La décima edición del “Estudio Multisectorial del Estado de la ESG en las Grandes Empresas en España”, presentado por el Club de Excelencia en Sostenibilidad, muestra una evolución sostenida en la integración de la sostenibilidad dentro de la estrategia corporativa, aunque también identifica desafíos vinculados a la medición del impacto, la gobernanza y la adaptación regulatoria.

El informe señala que las compañías españolas avanzan hacia modelos de gestión más estructurados y medibles, impulsados por un contexto marcado por mayores exigencias regulatorias, tensiones geopolíticas y crecientes expectativas de inversores, clientes y otros grupos de interés.
Entre las principales conclusiones del estudio se destaca que la práctica totalidad de las empresas participantes ya cuenta con una estrategia formal de sostenibilidad alineada, en distintos grados, con la estrategia de negocio. El análisis también refleja un avance en la institucionalización de la sostenibilidad, con una expansión de políticas específicas, sistemas de gestión de riesgos ESG y mecanismos de seguimiento basados en indicadores y cuadros de mando presentados a la alta dirección.
El documento identifica además un cambio gradual desde enfoques declarativos hacia modelos orientados a la creación de valor de largo plazo. En este proceso, las empresas consideradas líderes muestran mayores niveles de madurez, especialmente en integración de ESG en la toma de decisiones, gestión prospectiva de riesgos y medición de impacto.
En el ámbito de grupos de interés y reporting, el estudio evidencia un alto grado de consolidación en la identificación y priorización de stakeholders, así como en la incorporación de mecanismos de diálogo activo. También destaca el avance del análisis de doble materialidad y la creciente adaptación de las empresas a los nuevos marcos regulatorios europeos, entre ellos la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), los estándares ESRS y la Taxonomía Verde Europea.
En relación con la cadena de suministro, el informe detecta una evolución hacia modelos más exigentes, con mayor incorporación de criterios ESG en la selección y evaluación de proveedores. Sin embargo, advierte diferencias entre compañías: mientras las empresas líderes avanzan hacia esquemas de auditoría externa y diligencia debida en derechos humanos, otras mantienen enfoques centrados principalmente en compromisos formales.
La gobernanza ESG aparece como otro de los ámbitos con avances relevantes. Según el estudio, el 55 % de las empresas ya asigna la supervisión de la política de sostenibilidad a comisiones específicas del Consejo de Administración, frente al 17 % que en 2023 todavía no contemplaba este control. Además, el 63 % incorpora indicadores de sostenibilidad en la remuneración variable de la alta dirección, frente al 52 % registrado dos años antes.
La dimensión ambiental muestra un elevado grado de desarrollo en temas vinculados a energía y cambio climático. El 95 % de las empresas dispone de sistemas de gestión de eficiencia energética y el 77 % mide su huella de carbono y ha comunicado objetivos de neutralidad climática. No obstante, el estudio identifica rezagos en áreas como biodiversidad y gestión de la huella hídrica, donde solo el 27 % cuenta con planes específicos y sistemas de medición.
En la dimensión social externa, el informe revela que el 96 % de las compañías desarrolla acciones sociales, aunque únicamente el 41 % dispone de planes estratégicos con objetivos definidos y métricas de impacto. Las iniciativas se concentran principalmente en infancia y adolescencia, personas con discapacidad y mujeres, mientras que ámbitos como migración, refugio o desempleo de larga duración presentan menor presencia.
Respecto de la dimensión social interna, el análisis muestra un avance significativo en políticas vinculadas al bienestar, la conciliación y la diversidad. El 55 % de las empresas cuenta con planes de diversidad, equidad e inclusión plenamente integrados en la gestión de personas, mientras que el 100 % promueve medidas de conciliación laboral. El informe sostiene que el principal reto ya no reside en la existencia de políticas, sino en su integración estratégica, medición de impacto y coherencia organizacional.
El estudio concluye que las grandes empresas españolas se encuentran en una etapa de consolidación de la sostenibilidad como eje estratégico de competitividad y resiliencia. Sin embargo, advierte que persisten desafíos relacionados con la transparencia, la implicación de los órganos de gobierno y la capacidad de transformar los compromisos ESG en decisiones corporativas medibles y alineadas con las expectativas regulatorias y sociales.


