María José Jarquín, representante del Grupo BID en Guatemala, sostuvo que la sostenibilidad se ha convertido en una capacidad estratégica para atraer inversiones de largo plazo y llamó a movilizar capital privado para construir una economía más resiliente y competitiva.

Foto: María José Jarquín, representante del Grupo BID en Guatemala, exponiendo en el Foro Iberoamericano de CentraRSE.
La sostenibilidad dejó de ser una agenda complementaria de la gestión empresarial para convertirse en un factor determinante de competitividad y de acceso al financiamiento. Ese fue uno de los principales mensajes de María José Jarquín, representante del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Guatemala, durante su participación en el Foro Iberoamericano de CentraRSE, donde analizó el papel de los mercados de capitales como impulsores del desarrollo sostenible.
Al iniciar su intervención, Jarquín destacó la importancia de la Semana de la Sostenibilidad y reconoció el trabajo de CentraRSE como articulador entre el sector privado, el sector público, el sistema financiero y los actores del desarrollo. En ese contexto, planteó que el debate sobre los mercados de capitales trasciende la disponibilidad de recursos financieros y está estrechamente vinculado con la capacidad de las organizaciones para generar confianza y crear valor sostenible.
De la responsabilidad corporativa a una capacidad estratégica
La representante del BID sostuvo que la evolución de la sostenibilidad está modificando la manera en que empresas e inversionistas toman decisiones. Según explicó, ya no se trata únicamente de cumplir compromisos ambientales o sociales, sino de desarrollar capacidades organizacionales para anticipar riesgos, adaptarse a escenarios cambiantes y fortalecer la gobernanza corporativa.
En esa línea, retomó una reflexión planteada durante la jornada anterior por Enrique Crespo, presidente de la Semana de la Sostenibilidad 2026, quien afirmó que “el capital es importante, pero más importante aún es la capacidad de tomar decisiones de calidad“.
Para Jarquín, esa idea resume el cambio que experimentan actualmente los mercados financieros. La interrogante, afirmó, ya no es cuánto capital existe disponible, sino qué organizaciones cuentan con las condiciones necesarias para atraerlo, administrarlo eficientemente y transformarlo en crecimiento sostenible de largo plazo.
La sostenibilidad como criterio de inversión
Durante su exposición, explicó que los inversionistas valoran cada vez más empresas con una visión estratégica de largo plazo, estructuras sólidas de gobernanza y capacidad para gestionar riesgos en un contexto económico y climático cada vez más complejo.
Desde esa perspectiva, indicó que los mercados de capitales están comenzando a premiar a las organizaciones que incorporan la sostenibilidad en el centro de su estrategia empresarial, al considerar que estas presentan mejores condiciones para generar valor y resiliencia.
“Cuando hablamos de mercados de capitales hablamos mucho más que de financiamiento; hablamos de confianza, credibilidad y resiliencia“, señaló.
Movilizar capital privado para cerrar brechas de desarrollo
Otro de los ejes centrales de su presentación fue la necesidad de ampliar las fuentes de financiamiento para responder a los desafíos estructurales de la región.
Jarquín advirtió que las crecientes necesidades de inversión en infraestructura, transición energética, adaptación al cambio climático, productividad y generación de empleo superan la capacidad de los recursos públicos, por lo que resulta indispensable movilizar capital privado con una visión de largo plazo.
Según explicó, el Grupo BID ha orientado su estrategia precisamente hacia la movilización de inversiones que permitan impulsar proyectos capaces de generar crecimiento económico, resiliencia y sostenibilidad, considerando que el financiamiento privado constituye un componente esencial para acelerar el desarrollo.
Guatemala reúne condiciones favorables
En relación con el contexto nacional, la representante del organismo multilateral manifestó una visión optimista sobre las oportunidades que ofrece Guatemala para fortalecer su ecosistema de finanzas sostenibles.
Destacó que el país cuenta con estabilidad macroeconómica, un sistema financiero sólido y un sector empresarial que ha demostrado capacidad para innovar, adaptarse y responder a escenarios complejos. A ello sumó el creciente compromiso de diversos actores con el desarrollo de instrumentos que favorezcan las inversiones sostenibles.
Como ejemplo, mencionó el acompañamiento del Grupo BID en iniciativas como la taxonomía de finanzas sostenibles, así como el trabajo conjunto con autoridades públicas, instituciones financieras y empresas para fortalecer estándares, capacidades e instrumentos que permitan canalizar mayores flujos de inversión hacia proyectos sostenibles.
Construir una economía resiliente
En la parte final de su intervención, Jarquín planteó que el desafío no consiste únicamente en atraer mayores volúmenes de capital, sino en definir el tipo de desarrollo económico que Guatemala aspira a construir.
En ese sentido, sostuvo que el objetivo debe ser promover una economía más productiva, resiliente y competitiva, capaz de generar bienestar sostenible para las futuras generaciones.
Para la representante del Grupo BID, los mercados de capitales constituyen una herramienta estratégica para alcanzar ese propósito, siempre que las inversiones se orienten hacia iniciativas que fortalezcan la capacidad del país para enfrentar los desafíos económicos, sociales y ambientales del futuro.


