza.
De la preparación a la acción
Uno de los principales hallazgos del análisis es el avance en la planificación de la transición ambiental. Casi dos tercios de las pymes evaluadas, el 63%, ya cuentan con un plan de transición o esperan desarrollar uno en los próximos dos años. No obstante, apenas el 15% dispone actualmente de un plan de este tipo.
La diferencia entre ambas cifras refleja una oportunidad para acelerar la implementación. Si bien muchas empresas están incorporando progresivamente la gestión ambiental a sus procesos de decisión, todavía deben avanzar en la definición de metas y en la puesta en marcha de iniciativas que permitan medir resultados concretos.
CDP identifica progresos en aspectos como la gobernanza, la gestión de riesgos y oportunidades ambientales y la participación de los grupos de interés. Estas capacidades constituyen una base para integrar las consideraciones ambientales en la estrategia empresarial y en la planificación financiera.
Sin embargo, contar con estructuras de gestión no garantiza por sí mismo una reducción de las emisiones. Para cerrar esa brecha, las pymes necesitan establecer objetivos verificables, asignar recursos e implementar medidas que permitan avanzar desde la identificación de los impactos hacia su reducción efectiva.
En este sentido, el informe sostiene que la expansión de los planes de transición podría contribuir a que más empresas establezcan objetivos de reducción de emisiones y desarrollen iniciativas específicas en los próximos años.
Diferencias entre países y sectores
El desempeño ambiental de las pymes presenta diferencias significativas entre los mercados analizados. España, Francia y Suecia se destacan entre los países con mayores avances en los indicadores evaluados. En el extremo opuesto, Singapur y Estados Unidos registran los niveles más bajos, con una mayoría de empresas que cumple con ninguno o solo unos pocos de los criterios considerados.
CDP vincula parte del desempeño europeo con la evolución del marco de divulgación de información sobre sostenibilidad. En la región, las expectativas de transparencia ambiental para las empresas de menor tamaño están aumentando, con una atención creciente a los estándares voluntarios de reporte para pymes, conocidos como VSME.
El cuestionario de CDP para estas empresas está alineado con marcos europeos de información, incluido el VSME. Esta correspondencia ofrece a las pymes una vía para responder a las demandas de información de clientes y mercados de capitales, al tiempo que desarrollan sus capacidades para gestionar los impactos ambientales.
Las diferencias también se observan entre sectores económicos. Las pymes de manufactura, materiales, servicios de transporte y generación de energía muestran algunos de los avances más sólidos en los indicadores básicos de CDP. Se trata de actividades especialmente relevantes para la transición ambiental por su nivel de emisiones y su dependencia de la naturaleza.
Por su parte, las empresas de comercio minorista y servicios presentan menores niveles de progreso. Su participación en las cadenas de valor hace que la mejora de su desempeño ambiental también resulte relevante, incluso cuando sus impactos directos no sean comparables con los de las industrias más intensivas en emisiones.
El papel de las grandes empresas y el acceso al financiamiento
El informe también destaca la importancia de los compradores, las instituciones financieras y los responsables de políticas públicas para acelerar la transición de las pymes.
Simon Fischweicher, director de Customer Success de CDP, señaló que estas empresas son indispensables para avanzar hacia una economía de cero emisiones netas y con un impacto positivo sobre la naturaleza. Según explicó, muchas ya están trabajando para comprender los riesgos ambientales, fortalecer la gobernanza y prepararse para la transición, pero el desafío consiste en convertir esas capacidades en reducciones efectivas.
El directivo sostuvo que el siguiente paso es facilitar el establecimiento y cumplimiento de objetivos creíbles, la inversión en iniciativas de reducción de emisiones y la incorporación de estas acciones en el conjunto de las operaciones empresariales.
En ese proceso, las empresas de mayor tamaño pueden ejercer una influencia significativa a través de sus cadenas de suministro. Una investigación anterior de CDP, realizada en colaboración con HSBC, encontró que los proveedores tenían un 52% más de probabilidades de reducir sus emisiones anuales cuando los compradores ofrecían incentivos financieros, en comparación con aquellos que recibían únicamente capacitación.
El resultado pone de relieve que la asistencia técnica, aunque relevante, puede no ser suficiente para impulsar cambios operativos. Los incentivos económicos y el acceso a recursos financieros pueden contribuir a que los proveedores conviertan sus compromisos ambientales en inversiones y medidas concretas.
Para las grandes compañías, esto supone una oportunidad de integrar los objetivos climáticos en la gestión de compras y en las relaciones con sus proveedores. Para las pymes, el acceso a financiamiento, incentivos y acompañamiento técnico puede facilitar la adopción de tecnologías, la mejora de la eficiencia y la reducción de emisiones.
La divulgación como punto de partida
El cuestionario específico para pymes de CDP, lanzado en 2023, busca ofrecer una vía simplificada para divulgar información ambiental y desarrollar capacidades frente a las crecientes demandas de clientes y mercados financieros. Durante 2025, casi 11.000 empresas reportaron a través de esta herramienta.
Los indicadores analizados abarcan distintas dimensiones de la gestión ambiental: gobernanza; identificación, evaluación y gestión de riesgos y oportunidades; influencia de los riesgos y oportunidades climáticos sobre la estrategia y la planificación financiera; participación de los grupos de interés; divulgación de emisiones de gases de efecto invernadero; consumo de electricidad; objetivos; iniciativas de reducción de emisiones y planes de transición.
De acuerdo con CDP, cerca del 40% de las pymes evaluadas cumple con la mayoría o la totalidad de los indicadores básicos analizados. El dato sugiere que una parte del segmento está desarrollando capacidades más amplias, aunque los resultados generales muestran que todavía queda un camino por recorrer para consolidar una gestión ambiental integral.
El desafío, en consecuencia, no se limita a ampliar la divulgación de información. También consiste en utilizarla para establecer prioridades, orientar inversiones y evaluar avances con indicadores verificables.
Los resultados de CDP muestran que las pymes están construyendo parte de la infraestructura organizacional necesaria para gestionar sus impactos ambientales. La próxima etapa dependerá de su capacidad para convertir esa preparación en acciones medibles y de las condiciones que generen compradores, entidades financieras y gobiernos para facilitar ese proceso. En un segmento que concentra una proporción sustancial de las emisiones empresariales globales, cerrar la brecha entre planificación y ejecución será un componente central de la transición ambiental.


