“La confianza dejó de ser un concepto reputacional para convertirse en una ventaja competitiva”

Durante su participación en la Semana de la Sostenibilidad 2026, Jorge Marroquín, Asesor Legal y Corporativo de Grupo Financiero G&T Continental, planteó que la gobernanza debe evolucionar desde el cumplimiento regulatorio hacia una capacidad estratégica para anticipar riesgos, fortalecer la confianza e impulsar la innovación responsable.

Foto: Jorge Marroquín, Asesor Legal y Corporativo de Grupo Financiero G&T Continental, exponiendo en la Semana de la Sostenibilidad 2026 organizada por CentraRSE en Guatemala.

La creciente complejidad del entorno empresarial está redefiniendo el papel de la gobernanza corporativa. La irrupción de la inteligencia artificial, el aumento de los riesgos cibernéticos, la aceleración de las expectativas de los grupos de interés y un contexto regulatorio cada vez más exigente obligan a las organizaciones a replantear la manera en que toman decisiones. Ese fue uno de los principales mensajes que transmitió Jorge Marroquín en el inicio de la Semana de la Sostenibilidad 2026 organizada por CentraRSE en Guatemala.

En su exposición, Marroquín sostuvo que las organizaciones ya no pueden responder a cada desafío de forma aislada, sino que necesitan construir capacidades institucionales que les permitan preservar la confianza en un contexto de cambio permanente. Según explicó, ese proceso llevó al grupo financiero a concluir que la confianza dejó de ser un activo meramente reputacional para convertirse en un factor de diferenciación competitiva.

Los clientes eligen a quienes confían, los inversionistas valoran la gobernanza como un indicador de riesgo y los reguladores premian la integridad institucional“, señaló, al explicar por qué la confianza pasó a ocupar un lugar central dentro de la estrategia empresarial.

La gobernanza como sistema operativo de la organización

Marroquín describió la evolución del modelo de gobernanza de Grupo Financiero G&T Continental como una transformación que fue más allá del cumplimiento normativo. En lugar de concebir la gobernanza como un requisito regulatorio o una instancia adicional de supervisión, afirmó que la organización decidió convertirla en el eje que articula la estrategia, la cultura organizacional, la gestión del riesgo, la sostenibilidad y la innovación.

En ese proceso, explicó, la institución desarrolló una arquitectura de gobernanza con responsabilidades claramente definidas, órganos especializados y mecanismos de supervisión alineados con los objetivos estratégicos. Sin embargo, destacó que el principal cambio no estuvo únicamente en la estructura, sino en la calidad del proceso de toma de decisiones.

Según indicó, las decisiones relevantes comenzaron a sustentarse en información de calidad, análisis de riesgos, criterios éticos y múltiples perspectivas, con el objetivo de garantizar respuestas más sólidas frente a un entorno caracterizado por una creciente incertidumbre.

Inteligencia artificial, ciberseguridad y nuevos riesgos

Durante su presentación, Marroquín identificó algunos de los desafíos que actualmente enfrentan las organizaciones. Entre ellos mencionó el impacto de la inteligencia artificial sobre los procesos de decisión, el crecimiento exponencial de los riesgos cibernéticos y la velocidad con la que evolucionan las expectativas de clientes, inversionistas y otros grupos de interés.

Respecto de la inteligencia artificial, sostuvo que su adopción exige capacitación y un uso responsable, al considerar que, como cualquier herramienta tecnológica, debe incorporarse con conocimiento y criterios adecuados de gobernanza.

En materia de ciberseguridad, reconoció que las instituciones financieras no están exentas de sufrir ataques, aunque explicó que el grupo ha fortalecido sus mecanismos de prevención y gestión de riesgos para reducir esa exposición.

Anticiparse en lugar de reaccionar

Uno de los conceptos centrales de la exposición fue la diferencia entre las organizaciones tradicionales y aquellas que incorporan una gobernanza madura.

Marroquín sostuvo que mientras las primeras suelen reaccionar frente a los cambios, las segundas desarrollan capacidades para anticiparse a los riesgos. Asimismo, afirmó que una gobernanza sólida permite distribuir responsabilidades con mecanismos adecuados de supervisión, convertir la regulación en una oportunidad para fortalecer la integridad institucional e impulsar la innovación sin comprometer la responsabilidad.

Desde esa perspectiva, argumentó que una buena gobernanza genera valor para todos los grupos de interés: ofrece experiencias más confiables a los clientes, fortalece la cultura ética y las oportunidades de desarrollo para los colaboradores, incrementa la transparencia para los inversionistas, facilita un cumplimiento proactivo ante los reguladores y contribuye al impacto positivo de la institución sobre la sociedad.

Tres aprendizajes para integrar la sostenibilidad en la estrategia

Como cierre de su intervención, Marroquín compartió tres aprendizajes obtenidos durante la transformación de la organización.

El primero consiste en entender que la gobernanza no debe verse como un mecanismo de control, sino como una capacidad estratégica que mejora la calidad de las decisiones, permite anticipar riesgos y acelera la capacidad de respuesta sin perder responsabilidad.

El segundo plantea que la sostenibilidad no puede administrarse como una agenda independiente ni limitarse a la elaboración de reportes. En su visión, debe incorporarse en cada decisión estratégica que toma la organización, ya que es allí donde realmente comienza la gestión sostenible.

El tercer aprendizaje sostiene que la innovación y la confianza deben desarrollarse de manera simultánea. Para Marroquín, una gobernanza robusta no restringe la innovación, sino que crea las condiciones para incorporar nuevas capacidades, adaptarse a escenarios cambiantes y generar valor de forma sostenible.

En ese marco, concluyó que la decisión de colocar la gobernanza en el centro de la estrategia permitió a Grupo Financiero G&T Continental fortalecer la confianza institucional, integrar la sostenibilidad al negocio y preparar a la organización para afrontar los desafíos futuros. “La gobernanza no fue una respuesta a la regulación; fue una decisión estratégica para construir una organización preparada para el futuro de manera sostenible“, afirmó.

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