El aumento de las exigencias regulatorias vinculadas con con cuestiones ESG está modificando la relación entre las áreas de sostenibilidad y los equipos legales de las empresas. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación realizada por Governance & Accountability Institute (G&A) y Ropes & Gray, que analizó cómo ambas funciones están adaptándose a un escenario marcado por nuevas obligaciones, cambios normativos y mayores riesgos corporativos. Un dato destacado: el 39% de las funciones de sostenibilidad relevadas ahora reportan al área legal.

El estudio, titulado “Side by Side: Sustainability and Legal – A Look Inside Two Corporate Functions Navigating Complexity & Uncertainty Together”, se basó en encuestas estructuradas y entrevistas en profundidad con profesionales de sostenibilidad y asuntos legales de 35 grandes compañías de distintos sectores. El trabajo de campo se realizó entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, durante un período de importantes modificaciones en el panorama regulatorio, entre ellas la evolución de las normas de divulgación climática de California, la suspensión de las reglas climáticas de la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos y las revisiones de la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) de la Unión Europea.
Según G&A y Ropes & Gray, estos cambios muestran hasta qué punto la sostenibilidad dejó de ser un ámbito aislado dentro de las organizaciones. La gestión de información no financiera, los compromisos corporativos, los reportes y las nuevas obligaciones de divulgación están cada vez más vinculados con cuestiones de cumplimiento, riesgo y responsabilidad legal.
La regulación como motor de la colaboración
Uno de los datos más significativos del estudio es que 39% de las funciones de sostenibilidad relevadas ahora reportan al área legal. A esto se suma que 87% de los líderes de sostenibilidad consultados afirmó que el aumento de la regulación incrementó sus interacciones con los equipos legales durante el último año.
La investigación también señala que ninguno de los líderes consultados espera que disminuya el peso de estas responsabilidades en su trabajo. Para las compañías, esto supone una transformación de la relación entre dos funciones que tradicionalmente operaban con objetivos y dinámicas diferentes.
La presión regulatoria aparece así como uno de los principales factores que acercan a ambas áreas. La necesidad de interpretar nuevas normas, evaluar riesgos, responder a requerimientos de información y revisar declaraciones públicas obliga a que los especialistas en sostenibilidad y los abogados corporativos trabajen de manera más coordinada.
Louis Coppola, CEO y cofundador de G&A, señaló que esta colaboración se convirtió en una de las cuestiones operativas centrales para los programas corporativos de sostenibilidad. Según explicó, tanto los responsables de sostenibilidad como los máximos referentes legales coinciden en buena medida sobre las necesidades de las compañías.
Más responsabilidades con equipos reducidos
El estudio identifica, al mismo tiempo, una tensión relevante: mientras aumentan las exigencias sobre sostenibilidad y cumplimiento, los equipos responsables de estas funciones siguen siendo relativamente pequeños.
Esta combinación obliga a los profesionales a asumir múltiples responsabilidades y a administrar recursos limitados. En ese escenario, la cooperación entre áreas adquiere una dimensión práctica: no se trata únicamente de compartir información, sino de evitar duplicaciones, anticipar riesgos y coordinar respuestas frente a un entorno regulatorio cambiante.
La investigación sostiene que el trabajo de sostenibilidad corporativa cambió de manera significativa en apenas unos pocos años. La evolución de las normas y la incertidumbre sobre su alcance y aplicación hicieron que las empresas debieran adaptar con rapidez sus estructuras internas.
Nuevos riesgos y mayor superposición de funciones
El avance de la regulación también está generando una mayor superposición entre sostenibilidad, compliance y asuntos legales. Los equipos deben evaluar no solo qué información publicar, sino también los riesgos asociados con las declaraciones corporativas, los compromisos ambientales y sociales y el cumplimiento de las obligaciones regulatorias.
Para las compañías, esta convergencia presenta beneficios. Una relación más estrecha puede facilitar la identificación temprana de riesgos, mejorar la consistencia de los reportes y declaraciones públicas y permitir una respuesta más coordinada frente a cambios normativos.
Pero también aparecen desafíos. La creciente participación del área legal puede reforzar una mirada centrada en el cumplimiento, mientras que los equipos de sostenibilidad suelen tener responsabilidades más amplias vinculadas con estrategia, transformación del negocio y relación con grupos de interés. La clave, según el estudio, consiste en encontrar mecanismos de colaboración que permitan integrar ambas perspectivas sin reducir la sostenibilidad exclusivamente a una cuestión regulatoria.
Qué necesitan las empresas
El informe también identifica brechas en el apoyo disponible para los equipos internos y propone acciones destinadas a mejorar la colaboración entre sostenibilidad y legal. Entre ellas se encuentran una definición más clara de responsabilidades, una comunicación más fluida y una mayor integración de ambas funciones en los procesos de toma de decisiones.
Michael Littenberg, socio y responsable global de la práctica de ESG, responsabilidad social corporativa y derechos humanos de Ropes & Gray, afirmó que los resultados confirman tendencias que la firma observa en el mercado y pueden ayudar a las compañías a planificar sus estructuras futuras.
El diagnóstico de G&A y Ropes & Gray apunta, en definitiva, a una transformación organizacional que excede la creación de nuevos requisitos de reporte. A medida que la sostenibilidad adquiere mayores implicancias regulatorias y legales, las empresas están reorganizando responsabilidades y acercando a profesionales que antes trabajaban de manera más independiente.
El desafío para los próximos años será convertir esa proximidad creciente en una colaboración efectiva: una que permita gestionar el cumplimiento y los riesgos legales sin perder de vista el papel estratégico que la sostenibilidad tiene en la transformación de los negocios.


