Un estudio basado en IA cuestiona la calidad de los reportes de sostenibilidad, pese a su expansión global

Una investigación publicada en la Harvard Law School Forum on Corporate Governance analizó más de 15.000 reportes corporativos emitidos entre 1998 y 2023. Aunque la divulgación de información sobre sostenibilidad se volvió una práctica generalizada y la adopción de estándares voluntarios se aceleró, los autores concluyen que la calidad de los informes no necesariamente mejoró: en promedio son menos específicos, contienen menos información cuantitativa y utilizan más lenguaje promocional.

Foto: Hajin Kim, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago y autora del estudio.

Durante las últimas dos décadas, los reportes de sostenibilidad se consolidaron como una de las principales herramientas de transparencia corporativa. Sin embargo, un nuevo trabajo académico plantea una pregunta de fondo: ¿qué están revelando realmente estos informes?

En el artículo de opinión “What Sustainability Disclosures Actually Disclose“, publicado en la Harvard Law School Forum on Corporate Governance, la profesora Hajin Kim sostiene que la rápida expansión de los reportes de sostenibilidad y de los estándares voluntarios de divulgación no se tradujo necesariamente en una mejora de la calidad de la información que reciben inversionistas, reguladores y otros grupos de interés.

El artículo resume los principales resultados de un documento de trabajo que emplea modelos de inteligencia artificial para analizar 15.000 reportes de sostenibilidad publicados por más de 2.100 empresas del índice Russell 3000, correspondientes a más de 11.000 observaciones empresa-año entre 1998 y 2023.

La inteligencia artificial permite medir la calidad de los reportes

Según Kim, durante años el debate sobre la utilidad de los reportes de sostenibilidad estuvo dominado por opiniones contrapuestas. Mientras algunos sostienen que estos documentos permiten fortalecer la rendición de cuentas corporativa y mejorar la evaluación de riesgos que no aparecen en los estados financieros tradicionales, otros los consideran herramientas de marketing, con información difícil de verificar, comparar o auditar.

Hasta ahora, uno de los principales obstáculos para evaluar estas afirmaciones era la imposibilidad práctica de revisar miles de documentos heterogéneos elaborados por empresas de distintos sectores y países.

Para superar esa limitación, los investigadores utilizaron grandes modelos de lenguaje (LLM) para extraer información estandarizada de los informes y construir indicadores sobre aspectos que suelen ser objeto de críticas por parte de inversionistas y organizaciones de la sociedad civil.

Entre ellos analizaron el nivel de especificidad de los reportes, la cantidad de evidencia cuantitativa presentada, el uso de lenguaje promocional —al que denominan fluff—, la divulgación de noticias negativas o potencialmente perjudiciales para la empresa y la utilización de tablas y gráficos.

Cinco hallazgos principales

La investigación identifica cinco tendencias que permiten comprender cómo evolucionó la divulgación corporativa en materia de sostenibilidad durante los últimos 25 años.

1. La divulgación de sostenibilidad se convirtió en una práctica generalizada

El primer hallazgo muestra que la publicación de reportes dejó de ser una práctica reservada a un grupo reducido de empresas para convertirse en una actividad ampliamente extendida, especialmente a partir de 2015.

En paralelo, la adopción de estándares voluntarios también creció con rapidez y los informes aumentaron significativamente su extensión, tanto por la continuidad de los procesos de reporte como por la incorporación de nuevos requerimientos derivados de esos marcos de referencia.

2. Las empresas acumulan estándares en lugar de sustituirlos

El estudio concluye que la adopción de estándares es persistente y acumulativa. Una vez que una empresa incorpora un marco de reporte, generalmente lo mantiene y suele sumar otros adicionales.

Como ejemplo, los autores destacan que más del 80% de los informes alineados con GRI en 2022 también declaraban alineamiento con SASB. En lugar de competir entre sí, los distintos estándares parecen coexistir dentro de una misma estrategia de divulgación.

3. La calidad promedio de los reportes evolucionó en sentido contrario

El tercer hallazgo constituye uno de los principales aportes de la investigación.

A medida que los reportes de sostenibilidad se generalizaron, los informes pasaron a ser, en promedio, menos específicos, incorporaron una menor proporción de información cuantitativa —especialmente después de 2015— y aumentó el uso de lenguaje promocional.

Este deterioro ocurrió incluso cuando los documentos comenzaron a incluir una mayor cantidad de tablas y gráficos.

Los autores explican que parte de esta tendencia responde a la incorporación masiva de empresas que reportaban por primera vez. Sin embargo, también identifican una disminución en la especificidad y el contenido cuantitativo dentro de compañías que ya tenían experiencia en la elaboración de estos informes.

4. La experiencia mejora los reportes solo en los primeros años

Otra de las conclusiones cuestiona la idea de que las empresas perfeccionan automáticamente sus reportes con el paso del tiempo.

Si bien las organizaciones con mayor trayectoria suelen elaborar informes más específicos, con mayor contenido cuantitativo, menor utilización de lenguaje promocional y una mayor divulgación de noticias desfavorables, el análisis muestra que esa diferencia se debe principalmente a que esas compañías ya presentaban mejores prácticas desde el comienzo.

Cuando los investigadores analizan la evolución de cada empresa de manera individual, la evidencia de aprendizaje prácticamente desaparece y solo se observan mejoras moderadas durante los primeros años de experiencia.

5. Los estándares influyen, aunque no garantizan una mejor divulgación

El quinto hallazgo muestra que los estándares voluntarios sí presentan asociaciones medibles con el contenido de los reportes, aunque sus efectos son diversos y no siempre apuntan hacia una mayor calidad de la información.

La adopción de Global Reporting Initiative (GRI) aparece vinculada con una mayor utilización de tablas, aunque también con una menor densidad de información cuantitativa.

En el caso de Sustainability Accounting Standards Board, los informes contienen menos lenguaje promocional, pero también menos contenido cuantitativo.

Por su parte, las empresas que utilizan las recomendaciones de la Task Force on Climate-related Financial Disclosures presentan menos fluff y una mayor divulgación de información negativa.

Los autores advierten, no obstante, que estas relaciones son asociaciones estadísticas y no demuestran que la adopción de un estándar sea la causa directa de esas diferencias.

Más allá del debate entre reportes voluntarios u obligatorios

A partir de los resultados, Kim plantea que el debate sobre la divulgación corporativa debería desplazarse desde la dicotomía entre reportes voluntarios y obligatorios hacia una discusión sobre la calidad del contenido divulgado.

Según la investigación, las empresas respondieron rápidamente a exigencias relativamente simples —como publicar un reporte o adherir a un estándar reconocido—, pero avanzaron mucho menos en aspectos sustantivos, como ofrecer información específica, cuantificable y transparente sobre impactos negativos.

En este contexto, la autora sostiene que los regímenes voluntarios podrían generar mayores avances si existiera un consenso más claro respecto de qué constituye una divulgación de alta calidad para cada tema de sostenibilidad.

Asimismo, señala que muchos de esos aprendizajes podrían servir como base para futuros requerimientos regulatorios, tal como ocurre con los estándares desarrollados por GRI y por el International Sustainability Standards Board, que ya están siendo incorporados en distintos marcos regulatorios obligatorios.

Recomendaciones para reguladores y empresas

El estudio también identifica oportunidades para mejorar la comparabilidad y utilidad de los reportes de sostenibilidad.

Entre ellas propone que los organismos emisores de estándares definan con mayor precisión el grado de alineamiento que puede declarar una empresa respecto de cada marco de referencia y promuevan la publicación de información en formatos digitales estructurados y legibles por máquinas.

Para los directorios y comités responsables de la divulgación corporativa, la principal conclusión es que la inteligencia artificial ya permite evaluar sistemáticamente el contenido de los reportes y compararlo con el de empresas pares.

Indicadores como el nivel de especificidad, la cantidad de información cuantitativa, el uso de lenguaje promocional y la transparencia respecto de noticias desfavorables pueden analizarse hoy a gran escala, abriendo una nueva etapa para la evaluación de la calidad de la divulgación corporativa en sostenibilidad.

Aunque los autores reconocen que sus métricas constituyen aproximaciones y que el estudio identifica asociaciones más que relaciones causales, consideran que la investigación aporta una base empírica inédita para futuras investigaciones y para el desarrollo de nuevos estándares internacionales de reporte.

Para más información, pulsar aquí.

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