SBTi redefine su estrategia global y busca pasar de la ambición climática a la implementación

Science Based Targets initiative (SBTi), considerada uno de los principales organismos de referencia en estándares de acción climática corporativa, presentó su Estrategia 2026-2030 con un cambio de enfoque que refleja una transformación más amplia dentro del mundo empresarial: el paso desde la formulación de compromisos climáticos hacia la necesidad de demostrar resultados concretos.

La organización, que durante la última década consolidó los objetivos basados en la ciencia como referencia global para las empresas que buscan alinearse con el Acuerdo de París, reconoce ahora que el escenario cambió. Según datos difundidos por la propia iniciativa, más de 13.000 compañías en todo el mundo ya establecieron o se comprometieron a establecer metas climáticas bajo sus estándares. Sin embargo, el nuevo desafío ya no radica únicamente en sumar adhesiones, sino en garantizar que esos compromisos se traduzcan en reducciones efectivas de emisiones.

El nuevo documento estratégico formaliza un reposicionamiento institucional que SBTi resume en una frase: pasar de ser un “definidor de ambición” a convertirse en un “socio de transformación”. En términos prácticos, esto implica ampliar su rol más allá de la validación de objetivos corporativos para involucrarse de manera más activa en los procesos de implementación, seguimiento y transición empresarial.

La decisión surge en un contexto de creciente presión sobre las compañías. SBTi identifica entre los principales factores de tensión el aumento de costos asociados a la transición energética, la incertidumbre regulatoria, los cambios en las cadenas de suministro, la volatilidad de los mercados y la presión de inversores y consumidores. En ese escenario, el organismo sostiene que el riesgo climático dejó de ser únicamente una cuestión reputacional para convertirse en un factor económico y competitivo.

La estrategia se articula alrededor de cuatro cambios estructurales. El primero apunta a reemplazar enfoques generalistas por estándares “orientados a la acción”, con trayectorias diferenciadas según sectores, geografías y contextos operativos. La iniciativa reconoce que las capacidades y limitaciones de una empresa industrial en Asia no son equivalentes a las de una compañía de servicios en Europa o América Latina, y plantea que los futuros estándares deberán reflejar esas diferencias.

El segundo cambio supone una expansión explícita desde la fijación de metas hacia la implementación. SBTi anticipa que incrementará las exigencias vinculadas a la transparencia de datos, los reportes de avance y el monitoreo de resultados. También promete generar mayor visibilidad sobre las barreras que enfrentan las empresas para avanzar en la descarbonización, particularmente en las emisiones indirectas de alcance 3, consideradas uno de los aspectos más complejos de gestionar.

Ese punto aparece como uno de los elementos más sensibles de la nueva estrategia. La organización aclara que las metas climáticas continuarán estableciéndose bajo un principio de “mejores esfuerzos”, especialmente en cadenas de valor donde las empresas dependen de terceros para reducir emisiones. SBTi admite que algunas compañías podrían no alcanzar plenamente sus objetivos aun habiendo implementado medidas relevantes.

Frente a esos casos, la estrategia introduce un enfoque basado en transparencia y trazabilidad más que en sanciones automáticas. Las empresas deberán explicar públicamente dónde hubo avances, cuáles fueron los obstáculos y qué acciones implementarán para corregir desvíos. Además, tendrán que actualizar periódicamente sus metas para mantener la alineación con las trayectorias hacia emisiones netas cero en 2050.

Al mismo tiempo, la organización intenta reforzar la credibilidad del sistema en un contexto de creciente escrutinio sobre los compromisos corporativos de sostenibilidad. Entre las medidas anunciadas figuran reportes anuales obligatorios de progreso, revisiones quinquenales con aseguramiento independiente y nuevos criterios de desempeño para la renovación de objetivos. La intención declarada es evitar que los compromisos climáticos se conviertan en instrumentos de greenwashing.

El tercer eje de la estrategia busca reducir la fragmentación del ecosistema climático corporativo. SBTi reconoce que las empresas enfrentan actualmente una superposición de estándares, marcos regulatorios y metodologías que incrementan costos y complejidad operativa. En respuesta, plantea fortalecer alianzas con otras organizaciones e impulsar una mayor interoperabilidad entre sistemas de reporte y verificación.

En ese marco, Dominic Waughray, vicepresidente ejecutivo de World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), sostuvo que la creciente complejidad de los estándares hace necesaria “una mayor coherencia” para brindar claridad a las empresas durante la transición climática.

El cuarto cambio estratégico apunta a ampliar el alcance de la iniciativa en sectores y regiones de altas emisiones. La SBTi considera que la próxima etapa de crecimiento deberá concentrarse menos en la expansión cuantitativa y más en el impacto potencial de las reducciones. Por eso, anticipa una mayor focalización en industrias intensivas en carbono y mercados emergentes.

La estrategia también incorpora una “Teoría del Cambio” que explica cómo la organización espera influir sobre la economía global. El modelo identifica cuatro canales principales: mercados, regulación, finanzas y tecnología. Según SBTi, la adopción masiva de objetivos basados en la ciencia puede modificar cadenas de suministro, orientar inversiones, influir sobre políticas públicas y acelerar la demanda de tecnologías bajas en carbono.

Ani Dasgupta, presidente y CEO de World Resources Institute (WRI), afirmó que la nueva estrategia representa “un giro importante desde la ambición climática hacia la implementación” y sostuvo que las compañías que lideren esta etapa podrían transformar la acción climática en una ventaja competitiva de largo plazo.

El anuncio refleja, además, un cambio más amplio en la conversación global sobre sostenibilidad corporativa. Durante los últimos años, gran parte de la discusión estuvo centrada en la adopción de compromisos net zero y metas de reducción de emisiones. La nueva etapa parece enfocarse cada vez más en la capacidad real de las empresas para ejecutar esos planes en un entorno económico y político más adverso.

Con su Estrategia 2026-2030, SBTi busca consolidarse no solo como el principal árbitro de los compromisos climáticos empresariales, sino también como un actor con mayor influencia sobre la implementación práctica de la transición hacia una economía baja en carbono.

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