Así lo afirma Germán Gambini, CEO de Smurfit Westrock para Argentina y Chile. Cómo abordan las soluciones de empaque sostenibles a través de la iniciativa “Better Planet Packaging”, el rol que juega el cartón en la transición hacia una economía circular, el potencial de crecimiento del rubro en la región, y cómo fue el proceso para lograr que el 100% de energía sea renovable en sus operaciones en Argentina; entre los destacados de la entrevista.

Foto: Germán Gambini, CEO de Smurfit Westrock para Argentina y Chile.
¿Cuáles son los aspectos centrales de la iniciativa “Better Planet Packaging”?
La iniciativa parte de una forma diferente de pensar el packaging y de nuestra intención de cocrear con nuestros clientes soluciones de empaque más sostenibles. El objetivo no es solamente agregar valor a sus cadenas de suministro y a sus operaciones logísticas, sino también trabajar conjuntamente para identificar alternativas de materiales, como el papel y el cartón corrugado, que permitan reducir el impacto ambiental de los empaques que utilizan actualmente.
Nos esforzamos constantemente por desarrollar mejores productos, generar mejores resultados, fortalecer las relaciones con nuestros clientes y contribuir a construir un mundo mejor para todos. A través de la innovación, la colaboración y una ambición compartida, buscamos que nuestros clientes no tengan que conformarse con lo que hoy consideran “lo mejor”. Trabajamos junto a ellos para encontrar soluciones superadoras, aprovechando nuestra experiencia para llegar más lejos, elevar los estándares y generar mejores resultados en conjunto.
Ponemos nuestra experiencia y nuestro liderazgo en el ámbito de los materiales sostenibles al servicio del desarrollo de soluciones de empaque para nuestros clientes. Buscamos que sean renovables, estén diseñadas para ser reciclables y puedan efectivamente reciclarse y, en caso de terminar como residuo, que se biodegraden de manera natural sin dejar una huella persistente en el ambiente. Al mismo tiempo, contribuimos a avanzar hacia un mundo sin residuos de empaques, promoviendo los principios de la economía circular.
Los empaques representan un punto de partida concreto para que las empresas avancen en el cumplimiento de sus objetivos de sostenibilidad. Ese es precisamente el propósito de Better Planet Packaging: generar un impacto positivo en miles de millones de cadenas de suministro y consumidores, reduciendo el impacto ambiental de los empaques y su huella sobre el planeta.
¿Qué rol juega el cartón en la transición hacia una economía circular?
La industria del papel y del cartón corrugado es, en sí misma, una industria circular. Obviamente, la circularidad de todas las industrias no puede construirse desde una sola rama o sector. Se genera trabajando, en cocreación con los clientes y dentro de un sistema en el que todos los actores participan para alcanzar ese objetivo.
El cartón corrugado y el papel realizan un aporte muy importante en este proceso y, particularmente para nosotros, la circularidad es uno de los focos de nuestra estrategia de sostenibilidad.
Nuestra estrategia tiene un enfoque de triple impacto y trabaja sobre tres dimensiones. La primera son las personas: las comunidades donde operamos y quienes trabajan con nosotros. La segunda es el territorio, donde establecemos metas ambientales y de sostenibilidad, pero también buscamos generar un impacto positivo en las comunidades en las que estamos presentes, de manera de dejar una mejor huella y contribuir al cuidado del ecosistema.
Y, por último, está el negocio. Entendemos que un negocio que no es sostenible es muy difícil de mantener en el tiempo. Desde esa perspectiva, nuestra mirada no se limita a la circularidad del papel y el cartón, sino que forma parte de una concepción más amplia de sostenibilidad basada en el triple impacto.
¿Qué tendencias de sostenibilidad observa en materia de packaging?
Muchas veces, las claves están asociadas a lo que va ocurriendo en la sociedad. En el pasado, para muchas personas ir a un retail o a un supermercado, hacer las compras y pasar parte del día allí era una actividad habitual. Con la pandemia, en cambio, nos acostumbramos a realizar compras digitales y a recibir los productos directamente en nuestros hogares.
Lo que puede estar ocurriendo hoy en países como los de Europa y Estados Unidos, o en las grandes ciudades de Latinoamérica, marca una tendencia a la que el packaging debe adaptarse. En ese contexto, buscamos ayudar a nuestros clientes a que sus productos se destaquen en la góndola, tengan una mejor presentación y, al mismo tiempo, estén protegidos dentro del espacio disponible.
También es importante considerar el rol del packaging a lo largo de toda la cadena de distribución. El envase aporta de manera esencial a la forma en que se organiza y optimiza esa cadena. Para nuestros clientes, uno de los principales costos está asociado al transporte de las mercaderías, y allí también podemos generar valor. Esto implica pensar, desde el diseño del empaque, en soluciones que permitan optimizar el transporte y mejorar la eficiencia logística.
Al mismo tiempo, debemos mirar hacia atrás en la cadena y desarrollar empaques que puedan procesarse con mayor velocidad en las líneas y plantas de nuestros clientes, ayudándolos a mejorar su productividad.
A lo largo de toda esta cadena, el packaging, y particularmente el cartón, cumple un rol relevante. Sin embargo, en muchos países de Latinoamérica todavía vemos un amplio espacio para seguir creciendo, especialmente en ciudades más pequeñas o alejadas de los grandes centros urbanos. Allí existe un potencial importante para incrementar el uso del packaging y mejorar la higiene, la eficiencia del transporte y la protección de la calidad de los productos.
Cuando se compara el consumo de cartón corrugado en Latinoamérica y en Argentina con el de Europa o Estados Unidos, se observa que todavía existe un margen significativo para crecer. Ese crecimiento no solo representa una oportunidad para la industria del packaging, sino también para mejorar la eficiencia de las cadenas de distribución y aportar mayor valor a los productos.
¿Cómo fue el proceso para lograr que el 100% de energía sea renovable en sus operaciones en Argentina?
Es algo que siempre quisimos: que el 100% de la energía eléctrica que compramos y consumimos en nuestras operaciones fuera de origen renovable. Durante mucho tiempo no existían en el mercado las oportunidades necesarias para hacerlo, pero a medida que comenzaron a aparecer, fuimos avanzando de manera progresiva. El proceso comenzó en agosto de 2024, cuando suscribimos nuestro primer acuerdo de compra de energía (PPA) con 360Energy, una empresa especializada en generación de energía solar. Ese contrato contempló el suministro de 22 GWh anuales durante cinco años y marcó el punto de partida de una transformación progresiva de nuestra matriz energética.
A comienzos de 2025 ampliamos este esquema de abastecimiento mediante nuevos acuerdos de largo plazo con Energeia y DQD Energy. La estrategia nos permitió combinar la diversificación de proveedores con una mayor previsibilidad tanto en el abastecimiento como en los precios. De esta manera, fuimos incrementando de forma escalonada el volumen de energía renovable hasta alcanzar, en diciembre de 2025, el 100% de la demanda eléctrica de nuestras operaciones en Argentina.
Para nosotros, este proceso siempre estuvo vinculado con una visión de triple impacto. Por un lado, está el impacto ambiental: si tenemos la posibilidad de cuidar el planeta utilizando energías renovables, creemos que debemos hacerlo. Pero también hay una dimensión vinculada con las personas. Queremos que quienes trabajan con nosotros se sientan orgullosos de formar parte de una empresa que tiene un impacto positivo y que incorpora la sostenibilidad como parte de sus decisiones de negocio.
Y, al mismo tiempo, está la sostenibilidad del propio negocio. Una operación que depende en mayor medida de fuentes renovables contribuye a fortalecer nuestra capacidad de abastecimiento, producción y servicio a los clientes. Somos una empresa B2B y nuestros clientes dependen de nosotros para desarrollar sus propias operaciones. Cuando contratan nuestros productos, necesitan tener la tranquilidad de saber que vamos a estar ahí, con nuestras plantas operativas y con capacidad para responder de manera confiable a sus necesidades.
Por eso, alcanzar el 100% de energía renovable en nuestras operaciones en Argentina no es solamente un logro ambiental. Es también parte de una estrategia más amplia para construir un negocio más resiliente, asegurar la continuidad de nuestras operaciones y generar valor para nuestros colaboradores, nuestros clientes y el entorno. Además, este avance se encuentra alineado con la meta global de descarbonización que Smurfit Westrock se ha planteado a nivel internacional.
¿Por qué decidieron abrir el primer Centro de Experiencia en Argentina para impulsar la innovación en empaques?
El Experience Center que tenemos en Argentina forma parte de una red de centros de experiencia que la compañía tiene en distintos lugares del mundo. Nuestra propuesta de valor hacia los clientes parte, en primer lugar, de garantizar los aspectos básicos de la relación: entregar lo que solicitaron, en la cantidad requerida, con la calidad esperada y con la flexibilidad que demanda una relación B2B.
A partir de ahí, buscamos ayudarlos a llegar al mercado lo más rápido posible. Para eso, contamos con una red global de cerca de 2.000 diseñadores, todos interconectados a través de herramientas que les permiten trabajar en procesos de cocreación junto con los clientes. El objetivo es que el desarrollo no se limite a visualizar una propuesta en la pantalla de una computadora. En el Experience Center podemos imprimir la caja, producir muestras, visualizar el packaging en tres dimensiones y analizar cómo se verá en una góndola. De esta manera, es posible evaluar anticipadamente si el diseño será atractivo para el consumidor y cómo funcionará en el punto de venta.
En este proceso, la sostenibilidad aparece como un eje transversal. A través del enfoque Better Planet Packaging, impulsamos el desarrollo de soluciones renovables y reciclables, orientadas a reducir la huella ambiental y acompañar la transición hacia modelos de economía circular. El Experience Center nos permite trabajar sobre variables críticas desde las primeras etapas del diseño, como la selección de materiales, la reducción del sobreempaque y la eficiencia en el uso de los recursos. La idea es que estos criterios formen parte de la solución desde el inicio y no sean incorporados posteriormente.
Ese espacio de cocreación es, precisamente, lo que buscamos generar con el Experience Center. No se trata solamente de un lugar al que asiste el área de Compras del cliente, sino de un espacio en el que participan equipos de Marketing, Ventas e incluso áreas industriales. Todos ellos trabajan junto con nuestros equipos para encontrar la mejor solución de packaging, considerando las necesidades de una línea de producción, las condiciones de distribución y, finalmente, la forma en que el producto será exhibido y presentado al consumidor.
En definitiva, el Experience Center busca integrar las distintas perspectivas que intervienen en el desarrollo de un empaque y, al mismo tiempo, incorporar desde el comienzo variables de innovación, eficiencia y sostenibilidad. De esta manera, podemos acelerar el desarrollo de soluciones que respondan a las necesidades del negocio y del consumidor, y que acompañen la transición hacia modelos de packaging más circulares.
¿En qué consiste la iniciativa “Soy parte”?
“Soy parte” es una iniciativa que desarrollamos en conjunto con la Fundación Smurfit Westrock a nivel global, que brinda financiamiento y apoyo para llevar adelante distintos proyectos de inversión social.
La iniciativa se articula a través de grupos de empleados que, de manera colaborativa y con el acompañamiento de la compañía, se organizan en cada una de nuestras plantas para identificar necesidades concretas en las comunidades donde estamos presentes. A partir de ese diagnóstico, buscamos dar respuesta a esas necesidades poniendo a disposición su tiempo, esfuerzo y capacidades, junto con el apoyo de la compañía y de la Fundación.
Creemos que una empresa tiene que ser un buen vecino. Para nosotros, esto significa construir relaciones de confianza y generar valor en las comunidades en las que operamos. Es parte de nuestra estrategia y también de nuestra forma de hacer negocios: así como con nuestros clientes buscamos generar valor económico, con las comunidades buscamos generar valor social.
¿Qué cree que falta en Argentina?
Creo que en Argentina necesitamos un reconocimiento específico a la sostenibilidad de los proveedores de insumos difundidos. Hoy vemos que muchas empresas de primer nivel reciben premios y reconocimientos por sus iniciativas de sostenibilidad, pero muchas veces sus proveedores no encontramos un espacio donde poner en valor todo lo que hacemos: nuestras plantas productivas, nuestros sistemas de gestión y, sobre todo, la estrategia de sostenibilidad que estamos desarrollando.
En Smurfit Westrock, la sostenibilidad es parte central de nuestro negocio y de la manera en que queremos operar. Sería importante contar con espacios que también permitan visibilizar y reconocer el trabajo que realizan los proveedores de la cadena de valor.


