El 100% de las empresas participantes del Grupo de Preparación y Respuesta ante Riesgos, Desastres y Emergencias del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS) atravesó al menos una situación de emergencia durante los últimos 24 meses. En el 75% de los casos, las organizaciones enfrentaron dos o más episodios. El dato fue uno de los principales puntos de partida del segundo encuentro del grupo, realizado el 4 de septiembre en las oficinas de Personal, que puso el foco en la información, las comunicaciones y la articulación como componentes de la capacidad de respuesta empresarial.

La reunión dio continuidad al trabajo iniciado en mayo y buscó avanzar sobre algunas de las prioridades identificadas por las compañías: preparación y protocolos, intercambio de experiencias, continuidad operativa y coordinación con organismos públicos y organizaciones especializadas.
Durante la apertura, Sebastián Bigorito, director ejecutivo de CEADS, señaló que los riesgos y las emergencias forman parte de manera creciente de la realidad empresarial y destacó la necesidad de generar espacios para compartir capacidades y aprendizajes entre compañías.
Información meteorológica para anticipar riesgos
Uno de los ejes del encuentro fue el papel de la información meteorológica en la anticipación de eventos severos. Pedro Di Nezio, director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), presentó el proyecto “El nuevo SMN: hacia un ecosistema WeatherTech entre lo público y lo privado”.
La exposición abordó el desarrollo de infraestructura meteorológica, la red de radares y la disponibilidad de datos como herramientas para mejorar la capacidad de anticipación. Pero también puso sobre la mesa otro desafío: transformar esa información en soluciones que respondan a necesidades concretas de las empresas.
En ese sentido, Di Nezio planteó oportunidades para profundizar la colaboración entre el SMN y sectores como energía, telecomunicaciones, seguros, logística y agro. La combinación de información meteorológica pública con datos y necesidades específicas de las industrias puede contribuir al desarrollo de herramientas orientadas a mejorar la toma de decisiones frente a fenómenos extremos.
El encuentro también abordó los sistemas de alerta temprana mediante dispositivos móviles. El desafío, en este caso, no pasa únicamente por disponer de información, sino por lograr que llegue de manera oportuna y pueda convertirse en una herramienta efectiva para anticipar impactos sobre personas, infraestructura y operaciones.
El riesgo climático como parte de la continuidad operativa
La experiencia de Personal permitió trasladar la discusión desde la información disponible hacia los mecanismos concretos de preparación y respuesta.
Josefina Medero, del área de Sustentabilidad de la compañía, explicó cómo la gestión de los riesgos climáticos y la preparación ante emergencias se integran en la estrategia de sustentabilidad y se articulan con las áreas responsables de garantizar la continuidad del servicio.
Uno de los trabajos presentados fue la identificación de infraestructura crítica y el análisis de su exposición a riesgos físicos, entre ellos lluvias intensas y temperaturas extremas. Para una empresa cuya infraestructura resulta clave para mantener las comunicaciones, conocer anticipadamente los puntos de vulnerabilidad permite orientar medidas de preparación y respuesta.
La dimensión operativa fue profundizada por Brian Pagano, gerente de Incidentes; Juan Sánchez, gerente de NOC; y Leslie Colquhoun, gerente de Comunicaciones Institucionales de Personal. Los ejecutivos describieron el esquema utilizado por la compañía para gestionar contingencias, desde el monitoreo cotidiano de incidentes hasta la activación de mecanismos específicos de crisis cuando la magnitud del evento lo requiere.
Entre las capacidades desplegadas para sostener o recuperar las comunicaciones se encuentran antenas móviles, grupos electrógenos trasladables, conectividad satelital para los equipos técnicos y redes Wi-Fi de emergencia.
La experiencia también puso de relieve una dimensión que excede la disponibilidad de recursos técnicos: la coordinación entre áreas, la comunicación durante una crisis y los vínculos previamente establecidos con autoridades y otros actores presentes en los territorios.
El aprendizaje transversal fue que la respuesta frente a una emergencia no comienza cuando ocurre el evento. La capacidad de reacción depende, en buena medida, de decisiones adoptadas previamente: contar con información, identificar vulnerabilidades, definir protocolos, desarrollar capacidades internas y construir relaciones de coordinación.
Una agenda que parte de experiencias concretas
Luego de las presentaciones, Leonardo Hernández, coordinador de Comunicación y Relaciones Institucionales de CEADS, presentó los principales resultados de la línea de base elaborada a partir del primer encuentro del grupo.
Además de mostrar la frecuencia con la que las empresas enfrentaron emergencias, el relevamiento permitió identificar la amplitud de sus posibles impactos. Las consecuencias no se concentran exclusivamente en instalaciones o procesos productivos: también pueden alcanzar a clientes y usuarios, colaboradores, comunidades, proveedores, cadenas de valor, transporte y logística.
A partir de este diagnóstico, el intercambio entre las empresas buscó determinar qué información, capacidades y vínculos necesitan fortalecer para mejorar su preparación.
Entre las experiencias compartidas aparecieron cuestiones como la continuidad operativa, los primeros auxilios emocionales, la construcción de redes territoriales y los protocolos y mecanismos de articulación con gobiernos y organismos públicos.
La participación de Cruz Roja Argentina incorporó además una perspectiva vinculada con la respuesta territorial. La organización compartió su experiencia y puso a disposición las capacidades de su red de filiales y sus herramientas de monitoreo e información.
Otro de los puntos identificados fue la posibilidad de aprovechar capacidades que ya existen dentro del sector privado. El intercambio permitió detectar recursos y conocimientos disponibles en distintas empresas que podrían ponerse en común o complementarse ante determinadas situaciones de emergencia.
De la reacción a la preparación
Las conclusiones del encuentro apuntaron así a una cuestión central: la preparación empresarial frente a emergencias requiere combinar información, capacidades operativas y articulación institucional.
Para los próximos encuentros, las empresas plantearon trabajar sobre protocolos y comités de crisis, continuidad operativa, simulacros, sistemas de alerta, mapeo de capacidades empresariales y mecanismos de articulación público-privada.
También surgió la necesidad de recuperar y actualizar herramientas desarrolladas durante una etapa anterior del Grupo, incorporando los aprendizajes acumulados en los últimos años y las nuevas condiciones de riesgo que enfrentan las organizaciones.
El Grupo de Preparación y Respuesta ante Riesgos, Desastres y Emergencias de CEADS continuará, de esta manera, como un espacio de intercambio entre empresas orientado a compartir experiencias, identificar capacidades existentes y desarrollar nuevas herramientas de preparación. La agenda planteada muestra que, para el sector privado, la gestión de emergencias comienza a ser abordada no solo como una cuestión de respuesta ante eventos puntuales, sino también como parte de la planificación de la continuidad empresarial y de la relación con los territorios en los que operan las compañías.




