El nuevo informe “The Global Regulations Radar”, elaborado por ERM, advierte que la regulación global en materia de sostenibilidad está entrando en una nueva etapa: menos centrada en grandes marcos conceptuales y más enfocada en exigencias operativas concretas que impactan en la gestión diaria de las compañías.

La quinta edición del reporte, elaborada por ERM Sustainability Institute, sostiene que las normativas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y EHS (medioambiente, salud y seguridad) “no se están desacelerando”, sino que evolucionan hacia requisitos más específicos vinculados con productos, instalaciones, cadenas de suministro, condiciones laborales y sistemas de reporte.
Según el análisis, el escenario regulatorio global muestra señales de maduración. En lugar de crear nuevas arquitecturas regulatorias generales, los gobiernos y organismos multilaterales están avanzando en mecanismos más detallados de implementación, con mayores exigencias sobre cómo las empresas gestionan riesgos, recopilan datos y demuestran cumplimiento.
Europa: simplificación regulatoria y nuevas exigencias específicas
El informe identifica a Europa como una de las regiones donde este cambio resulta más evidente. Mientras la Unión Europea avanza en la simplificación y ajuste de grandes marcos regulatorios mediante iniciativas como el denominado “Omnibus”, continúan apareciendo nuevas obligaciones focalizadas en temas concretos.
Entre ellas, el reporte menciona regulaciones vinculadas a emisiones de metano, transparencia salarial y riesgos laborales, además de modificaciones relacionadas con la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), la Directiva de Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD), la Taxonomía Europea y el mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM).
De acuerdo con ERM, estas medidas reflejan una expectativa creciente sobre la capacidad de las organizaciones para transformar procesos internos, fortalecer sistemas de gestión y adaptar prácticas laborales y operativas a estándares regulatorios cada vez más exigentes.
El informe también destaca que Europa mantiene su objetivo de avanzar hacia reportes comparables y orientados a inversores, impulsando criterios más homogéneos para la divulgación de información de sostenibilidad.
Estados Unidos: retrocesos federales y presión estatal
En América del Norte, el panorama aparece más fragmentado. El reporte señala que, mientras a nivel federal en Estados Unidos continúan algunos retrocesos regulatorios en materia climática y ambiental, varios estados mantienen e incluso profundizan iniciativas vinculadas con divulgación climática, empaques, responsabilidad extendida del productor y regulación de sustancias PFAS.
Para las empresas con operaciones en múltiples jurisdicciones, esta situación genera un escenario de cumplimiento complejo y dinámico, marcado por normas que evolucionan de manera desigual según el territorio.
ERM advierte que esta fragmentación regulatoria obliga a las compañías a desarrollar capacidades más sofisticadas de monitoreo y adaptación normativa para evitar riesgos legales y reputacionales.
Asia: convergencia hacia estándares globales
En Asia, el estudio observa un movimiento progresivo hacia marcos de divulgación alineados con estándares internacionales. Según el informe, distintos países de la región están adoptando estructuras regulatorias compatibles con referencias globales, aunque incorporando prioridades locales.
Esta convergencia apunta a construir una base más consistente para los reportes corporativos de sostenibilidad y podría facilitar procesos más interoperables de gestión de datos y cumplimiento.
El reporte considera que esta alineación internacional contribuirá a reducir cargas prácticas para las empresas multinacionales, especialmente en materia de recopilación y presentación de información ESG.
De la intención a la implementación
Uno de los principales mensajes del informe es que la sostenibilidad regulatoria está dejando atrás la etapa declarativa para ingresar en una fase centrada en la implementación efectiva.
“El foco se está desplazando hacia el cambio operacional”, sostiene el documento, que remarca mayores expectativas sobre sistemas internos, procesos empresariales y gestión de la fuerza laboral.
En este contexto, “The Global Regulations Radar” busca funcionar como una herramienta de monitoreo para compañías globales, identificando plazos regulatorios, modificaciones normativas y tendencias emergentes que podrían impactar en estrategias de negocio, cadenas de valor y mecanismos de reporte corporativo.
Entre los desarrollos que el informe continúa monitoreando figuran además nuevas exigencias sobre empaques y residuos, reglamentos europeos contra la deforestación y reglas de divulgación climática impulsadas por el estado de California.


